ESPACIO AL AIRE LIBRE
La resurrección del museo de Chillida
La directora de Chillida Leku y los hijos del artista. JUAN HERRERO
Sin rencor y con enorme entusiasmo. Así afronta Luis Chillida, hijo de Eduardo Chillida (1924-2002) el «esperanzador» futuro del Chillida Leku del siglo XXI. Ocho años después de su cierre parcial por insalvables problemas económicos y políticos, tras una dolorosa y oscura travesía del desierto y superada una negrísima etapa de desencuentros con la administraciones vascas, resucita felizmente el museo al aire libre que soñó el escultor español más universal del siglo XX, que se dispone a reabrir sus puertas bajo un nuevo modelo de gestión.
De fallida intentona de articular un modelo mixto en el que se griparon todos los resortes, opta ahora por uno decididamente privado en el que llevarán la batuta los galeristas suizos Manuela Hauser e Iwan Wirth y los más influyentes del mercado mundial del arte, según la revista Art Review. Merced al acuerdo alcanzado a finales de 2017 con los descendientes del artista, la firma Hauser & Wirth se hace en exclusiva con la administración de la sucesión Chillida y la gestión de Chillida Leku (el lugar de Chillida), donde prima de nuevo el orden y el concierto.
«No hay mal que por bien no venga», dice sin ambages y más que risueño Luis Chillida, séptimo de los ocho hijos escultor donostiarra y de Pilar Belzunce (1925-2015), presidente de la Fundación Chillida-Belzunce y encantado de dejar atrás «momentos muy duros en los que el esfuerzo y la dedicación de la familia no sirvieron para nada». Está seguro de que el museo y el legado su padre «estarán ahora donde siempre debieron estar». Y será gracias al acuerdo privado que «nos llena de ilusión» y que dará nuevo impulso comercial a la obra de su padre en Estados Unidos y Asia .