UNA EXPOSICIÓN INCREÍBLE
Cuando el mapa es el tesoro
El Instituto Padre Isla expone una espléndida colección de mapas antiguos Hay atlas de principios del siglo XX, dibujados por conocidos geógrafos y de países y lugares que han acabado por desaparecer.
Detalle de algunos de los mapas de la colección del Instituto Padre Isla que ahora se pueden ver en una exposición. A la derecha, Pedro Víctor Fernández. P. V. FERNÁNDEZ
El mundo había que descubrirlo en un rollo de papel. Un metro cuadrado de conocimiento. Con líneas infranqueables que acotaban decenas de países en el primer mundo y vastas extensiones coloreadas en los continentes lejanos. Aquellos mapas que hicieron soñar a decenas de generaciones son hoy un tesoro.
En ellos se encuentran las Vascongadas, el Reino de León, Castilla la Nueva, el Congo belga, Renania, Westfalia o aquella España ‘en vías de desarrollo’ que producía hierro y carbón en el Norte, plomo, mercurio y aceite en el Sur y harinas y vinos en casi todo el territorio. Mapas con todas las cordilleras, ríos y accidentes geográficos.
Algunos de los mapas de la colección del Instituto Padre Isla que ahora se pueden ver en una exposición. P. V. FERNÁNDEZ
El Instituto Padre Isla posee una espléndida colección de mapas con lugares desaparecidos como Alto Volta, Rodesia, Alemania del Este, Yugoslavia o Prusia. El departamento de Geografía e Historia que dirige Pedro Víctor Fernández ha decidido desempolvar estos tesoros cartográficos y mostrarlos en una exposición. Hay un buen número de mapas del primer tercio del siglo XX.
Joyas como un Mapamundi de husos horarios de los años 50 o 60, un mapa de los Descubrimientos y una sucesión de mapas que explican la cambiante historia de España, desde la Reconquista hasta el siglo XVIII.
MAPAS DE AUTOR
En la colección destacan varios mapas de la prestigiosa compañía alemana Westermann. El primer Atlas Westermann apareció en 1853, pero el gran éxito de la firma fue el Atlas mundial de 1883. El responsable de la exposición explica que «la casa Westermann nació con vocación divulgativa, convirtiéndose en una editorial de cartografía impresa, especialmente para los escolares. De hecho, Alemania se convertirá en el primer país editor de atlas, de los que el Padre Isla guarda en su archivos una digna representación».
Hay otros mapas con firmas ilustres, como uno de la Península Ibérica dibujado por Luis Doporto Marchori. «Un mapa de magnífica precisión y buenos trazos y coloridos, donde se combina con criterios pedagógicos la información política y orográfica». Doporto Marchori, director del Instituto Geográfico Catastral y de Estadística, gobernador civil en varias provincias españolas y ministro plenipotenciario de España en Brasil, ocupó diferentes cargos en la etapa de la II República, fecha probable de la confección de este mapa.
Una de las joyas de la exposición. P.V. FERNÁNDEZ
Otra joya digna de mención es un mapa mudo de los años 30 de Sudamérica, cuya superficie simula una pizarra en la que poder dibujar con tiza las capitales y accidentes geográficos. «Se utilizó en las aulas de bachillerato a lo largo del siglo XX».
También hay un Mapa de Oceanía de la época de entreguerras (antes de 1939) del geógrafo vienés Friedrich Umlauft.
Dos de los mapas en los que figura León. P.V. FERNÁNDEZ
El Mapa de los Descubrimientos de los siglos XV al XIX fue adquirido en París. «Por referencias de otras compras similares de la época, se puede fechar antes de 1916. Muestra todas las rutas de exploradores y descubridores a lo largo de cuatrocientos años». Y es que puesta sobre un mapa, la historia se entiende mejor y es fácil ‘visualizar’ las dificultades del terreno en algunas batallas épicas.
España no tuvo hasta mediados del siglo pasado un Mapa Topográfico Nacional a escala 1:50.000. Jovellanos ya profetizó siglo y medio antes que «mapa, sin cuya luz, la política no formará un cálculo sin error, no concebirá un plan sin desacierto, no dará sin tropiezo un solo paso, sin cuya dirección la economía más prudente no podrá, sin riesgos, desperdiciar sus fondos o malograr sus fines, emprender la navegación de un río, abrir un canal de riego, la construcción de un camino o de un nuevo puerto, ni cualquier otro de aquellos designios que arrienda la fuente de la riqueza pública, hacen florecer las provincias y aumentar el verdadero esplendor de las naciones».
Pedro Víctor Fernández, en la exposición. DL