Emilia Pardo Bazán por el ‘pintoresco’ León
Rimpego reúne los viajes de la autora gallega y su fugaz visita a la Pulchra

Imagen del documental ‘Emilia’, sobre la escritora gallega, dirigido por Miguel Ángel Calvo Buttin. SALTO DE EJE PC Y TWIN FREAKS STUDIOS
Han tenido que pasar cien años de la muerte de la autora de Los pazos de Ulloa para que Emilia Pardo Bazán sea reconocida entre los grandes escritores de su generación.
Una mujer inquieta que quiso ser una viajera de su tiempo y ofrecer una imagen, a veces cruda y crítica, de los paisajes y las gentes que dejaba atrás a bordo de un ferrocarril que era «como un sueño fantástico de las imaginaciones gallegas», según escribe la propia Bazán en sus Apuntes autobiográficos .
León fue escenario de alguna de sus obras —como El viaje de novios —, un lugar de paso y enlace de trenes. Rimpego reedita una de sus mejores y más desconocidas obras, Por la España pintoresca, con el capítulo dedicado a la forzada visita de quince horas a la capital leonesa; una estancia que aprovecha para visitar la Catedral, donde encontrará un guía inesperado, Gumersindo de Azcárate. Pardo Bazán se encamina hacia la Catedral, deseosa de ver cómo ha quedado una restauración que tuvo en vilo a toda Europa, después de que la Pulchra a punto estuviera de desplomarse. «Fui derecha a la Catedral, deseando ver adelantada la restauración de esa maravilla salvada de ruina inminente», dice. «La Catedral de León no tiene más piedra que la indispensable para engastar los rubíes, esmeraldas y amatistas de sus vidrieras mágicas», relata.
Con Azcárate de guía
El jurista leonés fundador de la Institución Libre de Enseñanza le hace ver cómo los arquitectos que se sucedieron en la rehabilitación del templo gótico «se postran ante sus compañeros de la Edad Media, y se declaran incapaces de realizar semejantes prodigios».
También le asombra a la autora de La cita la restauración de las vidrieras que se está llevando a cabo en ese momento. «Lo más honroso que puedo decir de los actuales maestros vidrieros de León es que logran imitar exactamente y remendar, sin que se note, los vidrios viejos, y que si no visten sayo y bonete de orejeras merecerían vestirlo y si no llevan guedejas son dignos de llevarlas».
La tarde la dedica la escritora a visitar el museo «de reciente creación» instalado en San Marcos. Pardo Bazán aconseja a los viajeros más prosaicos que se deleiten con el chocolate de Astorga o el de León. «Solo en estos dos puntos se puede tomar algo que no sea teja molida o almagre ahumado».
Rimpego reproduce artículos de Pardo Bazán aparecidos en publicaciones en las que colaboraba y recogidos más tarde en cuatro libros: De mi tierra, Por la España pintoresca, Cuarenta días en la Exposición y Por la Europa católica. Las profesoras Marta Prieto Sarro y Marta Serrano Coll y el historiador Alejandro Valderas han supervisado y anotado esta edición, a la que se han añadido ilustraciones de la época. Alejandro Valderas lleva años intentado desentrañar el ‘botín leonés’ que se preserva en el pazo de Meirás, residencia de Pardo Bazán antes de que el dictador Franco lo recibiera «como regalo». Ha puesto la vista en siete obras de arte que podrían proceder de León, sin descartar que entre los 13.000 volúmenes de las tres bibliotecas esté el valioso Manuscrito de Astorga.
La autora de El indulto «hace insistentes llamadas de atención sobre el abandono del patrimonio monumental», como recuerda Marta Prieto en el prefacio del libro que publica Rimpego, titulado Recuerdos y encuentros .
La autora gallega viajó a la Exposición Universal celebrada en 1900 en París —ya había estado ocho años antes en la edición que se celebró en Viena y en 1889 en París—, en un viaje que inició el 4 de agosto en La Coruña, con la célebre parada en León.
El año pasado, coincidiendo con el centenario del fallecimiento de la escritora, se reeditó buena parte de su bibliografía, a excepción, de este viaje Por la España pintoresca. El centenario sirvió también para desempolvar la tórrida relación que la escritora mantuvo con Benito Pérez Galdós. La correspondencia que mantuvieron no la destruyó Carmen Polo a su llegada al pazo de Meirás, que fue residencia de la escritora gallega. En las obras de ambos abundan las referencias a esta provincia y los personajes leoneses. También entre su círculo de amistades hay algunos leoneses sobresalientes.
Pardo Bazán, que era una entusiasta de las críticas literarias del agustino astorgano Francisco Blanco García —quien por el contrario mantuvo un contencioso con Galdós—, también fue una de las defensoras de la obra del leonés Antonio de Valbuena. La escritora mantuvo correspondencia —se preservan más de 40 cartas— con el archivero, historiador, paleógrafo y filólogo leonés Andrés Martínez Salazar, que en 1871 abrió una librería en La Coruña.