Diario de León

UNA HISTORIA DE NOVELA

El barco de Neruda que salvó a los republicanos leoneses

El Winnipeg es el símbolo del éxodo de los que perdieron la Guerra Civil. Pablo Neruda fletó aquel barco con el mayor contingente de pasajeros en toda la historia del exilio republicano español. Un puñado eran leoneses. 80 años después Isabel Allende rescata su historia en una novela..

Imagen del carguero Winnipeg, fletado por Pablo Neruda, que traslado de Francia a Chile a más de 2.000 republicanos españoles. ARCHIVO

Imagen del carguero Winnipeg, fletado por Pablo Neruda, que traslado de Francia a Chile a más de 2.000 republicanos españoles. ARCHIVO

León

Creado:

Actualizado:

Arribaron al puerto de Valparaíso el día que estalló la Segunda Guerra Mundial, el 3 de septiembre de 1939. Habían sido 30 días exactos de travesía. Tras poner un océano de por medio, 460 mujeres, 418 niños y 1.200 hombres llegaban a la costa chilena a bordo de un viejo carguero fletado por el poeta Pablo Neruda. La suya fue una de las mayores odiseas de la Guerra Civil.

Neruda, que había sido cónsul de Chile en España, contrató el vapor Winnipeg a través del Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles (SERE), controlado por Negrín. Muchos de los republicanos que encontraron acomodo en un barco que no estaba preparado para acoger a más de 2.000 pasajeros llevaban meses retenidos en alguno de los campos de internamiento del sur de Francia, auténticos campos de concentración. En el viejo vapor que partió con bandera canadiense del puerto de Trompeloup-Pauillac, despedido desde el muelle por Rafael Alberti y María Teresa León y hundido años después por un submarino alemán, embarcaron un puñado de leoneses. No hay una cifra aproximada de cuántos.

La escritora Isabel Allende rescatará esta gesta en su próxima novela, Largo pétalo de mar, que llega a las librerías el 21 de mayo simultáneamente en España y Latinoamérica.

Uno de los leoneses que viajó en el Winnipeg fue el periodista Joaquín Almendros Jiménez, que había sido secretario del Partit Socialista Unificat de Catalunya y último comisario general en el Ejército del Este. En la capital chilena montó la librería Mundi, frecuentada por numerosos intelectuales y destacadas personalidades del exilio español.

El panadero de Boñar

Otro de los pasajeros fue Sandalio Alonso de la Riva, exalcalde socialista de Boñar, que en el pueblo había dejado mujer y cuatro hijos. Seguramente, fue uno de los que más disfrutó de la travesía, porque en el nuevo mundo le esperaba Rosina Villaverde, empleada del consulado español en Burdeos, a la que había conocido en una cafetería de la ciudad francesa. Los padres de la joven, el empresario gallego y diputado en Cortes por el Frente Popular Elpidio Villaverde y su esposa Rosina Otero, azares del destino, habían salido ilesos del infausto choque de trenes que tuvo lugar la madrugada del 23 de junio del 36 en el túnel de Las Fraguas, en San Miguel de las Dueñas, donde perecieron 18 personas.

En aquel tren también viajaba un joven estudiante llamado Leopoldo Calvo Sotelo, que décadas después se convertiría en el segundo presidente de la Transición. Pese a que los padres de Rosina se oponían al matrimonio con un hombre casado y ocho años mayor que ella, la pareja legalizó su situación meses después en México. Los enamorados retornarían tras la muerte de Franco a Galicia, donde Sandalio falleció en 1988.

Entre los pasajeros del Winnipeg, donde los botes salvavidas se convirtieron en dormitorios y la cubierta en baños, figuraban también los leoneses Antonio Rodríguez Calleja y Asunción Martínez Blanco con sus hijos Bautista, María Teresa, Adelina y María Josefa. Rodríguez Calleja había sido candidato del PSOE por León en las elecciones generales de febrero de 1936, aunque no resultó elegido. Durante la Guerra Civil fue capitán médico director de un hospital y jefe de los servicios sanitarios de la Comandancia de Campaña de San Esteban de las Cruces (Asturias).

Cuando el carguero atracó en Valparaíso, los españoles se quedaron atónitos ante la pancarta más grande del muelle: «Bienvenidos los coños españoles». Pronto les aclararon que era así como conocían a los oriundos de la madre patria, por el insistente uso de aquel vocablo.

Un reconocimiento tardío

Una asociación de pasajeros del Winnipeg aentregó al Ministerio de Cultura en 2007 sus archivos para ser incorporados al Centro de la Memoria Histórica. El investigador Jaime Ferrer Mir ha trabajado durante años en confeccionar la lista de exiliados a bordo del barco de Neruda. En ella aparecen el profesor Alejandro Tarragó y su hermano, el escultor Claudio Tarragó, que había decorado algunos edificios para la Exposición Universal del año 1929; los arquitectos Arturo Soria y Germán Rodríguez Arias; la actriz Margarita Xirgú; los escritores Pablo de la Fuente y Antonio Aparicio; y los hermanos del poeta Antonio Machado, José y Joaquín Machado, con sus respectivas familias.

El pasado mes de enero el PSOE rendía un homenaje en el Senado a los miles de republicanos españoles que tuvieron que huir del país tras el fin de la contienda.. Entre el público había 18 supervivientes, como Nicolás Sánchez Albornoz, condenado a trabajos forzados en el Valle de los Caídos, quien, tras una sonada fuga —que Fernando Colomo llevó al cine en Los años bárbaros—, consiguió llegar a Argentina.

Para Neruda, la ‘operación Winnipeg’ fue su mejor obra. En su libro Memorial de Isla Negra escribió: «Yo los puse en mi barco./ Era de día y Francia/ su vestido de lujo/ de cada día tuvo aquella vez,/ fue/ la misma claridad de vino y aire/ su ropaje de diosa forestal./ Mi navío esperaba/ con su remoto nombre Winnipeg./ Pero mis españoles no venían/ de Versalles,/ del baile plateado,/ de las viejas alfombras de amaranto/, de las copas que trinan/ con el vino,/ no, de allí no venían,/ no, de allí no venían»...

tracking