El pintor ilicitano Albert Agulló expone en la galería de arte Ármaga
«El artista que no tenga nada que decir debe permanecer callado»

Una de las obras de Albert Agulló, expuestas en la galería de arte Ármaga
Las manos del artesano amasan poesía. Las manos fuertes y precisas del ebanista, escriben versos de madera. Su rima es el color de la tierra, sus palabras las formas imperecederas del árbol. Su mensaje... es el mismo mensaje de todos los poetas, un grito de esperanza, una mirada penetrante a la naturaleza, un sentimiento que cuelga ingrávido del aire. Nos dice Albert Agulló que quiso ser versificador y que como no fue capaz de contarnos sus pasiones con palabras, decidió hacerlo a través de una pintura distinta, personal e intransferible. Albert Agulló (Elche, mayo de 1931), busca el color en la tierra, en la arena que derrama lentamente sobre el tronco del árbol seccionado. «En la mayoría de las ocasiones -comenta- no sé como será mi obra, va surgiendo poco a poco en un parto largo y continuado, en el que tienen mucho que ver la casualidad, la suerte, lo inesperado...». El artista es amante impenitente de la poesía y admirador de los poetas, por ello intenta poner imágenes a lo que otros han descrito con palabras. En la exposición que estos días podemos admirar en la galería de arte Ármaga, sus cuadros están inspirados por los versos de la escritora peruana Blanca Varela: «hombre de la ventana/ medio punto negro/ ángel ciego o dormido/ puerta con noche encima/ abajo y dentro/ ubre de yeso, lágrima de yeso/ pisada en el centro de la nube». Agulló también ha puesto colores a los versos silenciosos de Antonio Gamoneda con singular maestría, ha ilustrado las palabras que nuestro poeta escribiera en el Libro del frío, «Tu cabello en sus manos, arde en las manos del/ vigilante de la nieve/ Son las cebadas, la siesta de las serpientes y/ tu cabello en el pasado». Esta importante serie de cuadros la tituló el pintor Encuentro en el territorio del frío. Piensa Arbert Agulló que el artista debe «derrochar oficio, debe trabajar pacientemente la obra con sus manos, para transmitir a través de ella el latido vital del hombre. Para manifestar, por el conducto del arte, el asombro humano ante el milagro de la vida». En cuanto a las técnicas que emplea en sus obras el pintor manifiesta: «Yo, al trabajar con madera y tierra y arena, intento hacer de mis cuadros algo personal, diferente. Mis colores son muy distintos s los que emplean los demás pintores, ya que no los saco de un bote. Quizá por eso son tan delicados». Ciertamente su paleta es original y esta llena armonía. Es, quizá, el rastro de polvo que va dejando en su alma el camino de la vida, las partículas de tierra que emborronan sus sentimientos y le recuerdan (nos recuerdan) su paso por el mundo. «Nací -dice- en Elche el mismo año en el que se proclamó la República, me tocó vivir en plena niñez la triste experiencia de la guerra civil. Mi primer acercamiento al arte fue en la Escuela Municipal de Dibujo de Elche, en los años cincuenta. La primera exposición la realicé en 1957, en el Casino del Eche». La obra del artista ilicitano puede verse en la galería de arte Ármaga, Alfonso V, nº 6, de lunes a viernes de 12.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00 horas y los sábados de 12.00 a 14.00 y de 19.00 a 21.00 horas.