Carmen Rigalt disfraza de diaro una novela sobre sus adicciones
«Siempre he sido proclive a las adicciones». Lo admite sin ambages ni disimulos la periodista y escritora Carmen Rigalt. Ha catalogado y analizado sus múltiples adicciones en su libro Diario de una adicta a casi todo (La Esfera de los Libros). «Es una novela disfrazada de diario» y ha decidido presentarla en Tánger, una ciudad de esplendoroso pasado en la que Rigalt ha hallado uno de sus últimos refugios. Arropada por alguno de los amigos que desfilan por esta novela-diario -Raúl del Pozo, Lita Trujillo- explica Carmen Rigalt cómo «lo que empezó siendo un exorcismo terminó siendo un juego» y cómo se negó en todo momento «a ponerme el chip del pudor». «Todas las adicciones son gratificantes en la inmediatez, pero por naturaleza no son recomendables», expone Rigalt, que forzada a destacar la más poderosa de sus muchas adicciones opta por «la dependencia de mi gente, por la dependencia afectiva de mi reducido entorno inmediato». «Escribirlo no ha sido una terapia para mí ni un método para conjurar mis demonios, porque la verdad, no albergo muchos demonios», asegura Carmen Rigalt. Reconoce, sí, tener una personalidad adictiva. Internet, fármacos, emociones, amistades, sexo, tabaco, dulces o juego. En todos ellos reconoce que se manifiesta esta pulsión adictiva, pero sobre todos ellos sitúa «el sentido lúdico de la vida». Se sabe Carmen Rigalt periodista antes que escritora. Se siente segura en la distancia corta, «en el folio y medio», de modo que esta novela disfrazada es una suerte de mosaico de pequeños artículos de una periodista cada vez más escéptica. «Creo que el periodismo ya no existe y el que el periodista independiente es una especie en extinción».