Artesanos
El maestro vidriero al que inspiró la Catedral
Pepe Barón logra que sea reconocida la autoría de una obra que su bisabuelo regaló a la reina regente María Cristina

Esta es una historia de amor familiar encadenado, cuando la genealogía se convierte en una afición fascinante. Porque Pepe Barón, militar en la reserva, residente ahora en Huesca, de 54 años, cuando se presenta ya hace una declaración de intenciones para mostrar que lo que le precede es tan importante como lo que es ahora: «Me llamo José Barón Hidalgo, hijo de Alberto Barón González y este, nieto de Alberto Ignacio González Gutiérrez. Ahí cuando llega a su bisabuelo, comienza una historia que brilla tanto como las vidrieras de la Catedral de León, hilo que es el que le conecta a la ciudad.
«Como investigador de mi bisabuelo, descubrí que cuando trabajaba como vidriero en León, se le ocurrió pintar una teja y regalársela a la reina regente María Cristina. Era en torno a 1888 y luego no se supo más. Después de darle muchas vueltas he conseguido que esa teja de Alberto González, esto es mi abuelo, a la reina fuera reconocida como obra suya», narra acerca de esa pieza que puesto en contacto con el Palacio Real de Madrid confirmó su existencia. «Se encontraba en el museo guardada y hasta entonces estaba catalogada como de autor desconocido. Ahora ya figura mi bisabuelo como quien la realizó», explica.
De esta forma Pepe Barón quiere que se sepa que desde León y sus talleres de vidrieros pasó esta historia que había permanecida dormida durante años. «León es precisamente donde mas se habla de él en determinados documentos y por eso me gustaría que dicha historia la conocieran los leoneses y sus seguidores».
Lugar destacado
La obra en sí se trata de una escena de circo en la que en primer término se ve un toro embistiendo a un hombre que yace en el suelo, alrededor varias figuras a caballo y a pie tratan de separar al animal. En la derecha se ve un palco donde varias figuras observan la escena. Hacia la izquierda se insinúa la muchedumbre en el graderío. Como fondo arquitectura del circo romano y el cielo.
Barón González destaca no solo la gran valía de pintor y vidriero de su bisabuelo sino que hace hincapié en el prestigio de que trabajara en la Catedral de León, «que fue el primer edificio de España declarado monumento Nacional en 1844», dice, además de una ilusión que no disimula porque su padre ahora vea esta historia escrita en este periódico.
La historia también se remonta a la curiosidad científica familiar porque el padre de barón Hidalgo guardaba en casa una copia de una carta de El Caballerizo y Montero Mayor, Mayordomo Mayor interino de la reina, que decía que tenía el gusto de acompañar un oficio «dando gracias a su recomendado D. Alberto González Fernández, por la teja romana que dedicó a S.M. rogándole la dispensa el que haya tardado tanto tiempo en contestarle, por haber estado extraviado todo este tiempo los antecedentes a que este asunto se refiere. Firmado en Palacio a 9 de Julio de 1888. En relación a este documento cabe destacar que hubo un error al poner Fernández en lugar de Gutiérrez (Fernández era el segundo apellido).
«A partir de esa carta empecé a buscar algo sobre dicha teja, mi primera búsqueda como en la mayoría fue en la web de la prensahistorica.mcu y en ella pude encontrar numerosa información y la mas importante de ella fue la descripción exacta de la pintura y en el que decía: «En una teja romana que regalo a S.M. pinto en su anverso un busto del emperador Caracalla pintado. Al pie de aquel busto, de majestad más acentuada y de severidad más propia por efecto de nuevos retoques, se ve un episodio del circo romano, que labor es de notar allí, en primer término, y como de mérito singular por lo muy subido, la figura de un caballo de lidia», continuaba el propio autor para explicar su obra.