Poesía
«El poeta visual es el rey del mercadillo»
Felipe Zapico Alonso (León, 1960) es un inclasificable de la cultura leonesa, aunque siempre ha sido hombre de palabra. Palabras con música, versos, poesía visual. Ataca con ‘Ojo de cabra’.
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Pronunciamos fallecidos/como cosas/números/cifras/porcentajes./Pero somos nosotros/los muertos,/al menos una parte de nosotros/y cada día somos más los muertos,/nosotros somos los muertos,/aunque soñemos que/aún respiramos. «Escribí esos versos hace semanas, y cada día pienso más en ellos en los muertos anónimos la inmensa mayoría, sólo sabemos de los famosos, que igual puede que nos importen un poco menos que la gente común, nosotros», dice Felipe Zapico Alonso y ya hace revertir el orden del reportaje. Viniendo de él es sinónimo de que anda fuerte, aunque, sí, con voz preocupada. Tiene tan a punto un libro como fotografías en una exposición que casi se ha convertido en una perfomance en sí misma, puesto que se inauguró en la Facultad de Documentación y Comunicación de la Universidad de Extremadura, donde es profesor, el día antes del cierre. «Sí, he expuesto para nadie», dice, casi como un por fin.
Pero ya quitando capas se llega al Zapico de Ojo de cabra , su nuevo libro de poesía visual, publicado por Editorial Babilonia dentro de la colección Pliegos de la Visión. El impass inevitable se salvará y este peculiar poemario estará a disposición del lector o espectador, que casi es lo que promueve como planteamiento.
El músico, poeta y profesor de universidad experimenta ahora con su aproximación al dadaísmo
«No inventamos nada. El dadaísmo ya tiene cien años, así que... Y la poesía visual es una conexión entre el arte, la tipografía, los sellos, la tinta, el collage. Algo ultraminoritario», señala como planteamiento de lo que ha ido desarrollando en las 48 páginas que marca la colección como estándar para todos los autores que participan y donde comparte alineación con nombres como Gustavo Vega Mansilla, referente de la poesía visual.
«Los que trabajamos en esto somos algo así como los reyes de los mercadillos, comprando objetos de todo tipo. Una jota muy bonita, una cuña... Y a partir de lo que vamos organizando se trata de presentar algo sin mensajes, sin palabras. Y puede que logremos el objetivo si nos expresamos lo más abstracto posible para que cada uno vea lo que quiera. Si te comentan: ‘A mi esto es que no me dice nada’. Pues si te dice, bien. Si no, nada», explica acerca de una aleatoriedad interpretativa en la que sí se plantearía el momento en el que el artista, al pasar su obra a manos del espectador, lector, etc, pierde completamente el dominio sobre la misma. Algo que a Zapico parece no importarle ya desde los tiempos heroicos del punk cuando con su compadre Jose Pajares comandaban el grupo Deicidas.
Así, Felipe Zapico es el artista que lleva tiempo diciendo: Me estoy quitando. Y había que saber de qué. «De la sociabilidad artística poética», explica y justifica como acierto: «Cuanto más vas viendo». Y queda expuesta al menos una parte del mucho de este artista que al final se enreda en fotografías, disertaciones en las redes, que presentó hace poco Tal vez en algún lugar: relatos y ficciones y que ahora ve con Ojo de cabra .