Fernández Cubas gana el Nacional de las Letras
El jurado premia la «magia narrativa» de la considerada la gran autora del cuento

Cristina Fernández Cubas (Arenys de Mar, 1945) ha sido distinguida con el Premio Nacional de las Letras Españolas. MARTA PÉREZ
«La realidad está plagada de misterios, y mis cuentos los exploran». Lo repite a menudo Cristina Fernández Cubas (Arenys de Mar, Barcelona,1945) galardonada ayer con el Premio Nacional de las Letras Españolas, dotado con 50.000 euros y concedido por el Ministerio de Cultura. El jurado reconoce con esta alta distinción a la gran dama del cuento en español y maestra del claroscuro. El fallo destacó «la magia de su narrativa» y elogió «el dominio fascinante del empleo de la concisión para narrar unas historias que se nutren de la literatura fantástica, y que hace llegar al lector de manera intensa hasta cambiar la forma de entender las cosas». «Es una autora ineludible que nos invita a pensar en los límites entre la realidad y la ficción, una creadora exquisita que siempre quiso contar», agregaba el jurado sobre esta creadora de un singular y nebuloso universo narrativo en el que difumina las líneas entre el misterio, la fantasía y la realidad. Por su maestría en el relato breve del que hizo gala en La habitación de Nona había recibido en 2016 el Premio Nacional de Narrativa. «Soy más de Poe que de Chéjov», explica una «impresionada y agradecida» Fernández Cubas desde su casa en Barcelona. Lo hace con «una inmensa alegría que aún no he digerido». «El relato es el género que más me atrae como escritora y lectora y el misterio le va muy bien», señala esta fabulosa cuentista. «Intento indagar en lo que no conozco y jugar con el tiempo y el espacio», dice. «Cada cuento tiene su propio misterio y los misterios me seducen. Me encantan», proclama. Precisa que muchos de sus relatos «se adscriben al género fantástico, y no lo son». «Lo fantástico es la mirada. Trato de ver no solo lo evidente; busco lo invisible y mi forma de narrar se define por esa mirada fantástica», explica.
Mundo inquietante
«La realidad es engañosa, está llena de misterios, y por eso me gusta moverme en ese inquietante mundo de claroscuros», agrega recordando que su camino literario lo marcaron las narraciones orales que escuchaba de pequeña. «Todas encerraban ese misterio que hallé luego en los cuentos de Poe o en las leyendas de Bécquer» señala. Decidió pronto que sus relatos «debían dar espacio a lo que no se ve, que no quiere decir que no exista» insiste. Sabe que en un cuento es «un mecanismo de relojería en que no puedes fallar ni un párrafo; todos son como teselas de un mosaico».También novelista y dramaturga ocasional, asegura que sus novelas «tienen mucho de cuento, por su atmósfera y por la concisión del lenguaje». Jamás se ha arrepentido de dedicarse a la literatura «que me ha enriquecido la vida, y no hablo de dinero». «Me ha dado el placer de descubrir otros mundos, además de un reconocimiento con el que nunca soñé y que es mucho mejor que la fama». «Empecé sabiendo que el cuento era minoritario y que me comunicaría con apenas un puñado de lectores, pero para mi sorpresa he llegado a muchísimos», se ufana. «No pretendo cambiar el mundo, pero si he procurado algunos instantes de placer o liberado de preocupaciones a algún lector, miel sobre hojuelas».