Diario de León

«Visitando otras zonas y provincias te das cuenta del valor de León»

Darío Álvarez Bouzas desarrolla varios proyectos, como ‘El arte olvidado’, para poner en valor el patrimonio rural

Álvarez ha escrito el libro de los ramos con Loli Rodil. DL

León

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«Creo que no somos conscientes aún de la capacidad de difusión que tienen las redes sociales»

Si León necesita talento joven, en Darío Álvarez lo tiene. Así que conviene no dejarle escapar no sea que se vaya tras el rastro de esos 20 millones en México DF como ya hizo en el 2022. Pero volvió. Sin término medio se instaló en Riello y lo suyo es la recuperación del patrimonio rural, no desde la moqueta de los despachos sino desde el terreno. Tiene un proyecto con un título de libro: El arte olvidado . Queda claro que por él no va quedar empeño para que se rescate y sea orgullo de futuro. Como el que él tiene por delante a sus 25 años.

—20 millones en el DF. Unos pocos menos por Riello... Al final, todo son personas, ¿no? ¿Cómo se desató su interés por lo que pasaba en su pueblo y su entorno rural?

—Ahora mismo en Riello estamos censados 603 personas, repartidas entre cuarenta pueblos y entidades de población. Tú imagínate... Yo siempre viví en León y venía a mi pueblo, Robledo, en verano. Este es el primer invierno que he pasado aquí y he de decir que he estado muy a gusto. Viví un par de meses en Ciudad de México, volví y me instalé casi todo el verano, otoño e invierno en el pueblín, de tan solo ocho vecinos. Si te soy sincero, los dos lugares los he disfrutado mucho. En cuanto a cómo empezó a interesarme el patrimonio rural... Pues supongo que cuando tienes una afición se manifiesta inocentemente desde pequeño. Recuerdo ir a Robledo o a mi pueblo de Galicia y me llamaba la atención todo lo antiguo. Si veía una casa caída ya preguntaba quién había vivido ahí. Si acompañaba a mi abuelo a la huerta me hablaba de lo duras que eran las faenas de antaño. Cuando iba con mi abuela Matilde a la iglesia, recuerdo que me atraía sobremanera el retablo mayor (a pesar de lo humilde que es el de mi pueblo), con todos sus dorados, formas, figuras... Y pedía que me dijeran qué santos eran.

—Después llega la formación y preparación profesional, ¿no?

—Esta afición fue en aumento y se profesionalizó cuando empecé a estudiar un doble grado en Historia e Historia del Arte en la Universidad de León y, sobre todo, cuando entré en contacto con un grupo de jóvenes de mi generación conocedores, estudiosos y amantes de la tradición y todo cuanto tiene que ver con el mundo rural. Todos juntos hemos recorrido numerosos lugares de la provincia, ya que cada uno somos de una parte distinta. Visitando otras zonas y provincias es como te das cuenta realmente, como bien me dices, del valor de lo tuyo. Muchas veces, si no sales de tu área de confort, por así decirlo, piensas que lo de tu pueblo es algo único o lo mejor. León muestra una riqueza destacada en historia y tradiciones.

—¿Cuáles son esas características más potentes de León?

—Tenemos la suerte de contar con una historia, un patrimonio y unas tradiciones muy ricas. Basta atravesar la provincia para darnos cuenta de la variedad de paisaje, arquitectura, fiestas, gastronomía... Todas ellas poseen igual potencial si sabemos promocionarlas y venderlas.

—Por ejemplo, el gallego Carlos Núñez destaca las virtudes del folk leonés, su valor en sí y su influencia. Para dar a conocer la provincia fuera, ¿cuál sería el plan?

—Quizás una forma de dar a conocer la provincia al exterior sea divulgarlas, destacar esas relaciones, para que así el foráneo interesado también las sienta como más reconocibles, pero también destacando ciertos aspectos propios que llamen la atención y atraigan a la gente. Creo que en los últimos tiempos León ha conseguido convertirse en un destino turístico. Asimismo, creo que no somos conscientes aún de la capacidad de difusión que tienen las redes sociales, sobre todo cuando algo se vuelve viral.

—¿Como surge y realiza su trabajo de investigación sobre el arte olvidado y su libro ‘El ramo en la Montaña Occidental Leonesa’ (editado por la ULE y la Cátedra de Estudios Leoneses)?

