LA MODELO IMPASIBLE
La Catedral de León, la musa de los mil retratos
La Pulchra ha sido fuente de inspiración para artistas como Sorolla, Zuloaga o Doré

Detalle del retrato de la Catedral de León realizado por Sorolla. ARCHIVO
La Catedral de León ha sido musa de infinidad de artistas. La han pintado desde Sorolla a Zuloaga. Incluso, hay obras inéditas del templo gótico, como un nacimiento sobre la portada de la Pulchra, obra del artista leonés Luis López Casado, conocido como Monseñor, en manos de un particular.
Joaquín Sorolla empezó a visitar León con su mujer Clotilde en 1902, pero volvió en 1903, en 1906 y en 1907. Hace justo diez años un «coleccionista privado internacional», como lo calificaron fuentes de la casa madrileña de subastas Alcalá, adquirió por 35.000 euros el poco conocido óleo en el que el maestro valenciano plasmaba su visión de la Catedral leonesa.
El cuadro, de 34 x 22,5 centímetros, lo heredó su hija pequeña, Elena Sorolla, y después pasó a manos de su nieto José María Lorente Sorolla. 1902, el año en que está fechado el cartón —que por su perspectiva podría haberse pintado desde el torreón del palacio del Conde Luna— fue intenso para el artista. A León llega antes del verano. Es su primera visita a la ciudad e inmediatamente se enamora de su arquitectura y de su gente, toma apuntes y fotos. La Catedral y el mercado son sus principales musas. El Museo Sorolla de Madrid atesora también una recreación de la portada de la Virgen del Dado.
Una catedral de cerámica
Zuloaga pintó 963 azulejos para decorar en 1910 la pescadería Mardomingo, situada en la calle Cardiles, esquina con La Paloma. Uno de los murales, de tres metros de ancho por dos de alto, decorado con la imagen de la Catedral de León, se desmontó tras el cierre de la pescadería y se trasladó al domicilio de un arquitecto en Asturias. La pista de esta obra se perdió hasta que se puso a la venta en una web de subastas. El mural, finalmente, se recolocó en el local del antiguo restaurante Casa Lorenzo, en Mariano Domínguez Berrueta. También la Catedral aparece en los bancos de azulejos que Zuloaga diseñó para la plaza de Regla, trasladados hace décadas a la residencia de mayores Virgen del Camino y recientemente restaurados por el Ayuntamiento.
El artista burgalés Vela Zanetti, que quiso vivir en León y que sus cenizas fueran arrojadas al río Bernega, pintó innumerables obras en León. En 1965, por encargo del entonces ministro de Información y Turismo Manuel Fraga, el artista realizó una veintena de cuadros para el Hostal de San Marcos, entre ellos una curiosa Catedral de León con toques caribeños.
La migración tísica
En los años treinta, León era el destino que los médicos prescribían a los enfermos de tuberculosis. La «migración tísica» traería a personajes como el escritor Camilo José Cela o el artista cubano Wifredo Lam, a quien en 1931 la terrible enfermedad pulmonar le arrebata a su mujer y a su hijo. En realidad, a León vendrá a curar el alma. Le trae su amigo Anselmo Carretero, ingeniero republicano afincado en esta ciudad. Fueron estancias efímeras que, sin embargo, marcaron la vida y el destino tanto de Cela como de Lam. Si el autor de La Colmena encontró en la ciudad y en La Vecilla historias y personajes para sus novelas, el cubano tampoco desaprovechó el tiempo que pasó restañando sus heridas en la capital leonesa. Contempló las pinturas del Panteón Real y las espectaculares figuras de la Biblia Mozárabe de la Catedral (del siglo X), que guardan, según varios expertos, un parecido extraordinario con los animales representados en el Guernica de Pablo Picasso, un artista que influyó de forma decisiva en la obra de Lam. Es posible que Picasso contemplase la Biblia leonesa en la Exposición Universal de París.
El caso de Cayo Jesús Fernández Espino es excepcional. Un hombre en silencio, dibujando sin parar a escondidas en la nave central de la Catedral leonesa, a la caída de la tarde, agudizando la vista. Hace cientos de bocetos que más tarde, en su diminuto estudio, repasará y mejorará, dotando de vida y color a ese meticuloso trabajo de orfebre. Fernández Espino emprendió la colosal labor de reproducir todas y cada una de las vidrieras, ante el temor de que los combates de la Guerra Civil, las bombas o su onda expansiva pudiesen dañar la mejor colección de vitrales medievales del mundo.
Sir Muirhead Bone, nacido en Glasgow en 1876, fue el primer pintor de guerra nombrado por el Gobierno británico, y en un viaje a León en 1929 inmortalizó la Catedral. La Universidad de León compró en 1977 tres láminas del artista escocés: una vista de Sahagún, la puerta del Perdón de San Isidoro y la portada del Hospital San Antonio Abad. Bone retrató con todo detalle a los serenos de la calle Ancha, a lavanderas en la laguna de lo que hoy es la plaza del Espolón, vendedoras de flores y escenas de ferias y mercados. El artista norteamericano John Singer Sargent, considerado el «retratista de más éxito de su generación», visitó León en 1903. Hizo fotos de la Catedral y compró otras a Winocio Testera. Llevo a cabo numerosos bocetos y dibujos del templo gótico leonés.
La catedral en abstracto
El leonés Pablo Gago, precursor del arte absracto en España, comenzó a pintar atraído por el influjo de las vidrieras de la Catedral. Amigo de Picasso, Tápies y Saura, compañero de Miguel Narros y ganador de un Goya a la mejor escenografía, poco antes de morir donó al Museo Catedralicio dos cuadros, Vitrales I y II, pintados en los años cuarenta. En el momento de entregarlos afirmó: «Me emociona dejar para siempre aquí mi visión de la luz a través de los vitrales catedralicios».
Multitud de fotógrafos han captado la magia de una Catedral casi etérea, con más vidrio que piedra, desde Winocio Testera a Germán Gracia. En las colecciones de Pando, Laurent, Casa Moreno, Passaporte, Cabré, Otto Wunderlich o el conde de Polentinos, digitalizadas por el Instituto del Patrimonio Cultural Español (IPCE) hay numerosas imágenes de la Pulchra.
La Catedral de León ha ‘posado’ para artistas tan dispares como José de León, el maestro vidriero y pintor Luis García Zurdo o Santos Pastran; sin olvidar las espléndidas estampas del pintor y litógrafo romántico Parcerisa. El famoso grabador francés Gustave Doré dibujó con todo detalle la Catedral de León en el siglo XIX, unas ilustraciones que durante décadas fueron empleadas por todo tipo de editoriales.