Diario de León

Música

«En la música solo hay pasta si hay constancia»

David Penn es un referente internacional dentro de la música house, electrónica y los djs. Su origen leonés tiene un apellido emblema: Peñín. Ahora ficha por un sello inglés, Defected Records, que es la meca del género.

David Penn, de origen leonés en Santa Colomba de la Vega y La Bañeza, ayer en Madrid, ciudad que cambiará por Málaga y será su residencia familiar. BENITO ORDÓÑEZ

David Penn, de origen leonés en Santa Colomba de la Vega y La Bañeza, ayer en Madrid, ciudad que cambiará por Málaga y será su residencia familiar. BENITO ORDÓÑEZ

Pacho Rodríguez
León

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Aquel primer beso en La Bañeza fue con música. En su casa había soul, jazz y funk de lo mejor, vía su padre, José Peñín. A los 9 años, clases de piano. La música rodeaba a David Peñín (dentro de unas líneas, David Penn), consumado creador de canciones que dentro del house y estilos electrónicos conserva las grandes referencias. Por ejemplo, Stevie Wonder. Con todo, no deja de ser una trayectoria normal para los muchos que quisieron dedicar su vida al pentagrama. Lo que pasa es que a David Penn el veneno artístico le deparaba una forma de vida, que es a lo que se dedica de manera intensiva desde hace casi tres décadas. Ahora tiene buenas nuevas en este panorama oscuro en forma de trabajos discográficos que saldrán bajo la batuta de la compañía británica Defected Records, todo un referente en el género y que publicará sus nuevas creaciones.

En realidad, David Penn se dedica a una música que suena por todas partes pero que no vive del prime time . «En esta música, el house o electrónica, solo hay pasta si hay constancia», asevera. Algo que sirve de lección magistral para los más jóvenes que aspiren a dedicarse a un negocio tan popularizado como exclusivo. Y con más valor, dicho por alguien que vende millones de copias de sus temas.

David Penn conecta con León por la vía familiar paterna y abuelos y tiene en Santa Colomba de la Vega y La Bañeza un refugio al que le gusta recurrir. Aunque su trabajo le lleva más a ser un artista internacional en países en los que este tipo de música tiene más repercusión. «En España sí se le presta atención, pero a nivel de directo», aclara, en referencia a los eventos que esta música genera y que en tiempos normales eran capaces de convocar a miles de personas. «Yo veía esas actuaciones y me daba algo de envidia ver a los djs. Pensé que podría hacer las dos cosas», explica, dejando claro que su faceta de músico tenía su prioridad, pero tratándose de un tipo de algo tan peculiar, tanto en su preparación como ejecución, se prestaba a esa, por así decirlo, interpretación ante el público.

David Penn advierte hasta tres reinvenciones a las que ha hecho frente para llegar a lo que es hoy. «Empecé haciendo un tipo de música en el que mantenía muchas ideas instrumentales, con temas en los que la melodía y la armonía estaban muy presentes. Pero también seguí la evolución de las modas, en algo que no para de variar. Y había quienes me recordaban mis primeras canciones. Luego también sucedieron cosas externas, incluidas las crisis. Y es a partir de 2012, y luego hace unos tres años, cuando me convenzo de que es mejor mantener mi propia personalidad. Y no me puedo quejar, porque siempre he tenido seguidores», narra acerca de una trayectoria que, aunque desde la distancia pueda parecer continua, ha tenido sus altos y bajos.

David Peñín tiene un buen plan ya en marcha. Se va a vivir a Málaga. Junto a su mujer y su hija. «En realidad, Madrid es un lugar que solo necesito para trabajar si tengo que tocar», asegura. Y es que este trabajo de David Penn también tiene grandes momentos de labor individual mientras no haya actuaciones.

Como lo eran las frecuentes visitas a León en las fiestas del Glam. En realidad, ahora todo está tan parado que nadie se puede imaginar un evento de dos o tres mil personas. Por eso, volviendo a los orígenes, puede que David Penn encuentre inspiración en alguna visita a La Bañeza o en aquel disco de Stevie Wonder que le voló la cabeza: Songs in the Key of Life . Ahí estaba la Motown. Lo que confirma que los vasos comunicantes de la música están siempre a prueba de cualquier fundamentalismo.

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