Las ventas de libros no han aumentado pese a la nueva ubicación de la Feria

Dos personas se acercan a uno de los puestos de la Feria del Libro
Los libreros leoneses presentes este año en la Feria del Libro no han visto aumentar sus ventas de un modo especialmente significativo, pese a la ubicación de este evento en un espacio nuevo e inédito, la planta baja del viejo Consistorio, en la plaza de San Marcelo. Salvo algunas excepciones, las ventas de libros se están manteniendo estables. Algunos libreros consideran, además, que una gran cantidad de personas no conoce aún dónde se desarrolla la Feria del Libro, ya que anteriormente, al celebrarse en un espacio abierto y a la vista de todos -la carpa de San Marcelo-, los lectores, curiosos y posibles compradores podían acudir con mayor asiduidad. No obstante, muchos coinciden en que aún es pronto para sacar conclusiones, ya que el evento abrió sus puertas el pasado lunes. Desde entonces se han producido las firmas de libros de diversos autores, como Castillos de ceniza, de Wifredo Román y Óscar Blanco; Los niños perdidos del franquismo, con la presencia de Montse Armengou; Tan sólo un gesto, de Ángeles Basanta; o Yo, el monstruo, de Alberto Rodríguez Torices, actos que han motivado la venta de sus respectivos ejemplares. Por otra parte, miembros del colectivo señalan como circunstancias positivas lo adecuado de las nuevas instalaciones de la Feria, con calefacción, «stands» y una sala de presentación de libros, lo cual hace que resulte acogedora no sólo para la venta de libros sino también para la exposición de obras de arte de leoneses tales como Ramón Villa, María Murciego o Amancio González y carteles relacionados con el Año Gaudí, celebración a la que también está dedicada la Feria del Libro leonesa de este año, con más de un centenar de obras relacionadas con la vida y la obra del célebre arquitecto de Reus. La cercanía de las fechas navideñas también podría incentivar la compra de libros en los próximos días. Otros detalles de los que se quejan los libreros presentes son la inexistencia de un programa escrito en el que se especifiquen qué autores van a firmar y en qué días y horas se producirá la firma, así como la falta o difícil disponibilidad, en ocasiones, de estos mismos libros.