Miedo al desplome de Notre Dame
La catedral parisina tiene la financiación asegurada, con . casi mil millones en donativos, para iniciar la restauración.

CHRISTOPHE PETIT TESSON
paula rosas | parís
En apenas dos días, los donativos para reconstruir Notre Dame se acercaban ayer a los mil millones de euros; Disney ha sido la última compañía en anunciar una aportación de 4,4 millones. Con la financiación asegurada, el desafío inmediato es evitar que en las próximas horas puedan producirse derrumbes. El reto es mayúsculo. Los frontones laterales van a tener que ser desmontados piedra a piedra, el enorme andamio instalado para la restauración ha quedado deformado y el riesgo de que las inclemencias del tiempo dañen aún más una estructura debilitada inquieta a las autoridades, que ayer se mostraban prudentes. A corto plazo, urge impedir que la bóveda se venga abajo.
La reconstrucción, sin embargo, está garantizada. Ayer, el Gobierno francés anunció un concurso internacional para rediseñar la aguja. Ha llegado el momento de reflexionar sobre cómo se va a reconstruir la catedral, y el concurso servirá para que expertos aporten ideas sobre si la aguja debe volver a levantarse, si debe ser una copia de la que en el siglo XIX erigió Viollet-le-Duc o si, por el contrario, se dota a Notre Dame «de una aguja adaptada a las técnicas y desafíos de nuestra época», dijo ayer el primer ministro, Édouard Philippe.
Antes hay que apuntalar y desescombrar. «Hay una amenaza sobre los frontones, que corren el riesgo de desplomarse», informó el portavoz de la brigada de bomberos de París, Gabriel Plus. Con la desaparición del tejado, los frontones -o piñones- se sostienen sin apoyo, en una estabilidad precaria y sometidos al empuje del viento. Para aligerarlos de peso, se han retirado dos esculturas que los coronaban. Otro de los grandes retos es desmontar el gigantesco andamio. Su derrumbe sería fatal para la bóveda, abierta ya por el desplome de la aguja. Los técnicos deben decidir cuál es la forma más segura de quitarlo. Fue en la base de la aguja donde los investigadores creen que empezó el incendio. El testimonio de dos guardias de seguridad, los primeros en llegar al lugar, ha sido determinante y hace sospechar que el fuego pudo deberse a un cortocircuito, quizás en los ascensores del andamio. Por el momento, es una hipótesis. Otras, como que las llamas procedieran de una chispa de soldadura, han sido descartadas.
Los bomberos hicieron ayer un relato detallado de su lucha desesperada contra el fuego. Una decisión fue dolorosa, pero crucial. Cuando las llamas se habían propagado por la mayor parte del tejado y era ya irrecuperable, los esfuerzos se centraron en combatirlas en las dos torres. Si el edificio se mantiene en pie, aseguraron, es gracias a que se salvaron los torreones. «Si perdíamos la guerra de las torres, perdíamos la catedral porque habría habido un derrumbe en cadena», explicó el teniente coronel José Vaz de Matos. Hoy, frente al Ayuntamiento, se celebrará un homenaje a los salvadores de Notre Dame.
Unos 60 ténicos trabajaban ayer en el templo. Una empresa especializada empezó por la mañana a retirar los escombros y los restos del armazón de madera que sujetaba el tejado y que, tras ser pasto de las llamas, cayeron sobre la bóveda. Su peso hace peligrar esta estructura. Obreros especializados Una vez superados todos estos obstáculos, llegará el momento de la restauración. ¿Cómo levantar un edificio medieval con obreros del siglo XXI? Conscientes de que en Francia no existe suficiente mano de obra especializada en técnicas casi en desuso como la talla en piedra, las asociaciones gremiales contratarán a partir de septiembre a 150 aprendices de carpintero, 100 de talla en piedra y 200 de techadores.
El Gobierno también anunció que se va aprobar una ley específica para gestionar los millonarios donativos prometidos. La ley servirá de marco y permitirá regular los beneficios fiscales para los donantes. Las ofrendas de hasta 1.000 euros se beneficiarán de una exención fiscal excepcional del 75% y, a partir de ahí, se mantiene la norma actual del 66%. La ley de mecenazgo francesa es una de las más generosas del mundo y la lluvia de millones anunciada por las grandes fortunas ha sido criticada por algunos sectores de la izquierda que ven en esas ofertas una trampa en la que acabarán pagando los contribuyentes.