MERCEDES MILÁ PERIODISTA
«Mi ilusión y Gran Hermano están más vivos que nunca»
No hay dos sin tres. Tras un breve paréntesis, Mercedes Milá regresa a Telecinco para presentar la cuarta edición de «Gran Hermano», el programa de convivencia que marcó un hito en la historia de la televisión y que esta

La periodista catalana Mercedes Milá
Del éxito de Gran Hermano no duda la periodista catalana, convencida de que el formato «está más vivo que nunca». «Y mi ilusión sigue intacta», subraya. -¿Qué razones le han empujado a volver a ''Gran Hermano?'' -Cuando me llamó el consejero delegado de Telecinco, Paolo Vasile, confieso que tenía la esperanza de que me dijera que contaban de nuevo conmigo. Y así fue. Acepté, pero con condiciones. Le expliqué que deseaba que GH sirviera para tener continuidad en la cadena con un programa de periodismo que ya inventaríamos. Lo pensaron y me dijeron que sí. Pero por encima de todo me hacía una enorme ilusión encontrarme con toda la gente con la que ya había trabajado en este proyecto, porque GH está más vivo que nunca y mi ilusión sigue intacta. -Será inevitable la comparación con Pepe Navarro... -Pepe Navarro es un monstruo de la televisión y lo ha demostrado a lo largo de toda su vida, pero somos totalmente distintos. El veía el programa de una manera más global. Yo soy más hormiguita. Quiero decir que como tengo tanta curiosidad necesito saber lo que pasa en la casa cada minuto, hablar con los participantes uno a uno. Son estilos diferentes. -Con ésta van cuatro ediciones, las dos últimas en el mismo año. ¿No es un poco arriesgado? -Sí. Pero ¿qué no es arriesgado? Lo fue el día que nació GH y sigue siéndolo la tensión que genera. ¿Qué importa? Todo en la televisión lo es. Te la juegas cada vez que se estrena un producto, pero eso me atrae. Es un reto, lo que ocurre es que cada vez lo sabemos hacer con más oficio. Y luego está la magia, lo que pase en la casa, porque en función de eso existirá o no existirá GH. Si hay aventura, diversión, pasión, todos seguiremos el programa con mucho interés, sino será casi imposible. Pero todos los que van a entrar tienen ganas de que pase algo y eso es bueno para nosotros. -¿Que es más duro, presentar «GH» o competir con él? -Es mucho más lo segundo, no hay ni punto de comparación. La pasada temporada tuve que pedir a Antena 3 que no me colocaran a la misma hora porque era como comparar una chalupita contra un trasatlántico. Lo de David contra Goliat está muy bien, pero sabía que la batalla estaba perdida. -Sí, pero otra vez con la feroz competencia de «Cuéntame» -Enorme. Es un tema complicado porque ése es un buen programa. Como dice mi hermano Lorenzo, es una serie que deberíamos ver todos, para que quienes no saben lo que ha sido España durante esos años se enteren. Pero esa es la realidad, habrá gente que vea un programa y grabe otro y al revés. Es duro, hubiera preferido no competir con la serie, pero ahí ni pincho ni corto. -Y por si fuera poco, el lunes arranca la segunda edición de «Operación triunfo». -Para que luego digan que no hay una oferta televisiva interesante. OT me parece un producto impecable. Desde el punto de vista profesional no hay un pero que ponerle. Ambos son programas parecidos, porque uno sale del otro, pero también muy distintos y ahí también está su gracia. Ahora cada uno lleva su camino. -¿Sigue pensando que éste es un experimento sociológico? -Sí, y no solamente dentro de la casa como estudio de un grupo de seres humanos, de su convivencia, de sus reacciones, sino lo que todo eso provoca en la sociedad. Creo que el experimento está dentro y fuera de la casa. -Pues para otros muchos no es más que un patio de vecinos mal avenidos. -Me da mucha pena ver cómo algunos participantes acaban deteriorando la imagen de un programa que puede tener muchas cosas positivas. Por eso cuando veo esas peleas lo paso mal, me parece lo más feo de GH. -¿Cómo puede afectar no haya una emisión 24 horas? -Es muy perjudicial, lo he pedido por activa y por pasiva, pero no tengo noticia de lo que pasará. Fue un canal rentable, pero como las plataformas están como están.