Luis Aznar replica que los trámites exigidos a Viñayo eran «oportunos»

Imagen de un rincón del claustro de la basílica de San Isidoro
Después de que el abad de San Isidoro, Antonio Viñayo, achacara a la excesiva burocracia impuesta por la Comisión de Patrimonio de la Delegación Territorial el hecho de que se perdiera una subvención que hubiera iluminado de forma adecuada la Real Basílica, el delegado de la Junta Luis Aznar respondió ayer ante los medios con su particular versión de los hechos. Aznar quiso aclarar, en primer lugar, que no deseaba «establecer polémica ni contestar a las declaraciones de Viñayo», tan sólo «aclarar algunas circunstancias». «El 31 de enero de 2002 -relató Luis Aznar- entró en registro una solicitud, firmada por el abad Antonio Viñayo, en la que se exponía la deficiente situación de iluminación» en la que se encontraba San Isidoro, y en la que encargaba a la Comisión de Patrimonio la redacción de un proyecto encaminado a subsanar estas deficiencias. El delegado territorial hizo hincapié en que «tan sólo 26 días después» la Comisión se reunió, estudió este asunto y envió a Viñayo, con acuse de recibo, un documento en el que se especificaban las aclaraciones técnicas y detalles necesarios para poder autorizar una actuación de estas características. Algunos de estos detalles son, textualmente: «Deberá definirse en el proyecto el trazado de las líneas de cableado», «deberá aportarse un estudio fotográfico completo de los paramentos», «ha de definirse la ubicación y el modelo de tomas de corriente», etc. En este documento de la Comisión de Patrimonio imponía un plazo de tres meses al abad para recibir la documentación solicitada, «pero hasta hoy -continuaba Aznar- no nos ha llegado absolutamente nada». El delegado quiso dejar claro que toda esta documentación es la habitual y pertinente en estos casos, según lo exigido por la Comisión, y que lo único que se pretendía era «aclarar una serie de extremos para evitar las incorrecciones».