Diario de León

El Gobierno reconoce el valor socializador de la guitarra como patrimonio inmaterial

Las manos de un luthier haciendo una guitarra. CARLOS ORTEGA

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EFE / DL
León

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El Consejo de Ministros reconoció ayer el valor socializador de la guitarra y sus toques tradicionales como manifestación representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, lo que contribuye a la salvaguarda de este elemento ligado a las culturas rurales.

El Consejo de Ministros ha reconocido así el papel de los toques tradicionales de guitarra y cómo, a su valor musical, se suman los valores sociales desde el punto de vista identitario, de pertenencia a una comunidad y de elemento socializador y de fraternidad entre personas de distintas edades, sexos y procedencias. Los toques de guitarra, según ha explicado el Ministerio de Cultura en un comunicado, participan del mantenimiento de repertorios autóctonos que son característicos de determinadas poblaciones y comarcas. Pero, añade, «más allá del material puramente musical (repertorios, técnicas, afinaciones, instrumentos), existe una forma de entender la fiesta en la que la guitarra es el elemento sustentador». Su declaración como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial contribuirá decisivamente a la salvaguarda de los toques tradicionales de este instrumento que ha tenido una presencia en la vida diaria de los habitantes de España desde el siglo XVII, destaca Cultura.

Joan Corominas (1954) señala que las formas guitere y guiterne ya se encuentran en un texto anglonormando de mediados del siglo XIII, cuando se registra en Francia de modo ocasional kitaire . Sus orígenes son inciertos, ya que se desconoce si se deben a la tradición europea o a la influencia árabe que penetró en el continente a través de España. Numerosos instrumentos del mismo tipo eran utilizados en la Antigüedad, se han descubierto representaciones en bajorrelieve asirios e hititas que se remontan a tres mil años de antigüedad. No obstante, la guitarra toma su nombre de un instrumento sin mástil ( kettarab ) de Asiria, por lo que se supone deriva de las cítaras griegas y romanas, a las que se añade un mástil a comienzos de nuestra era.

Desde el siglo XI o XII existen dos tipos de guitarras: la guitarra morisca, de dorso abombado, emparentada con la mandora (siglos XIV-XVIII) y la familia de los laúdes y con la mandolina; y la guitarra latina, de fondo plano como la actual, y con aros que unían la tapa y el fondo. El primer tipo favorece la hipótesis de un origen oriental (una especie de laúd asirio que, pasando por Persia y Arabia, habría llegado a España bajo la dominación árabe); el segundo tipo propone un origen grecolatino. Ambos instrumentos o tipos están representados en las miniaturas de las Cántigas de Santa María, atribuidas a Alfonso X el Sabio (hacia 1270). Hasta llegar a la actual guitarra clásica, el instrumento ha sufrido numerosas variaciones. Durante el siglo XV, la típica guitarra renacentista tenía un pequeño cuerpo y cuatro cuerdas dobles. En el siglo XVI se le añadió una cuerda doble adicional, convirtiéndose en el modelo estándar del período Barroco. Una sexta cuerda doble fue añadida hacia finales del siglo XVIII, y más tarde se adoptó la variante que tenía seis cuerdas simples, además de algunas variaciones estructurales. La guitarra alcanzó la forma estándar clásica de los tiempos modernos gracias a la obra del fabricante de instrumentos español del siglo XIX Antonio Torres Jurado (1817-1892).

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