UN ANÁLISIS SOBRE LA SITUACIÓN DE LA PROVINCIA
«León ha perdido con Castilla economía, población y poder»
David Díez Llamas presentó en la Sala Gordón Ordás su libro ‘Concilios, fueros y leyes’, que reúne una selección de los artículos que ha publicado en este periódico
José Antonio Martínez Reñones, David Díez Llamas, Santiago Asenjo y Antonio Barreñada. FERNANDO OTERO PERANDONES
El escritor y sociólogo leonés David Díez Llamas presentó ayer su libro Concilios, fueros y leyes. El espíritu leonés en la sala Gordón Ordás de El Albéitar. El columnista del Diario de León estuvo acompañado por por Antonio Barreñada, técnico de la Universidad; Santiago Asenjo, director de la Biblioteca universitaria; y José Antonio Martínez Reñones, editor del sello Lobo Sapiens.
El libro de Díez Llamas reúne 46 artículos publicados en este periódico entre los años 2013 y 2018. Para este sociólogo afincado en Bilbao, «la reivindicación leonesa o leonesista no es un tema solo de conseguir una autonomía para León, sino que va mucho más allá».
En síntesis, se trata de elegir entre la España del Cid y la de la Cuna del Parlamentarismo. Explica que el modelo de la España de los Reyes Católicos y del Cid es el de Martín Villa, que «condenó» a León a una autonomía que ha fracasado. El exministro optó por Castilla y León como un contrapeso a las regiones históricas. «Es un evidente fracaso, tal y como lo atestigua la situación actual», sentencia Díez Llamas.
Explica el sociólogo que habitualmente se habla de los leoneses para referirse a la Edad Media, «como si después no hubiésemos existido». De ahí que en la portada de Concilios, fueros y leyes. El espíritu leonés el autor haya deslizado premeditadamente un ordenador. «No solo me interesan los reyes y nuestra historia, sino que me interesa más lo que somos hoy», tal y como explicó ayer durante la presentación de esta obra.
Asegura Díez Llamas que ha examinado meticulosamente los resultados de la autonomía de Castilla y león. La conclusión es que ha sido nefasta desde la perspectiva económica, lo cual —añade— se ha traducido en despoblación y, por último, en pérdida de poder político. El panorama no puede ser más desolador.
El sociólogo, que mantiene una postura leonesista, asegura que, no se trata de mirarse el ombligo. «Los leoneses estamos en el mundo y no solo hablamos de nuestro contexto». Pero puntualiza que, con frecuencia, «echamos las culpas al otro, pero igual algo tenemos que ver».
Afirma que durante 40 años se han destinado cientos de millones en negar la existencia de León. «Pero aquí seguimos». Plantea que la sociedad debe reivindicarse como leonesa, lo cual no significa ser nacionalista. Considera que los nacionalismos, tanto los españoles como los catalanes, son el modelo del Cid. La alternativa —propone— es la unidad plural. «No puede ser que una parte se atribuya el todo. El todo es plural». En este sentido, cree que el leonés tiene mucho que decir. Considera que el modelo de la Cuna del Parlamentarismo hay que reivindicarlo para todos los españoles. Le parece lamentable que algo que ha reconocido hasta la Unesco sea prácticamente desconocido para la mayoría del país.
Ha trasladado su verdad a los artículos del libros sin pretender que sea «la verdad». «He de decir que no he encontrado demasiados interlocutores que pudieran entrar en ese debate contraponiendo otras opiniones. Por eso mismo, he tenido la sensación de que en lo que se refiere a los artículos del «caso leonés», aquellos que no coincidían con mis planteamientos, apostaban por el «reino de los cementerios».