—Pues como muchas cosas en la vida, el inicio de esta experiencia fue por casualidad. Todo empezó cuando la coautora del libro, María Dolores Rodil, Loli para todos los que la conocemos, visitó mi pueblo en 2009, cuando yo tenía diez años, preguntando por la costumbre que ahora estudiamos. Ahí descubrí por primera vez lo que era un ramo, ya que en ese momento estaban ocultos en la sacristía. Perdimos el contacto y no fue hasta casi una década después cuando, de nuevo por puro azar, nos encontramos en el Archivo Diocesano de León. En 2018, decidimos ponernos manos a la obra y elaborar el trabajo que ahora ha visto la luz. Revisitamos todos los pueblos de Omaña, volviendo a fotografiar los ramos y volviendo a preguntar a las personas que habían vivido la costumbre de cantarlos en Nochebuena y Navidad. Muchas de las que había entrevistado Loli en su día ya habían fallecido y algunos armazones de ramos habían desaparecido. Pero también descubrimos otros ramos que aún permanecían inéditos. Asimismo, decidimos que había que acompañar el estudio artístico y oral con documentación histórica escrita, de ahí que revisáramos todos los libros de cuentas de las iglesias omañesas conservados en el Archivo Histórico Diocesano de León, donde encontramos varias referencias que ahora publicamos. La tradición de cantar ramos en Omaña no fue más destacada que en otras comarcas leonesas, ya que era generalizada. Sin embargo, lo que más reconoce a los ramos omañeses es la originalidad de los soportes que se utilizaban para este ritual, y que constituyen el rastro o cultura material de aquella tradición ahora totalmente desaparecida en nuestra zona (que no en otras).

—Sobre arte olvidado hay todo un filón de patrimonio cultural rural...

—Creo que Omaña es una de las comarcas más desconocidas e incluso entre los mismos leoneses. Habitualmente aparece apartada de los principales circuitos turísticos, a pesar de contar con un extraordinario paisaje de gran riqueza natural. Esto quedó acreditado por el reconocimiento de la Unesco incorporando a la zona en la Reserva de la Biosfera de los Valles de Omaña y Luna. Si juntamos la naturaleza al patrimonio cultural daremos con una combinación con un gran potencial a nivel turístico. En nuestra comarca se han conservado una serie de obras artísticas exponentes de la estética popular que ha sido el principal objetivo de nuestro proyecto. Éste comenzó también casi por casualidad en verano de 2021, mediante una Beca Ralbar de la Universidad de León, con un proyecto titulado El Arte Olvidado . Posteriormente, el Ayuntamiento de Riello decidió continuarlo a través de la creación de una oficina de turismo en la cual llevamos dos veranos y un invierno organizando jornadas de visitas guiadas por todos estos lugares, a los que es difícil acceder de otra manera.

la españa vacía

—Cuando hablan de la España vacía, ¿en qué cree que está más vacía esta parte de España? ¿Gente, recursos, futuro?

—Omaña yo creo que es un ejemplo paradigmático de lo que llamamos España Vaciada. Ya te decía anteriormente la escasa densidad de población. Siempre ha sido una comarca con núcleos de tamaño reducido y una gran dispersión, lo cual dificulta mucho su desarrollo y su gestión. De todas formas, podemos verle un lado positivo. Los pueblecitos se encuentran mimetizados con la naturaleza, poseen grandes vistas y espacios naturales. Si a ello le sumamos la poca población se convierten en un lugar ideal para construir o arreglar una vivienda para todo aquel que busque paz y tranquilidad. Por otro lado, sí, los recursos son limitados, pero los más básicos, como son el colegio, el médico... sí que existen y funcionan estupendamente. No obstante, siendo sinceros, creo que con la forma de ser y mentalidad de nuestra sociedad actual es imposible retornar a los números de población anteriores al éxodo rural.

—¿Con qué sorpresas de valor se ha encontrado en esta investigación sobre León en cuanto a cultura y patrimonio e Historia en general?

—Pues trabajando sobre el arte rural te das cuenta de la cantidad de patrimonio que aún existe sin estudiar, catalogar ni conocerse.

—¿La transmisión oral de cultura tendrá futuro en esta era del tiktok?

—Es difícil de responder. El problema creo que se encuentra en que antiguamente la transmisión oral era esencial. En la actualidad, los canales de difusión de la cultura son mucho más variados, de ahí que haya perdido importancia la transmisión oral, pero aun así va a continuar, desde luego.

—Si hiciera una proyección de futuro, ¿con qué logros o puestas en valor se queda más satisfecho de lo que ha hecho?

—Uno de los puntos que hemos conseguido ha sido conectar a la gente de los pueblos con su patrimonio valorándolo, si hablamos del arte sacro, no como algo ajeno a sus creencias, sino como un producto cultural digno de ser conservado. Asimismo, he de confesar que nunca esperé que El Arte Olvidado tuviera la trascendencia que creo ha tenido.

—¿Hay gente de su generación que puede aportar si se le dan oportunidades?

—Por supuesto que sí. Lo que sucede es que hay jóvenes con iniciativa, ideas buenas y novedosas, que quieren trabajar por su patrimonio o por el medio rural, pero chocan con la creencia de que no hay nadie como ellos o que son la excepción.

Álvarez ha escrito el libro de los ramos con Loli Rodil. DL

Álvarez ha escrito el libro de los ramos con Loli Rodil. DL

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