Gente Muerta se va de ‘Turismo emocional’
Gente Muerta estrena ‘Turismo emocional’ este sábado 21 de septiembre en El Gran Café (21.30 horas. 10/12 euros). Un gran día para el grupo y un gran día para el rock leonés, que encuentra en estos cuatro músicos de Santa María del Páramo razones más que sobradas para saltar las fronteras provinciales

Chumy (guitarra y voz), Branche (bajo), Adri (batería) y F (guitarra y coros) son Gente Muerta. PACHO RODRÍGUEZ
Nuevo disco
Esta Gente Muerta está muy viva. Era inevitable. Lo pueden comprobar el sábado 21 de septiembre en El Gran Café. Visiten su ataúd, al menos, y saldrán reparados. Son un grupo oscuro pero tienen su sentido humor. Y ante todo son made in Santa María del Páramo. Pero no con el vínculo ese que se suele destacar por sentimental, sino del Páramo con todas las consecuencias. En Santa María nacen, crecen, se reproducen, ensayan y graban su música y sus videos y como si fuera un exceso ensayan en Bercianos del Páramo. Y trabajan con gente de allí, como Ignacio Oblanca o Isa B. Yende. Pero el secreto de todo esto está en el Belfast. «Lo que somos sale todo de allí. Con Eva y Juanpa. Era un sitio en el que siempre había buena música. Y lo mismo tocaba un grupo de fuera que venía de actuar en Madrid o Barcelona», explican casi como resumen de quién es este grupo que sorprende incluso a los que no sean seguidores del punk, el stoner y el post-punk, rock y otras corrientes alternas musicales. Aquello de Eva y el añoradísimo Juanpa fue sonado e inolvidable. Lanzan ahora Turismo emocional, un disco que ofrece una panorámica asentada del potencial de la banda. Aunque le dan una vuelta a cualquier declaración de intenciones: «A cada uno le recordamos a un grupo. Tal vez porque no hay un estilo definido. Para que una canción forme parte de nuestro repertorio tiene que pasar un filtro, que es que nos guste, pero no un filtro de estilo», señalan en una charla al mediodía a la que acude el grupo entero pese a que el día anterior tuvieron un concierto más allá de las 3 de la mañana. Son Chumy (guitarra y voz), F (guitarra y coros), Adri (batería) y Branche (bajo). Y con Gente Muerta afirman querer salir de toda zona de confort y cercanía. «Nos gustaría poder vivir de la música», sentencian al respecto, sin rehuir o esquivar esa ambición como otros grupos que prefieren frivolizar sobre el futuro en lugar de dar un golpe sobre la mesa. Ellos lo van a dar.
Los directos de Gente Muerta, como el que darán para presentar este Turismo emocional, siempre dejan el poso de haber asistido a un evento de calidad. Y hay que acudir sin temer a que un estilo como el suyo, que no da facilidades al sonido ni a las canciones, resulte demasiado duro. Si quien dude, se remite a Joy Division, puede encontrar una buena línea de conexión. Otra es que nombres de referencia del rock leonés, sin necesidad de ser devotos de estos estilos, los reivindican con fuerza como la gran esperanza blanca del rock leonés, ya como realidad. Así lo afirman, por ejemplo, Juancho López, de discos Lizard; Iván Allegue, de Pub Babylon; Félix Martínez, auténtico gurú del vinilo en León, o Carlos Ordás.
El resto lo ponen ellos. Con toda la carne en el asador como fue al irrumpir con temas como Desaparecer o Masa crítica. Ahora aparecen con Turismo emocional, que se presenta como un elepé pero que es doble y con tres canciones por cara.
Sobre de qué va, se vuelve a lo de antes. «Es difícil definirnos. No hacemos música con espíritu comercial. Aunque si mañana nos apeteciera hacer pop, lo haríamos. No sabemos qué vamos a hacer cuando estamos ante la próxima nueva canción». Con respecto a León se muestran completamente agradecidos porque la acogida que siempre ha mostrado la afición es digna de destacar. Y con esas garantías se presentarán en El Gran Café. Eso sí, y con su ataúd, el mejor lugar que encontraron para transportar el merchandising del grupo.
La opinión del experto
Carlos Ordás analiza el disco con el rigor de un experto, y en este caso seguidor de Gente Muerta, para explicar que es «un trabajo de gran coherencia y precisa estructura, en el que, si bien destacan algunos temas por su particular intensidad como Turista emocional, que abre el disco, Animal o la seminal Masa crítica, el conjunto de todas las canciones brilla por encima de las cualidades individuales de cada una de ellas, especialmente si son escuchadas en el cuidado orden en el que son presentadas. En este sentido, cabe señalar la acertada decisión de haber registrado de nuevo los cuatro temas que componían su primera referencia discográfica —titulado sencillamente EP (Producciones Infames, 2023)—, que cobran aquí nueva carta de naturaleza, más acorde con la depuración formal que atraviesa todo el disco y que define el estilo musical de la banda en la actualidad. Es digno de reseñar el trabajo instrumental, donde sus cuatro miembros dialogan entre ellos de forma ajustada, desde la consciencia de ser tan solo una pieza del entramado musical al que sirven, evitando deliberadamente el protagonismo vacuo de ninguno de ellos: esa cabal combinación de las distintas partes es la que hace brillar a la banda en temas como MAL y Pupilas dilatadas, o en la precisión con la que acometen el tramo final de Carta a las persianas cerradas. Conseguidos arreglos que son coronados por un uso comedido de la voz, de gran solvencia interpretativa, pero que no evita declamar muchos de los textos, o incluso quebrarse en ocasiones en un grito desquiciado. El resultado es una explosión sonora sin concesiones, que no da tregua alguna hasta el momento de diluirse, a modo de coda, en la enigmática Fosfenos que cierra el disco, en una suerte de final abierto que anticipa un incierto, pero sin duda brillante, porvenir».