Diario de León

Antecedentes: soltera y embarazada de un marxista

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CRISTINA FANJUL | LEÓN
León

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Uno de los casos más interesantes es el de Gregoria Robles Fernández. Esta vecina de Valderas fue denunciada por un miembro de Falange el 10 de agosto de 1936, fue condenada a muerte tres años después, si bien su pena fue conmutada por treinta años de cárcel. Y eso a pesar de que el alférez que se hizo cargo de su defensa, José Mata, demostró que las acusaciones contra ella eran falsas.

En el proceso se asegura que Gregoria era una significada marxista: «Durante varios años ha sido la promotora de todos los actos de matiz subversivo que se han celebrado en Valderas y en otros pueblos próximos, que ejerce decidida influencia entre las mujeres de clase baja y también sobre los obreros, a quienes ha organizado y obedecen como un jefe, que actúa siempre con un revólver que suele esconder en el escote de su blusa y esgrime para dar órdenes y amenazar a quienes no le son afectos».

El pliego de defensa de este caso es especialmente importante puesto que el abogado defensor explica a lo largo de más de diez páginas las contradicciones de los cargos en contra de Gregoria. Su nombre es José Mata y e inicia sus palabras ante el tribunal con una frase que no deja lugar a las dudas: «Si Gregoria Robles cometió algún delito, de este quizá debieran entender, dada su escasa entidad, Tribunales de otro orden», dice en su declaración, en la que añade que en la misma sencillez de su persona —de Gregoria— puede hallarse su retrato más exacto: «Se trata de una campesina de 23 años de edad, inculta, con siete hermanos menores, que vive de su trabajo cotidiano y que jamás ha tenido que entender para nada con la Justicia».

Asimismo, el militar que defendió a Gregoria destaca que no tiene antecedentes penales y sugiere que la denuncia puede deberse al hecho de su estado de embarazo: «Sólo se me ocurre pensar, ante la carencia de base para que los testigos de cargo hagan estas manifestaciones, que por malos antecedentes entiendan que la procesada soltera, esté a punto de ser madre. Ante esto, mi silencio y mi respeto; allá cada cual con su conducta».

Poco después, añade que su novio es uno de los detenidos marxistas de la localidad, «sometido a un proceso en unión de los ejecutores de los actos revolucionarios» y subraya que la casa de la denunciada ha sido sometida a tres «minuciosos» registros sin que se haya encontrado nada que pueda aportarse al sumario como prueba de convicción.

Por último, desbarata las acusaciones del denunciante, Porfirio Arteaga Valverde, jefe de la Falange en Valderas. «Este testigo es puesto en libertad de la prisión provincial de León en que estaba el día 20 de julio por la noche. Es este, importante detalle de que el testigo al que me refiero pasó casi todo el tiempo que duró el mandato del Frente Popular en la cárcel, por lo que se desvirtúa plenamente su declaración y denuncia, ya que desde la prisión, difícilmente pudo controlar la influencia que mi patrocinada ejerciese sobre las mujeres (...) y más fantástica es aún la manifestación hecha de que esta actúa siempre con un revólver que suele esconder en el escote y esgrime para dar órdenes y amenazar a quienes le son desafectos».

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