Diario de León

Antonio Canales presenta hoy «Bailaor», una antología de su arte

Desnudando el flamenco

Un recorrido por los diferentes palos del flamenco es lo que esta noche, a las 20.30 horas, presentará, en el Auditorio de León, Antonio Canales y su compañía con «Bailaor», una an

Antonio Canales presenta su último espectáculo en el Auditoroi

Antonio Canales presenta su último espectáculo en el Auditoroi

Publicado por
Miguel Ángel Nepomuceno - LEÓN.
León

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Muchos le señalan como el número uno del flamenco por su virtuoso zapateao y la fuerza de sus brazos con los que traza arabescos huidizos mientras sus piernas se desbocan en un frenético taconeo que hace vibrar todo su ser. Canales es un bailaor nacido en el mítico barrio de Triana, hijo y nieto de artistas que comenzó sus estudios en el Ballet Nacional, donde fue solista. Consejero de la Unesco, aficionado a la caza y a la pesca, hincha del Betis y seguidor incondicional de Curro Romero, Canales tiene fama de hogareño y es poco dado a hablar de su vida privada y de todo lo que no tenga relación con su arte fuera del escenario. En este Bailaor nos encontramos a otros jóvenes de su compañía que han estado a su lado desde el comienzo como Juan de Juan que un año atrás presentaba un espectáculo en solitario (Pueblos) y la bailaora Mónica Fernández a los que arropa una orquesta de diez músicos y cantaores, entre los que figuran solistas como Montse Cortés o José Jiménez «el Viejín». «Aquí no hay argumentos ni floripondios de ningún tipo; sólo una muestra de flamenco puro, lo cual no es poco, porque ahí se encuentra todo: la sensualidad, la alegría, el dolor, el desgarro, el llanto... Y justamente ahí es donde radica también su gran dificultad y su mayor riesgo, en esa desnudez que te obliga a darte tal cual eres», señaló Canales. «Nací bailaor porque así me parió mi madre, porque me crié en el barrio de Triana. Pero eso no tiene ningún secreto: va conmigo desde siempre. Luego, sí, he hecho muchas cosas como bailarín (hubo un tiempo en el que ocupó puestos privilegiados en compañías de danza contemporánea como la de Maguy Marín o la de Maurice Béjart), pero todo eso, más que un fin en sí mismo, me ha servido para ser mejor bailaor». Nunca gustó a Canales ese flamenco mecanizado, de escuela, «porque si es fingido no vale. Bailaor, no me obliga a meterme en la piel de un personaje, simplemente llego al camerino, me peino y salgo a bailar, y una vez finalizada la representación, no puedo ni hablar porque mi corazón ya no está en mí, lo he dejado en el escenario». Sin artificios, limpio de polvo y paja, «con la raíz trianera que plantaron desde niño mis pies y la frente abierta hacia el universo». No hay más que ofrecer, sólo baile y, concretamente, este baile. El marco, también sencillo. No hay argumento ni escenografía. Sólo buena compañía y una yuxtaposición de palos flamencos sin más hilazón que el transcurso de un día. Para Canales el flamenco está pasando por un auge sin precedentes. «Hace unos quince o veinte años, dice, el flamenco no tenía el encanto de ahora. Los aristócratas, artistas, pintores, intelectuales..., a todo el mundo le gusta el flamenco. Ahora es una horterada decir que no te gusta el flamenco y hace diez años era una horterada decir que sí te gustaba. Ahora, España está de moda también. Exportamos muchas cosas y era importante que el flamenco, que es nuestra máxima y más profunda cultura de la tierra, tuviera lo que tiene ahora. Pero eso no quiere decir que sea una moda como una canción, o algo que pase. Es algo vivo y, además, es un arte joven y al que le quedan muchos años». No se decanta por ningún maestro aunque nombres como Camarón, Carmen Amaya, Mario Maya, «son grandes y únicos. Hay personas que dicen que Lola Flores no era flamenca, pero es que no se podía ser más flamenca que ella». Sus inicios han sido difíciles «particularmente porque estaba el régimen franquista, señala, y yo lo viví en mis propias carnes. Cuando llegué a Madrid tenía muy pocas salidas y tuve que estar durmiendo en el metro, comiendo en un convento y buscándome la vida por ahí. Conseguí un trabajo en un «tablao» ganando 1.300 pesetas todas las noches. Me vio el director del Ballet Nacional y me cogieron para la compañía». Canales admira a los verdaderos profesionales de este arte y también, como dice «¿por qué no? A los puristas que me quieren y yo a ellos. Pero en un principio daban miedo. Pero ese tipo de puristas siempre dijeron de Camarón que era un niñato que no sabía cantar. Pero, en fin, ellos han perdido ya su fuerza y lo que deben hacer ahora es mantener todo lo que puedan el flamenco, que es un arte que no se puede perder, nosotros visitarles cuando podamos y ellos que no se metan en más. El público que compra su entrada es quien de verdad manda». Antonio Canales actuará esta noche por vez primera para los leoneses y a buen seguro que quienes se acerquen por el Auditorio sabrán apreciar sus inteligencia y su arte. Las entradas tienen un precio de 20 euros -platea- y 15 euros -anfiteatro-.

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