EL CINE QUE VIENE
‘La tregua’, el filme español más ambicioso del año
Arón Piper y Miguel Herrán protagonizan una historia de españoles en el gulag

El director de cine Miguel Ángel Vivas. ARCHIVO
Entre los españoles zarandeados por la Historia se encuentran los que acabaron en los gulags de la extinta Unión Soviética, republicanos pero también miembros de la División Azul, que padecieron el hambre y el frío extremo en los campos de trabajos forzados del estalinismo. Pilotos y marinos fieles a la República, maestros, ‘niños de la guerra’ y trabajadores capturados en Berlín, que cuando acabó la Guerra Civil siguieron sufriendo un infierno entre alambradas. La URSS los consideraba traidores a la patria y en España nadie quería saber de ellos. Fueron entre 400 y 500 españoles, que aparcaron sus diferencias ideológicas ante la urgente tarea de sobrevivir día a día. La tregua recupera este episodio poco conocido de nuestra Historia centrándose en el Karlag o campo de trabajo correctivo de Karagandá, en la estepa de Kazajistán, que se ha reproducido con escalofriante verosimilitud en el aeródromo de Dima, en el corazón de Vizcaya. En España, el libro de Aleksandr Solzhenitsyn Archipiélago Gugag descubrió en los años 70 el horror de estas prisiones destinadas a quienes osaban pensar diferente. Una alfombra de un palmo de barro recorrida por inestables tablones une los barracones cercados por una empalizada y garitas de vigilancia.
Como apunta el director Miguel Ángel Vivas, no es un plató, sino «un campo de concentración real» construido la primavera pasada. El accidente de moto que sufrió en mayo uno de los actores protagonistas, Miguél Herrán, obligó a retrasar el rodaje, que concluirá, si todo va bien, el 31 de este mes. La lluvia artificial y la propia de la zona, así como la nieve falsa de celulosa mantiene siempre fresco el barrizal, que obliga a usar botas de mariscador al centenar largo de técnicos y actores. La producción española más ambiciosa del año también se ha rodado en la mina Lucía de Atauri (Álava) y en el aeropuerto de Pamplona. El diseñador de vestuario Alberto Luna enseña en uno de los barracones parte de los más de 500 trajes que vestirán presos y captores. La labor de documentación ha sido ingente. Las chaquetas están rellenas de lana de yak para combatir el frío. Y las condecoraciones de Lavrenti Beria (Algis Arlauskas), jefe de la policía y el servicio secreto (el temible NKVD), son reproducciones exactas.
Polarización política
Arón Piper encarna al capitán de aviación Telmo Reyes, empeñado en demostrar su inocencia ante el ministerio soviético, mientras sigue tratando de cuidar a sus hombres. «Tengo familiares que lucharon en el bando republicano, mi tatarabuelo Julio murió fusilado. Me alegro de que mi personaje sea de izquierdas», se congratula el actor en una pausa del rodaje. La tregua apela a la reconciliación entre españoles en un momento en el que la polarización política ha llegado en nuestro país a extremos insoportables.
Miguel Ángel Vivas (Sevilla, 1974) no tiene película mala. Con La tregua se adentra en el subgénero del cine carcelario y de campos de concentración, citando referentes como La lista de Schindler, La gran evasión, Cadena perpetua y, sobre todo, Kapo, de Gillo Pontecorvo. «La he tenido muy presente por la fisicidad que tiene. Al mismo tiempo, he intentado alejarme de todas».