La película narra las peripecias nocturnas de un conflicto generacional en Madrid
Puigcorbé rueda en Madrid «Besos de gato», con Alcázar
Las peripecias nocturnas de un padre y una hija, en pleno conflicto generacional, recorriendo un Madrid agresivo y duro centra el argumento de Besos de gato, la película que estos días rueda el cineasta Rafael Alcázar y con Juanjo Puigcorbé como protagonista. Alcázar firma también el guión de este film, adaptación de la novela de Falso Movimiento, de Alejandro Gándara, un libro que llamó su atención por describir «la doble peripecia: física y moral» vivida por estos dos personajes a lo largo de «una larga, angustiosa y reveladora noche», según comentó ayer el cineasta durante la presentación a la prensa de esta película que se rueda actualmente en distintas localizaciones de Madrid. La acción arranca cuando Fran (Puigcorbé) un exitoso abogado llega a casa a cenar. Pero esa noche Carlota (Leticia Dolera), su hija adolescente no ha vuelto a casa y el padre se lanza por todo Madrid en la búsqueda primero de su hija y, ya juntos, comienzan el peregrinaje en busca del novio de la chica. «Inician así la peripecia por un mundo agresivo, pero esa peripecia física va unida a la peripecia emocional del padre y la hija que esa noche se irán descubriendo, recuperando unos afectos ya perdidos», indica el cineasta quien reflejará en Besos de gato un Madrid agresivo, lleno de obras y de basura que viene a ser el símil del alma de Fran «un personaje cuya apariencia escrupulosa esconde la suciedad». Esa ciudad contrasta con la «burbuja de glamour» en la que vive Fran y su mujer (encarnada por Lola Marceli). «Una burbuja brillante creada por el abogado y su esposa, donde ellos son los reyes del universo, aunque la pareja viva una relación deteriorada y vacía», comenta el director, quien añade que, al final de la película, se irán componiendo algunas de las piezas rotas de esa familia. Juanjo Puigcorbé aceptó el papel tras leer primero la novela y luego el guión firmado por Alcázar. «Es una novela muy bien escrita y el guión ha trasladado muy bien el espíritu de la obra, una obra que se podría resumir en el dicho ''las personas no son lo que parecen''. Y ese dicho define totalmente a mi personaje, un abogado que obtiene el dinero de forma oscura y que, paradojas de la vida, intenta convencer a su hija de que su novio es un impresentable, cuando el impresentable es él».