UN LIBRO LLENO DE ARTE
«El gótico no se entiende sin león»
Ángela Franco publica una monumental obra sobre este estilo de 1.700 páginas

Ángela Franco en una foto de archivo. RAMIRO
Tenaz y rigurosa, la leonesa Ángela Franco Mata ha dedicado toda su vida a la investigación. Ahora publica una obra monumental, de 1.700 páginas, con la intención de enseñar a ver y comprender el gótico. Para ofrecer otro «punto de vista», alejado de los manidos manuales —muchos con tesis no del todo fiables— se ha pasado años documentando cientos de obras y estudiándolas in situ. Afirma que «el gótico no se entiende sin la Catedral de León».
En Vida e imágenes del arte gótico hispano en el marco europeo, que acaba de editar el Ministerio de Cultura, sostiene la existencia de un «gótico norteño», que, por sus características similares, aunque con variantes, conformarían, cronológicamente, las catedrales de León, Oviedo, Astorga y Zamora. El libro no es un compendio de las artes góticas, pero establece pautas de análisis metodológico comparativo para el estudio de otras obras paralelas o hermanas.
Todo surgió en 1989, cuando el Ayuntamiento de Leganés le propuso hacer una exposición didáctica. Aquella muestra, titulada Saber ver el gótico, se utilizó después como texto en muchos colegios y le hizo plantearse a Franco seguir esa senda. Esta investigadora que hasta su jubilación fue conservadora del área de medieval en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) aborda cuestiones como la parte religiosa, la liturgia, cómo se hacen las obras, quién las financia, la paz, la guerra o la muerte.
León, centro de poder
Asegura que León fue un enclave muy importante en el siglo XIII y que el rey Alfonso X y el obispo Marín Fernández respaldaron decisivamente la construcción de la Pulchra. Sostiene que «ver el gótico no es un tema cerrado, ni mucho menos, se puede seguir investigando». El arte gótico —dice— es «una manifestación de la liturgia. Me parece absurdo que investiguemos por separado el arte y la liturgia».
También aborda la cuestión del doble credo, un tema «explícito» en el primitivo retablo de la Catedral, obra de Nicolás Francés, así como su relación con los manuscritos. «Sus pinturas son deliciosas, al igual que el trabajo que hizo en el claustro», afirma.
El retablo de maese Nicolás
En el año 1740 los canónigos de la Catedral desmontan el magnífico retablo realizado en 1434 por maese Nicolás para instalar en su lugar un «pegote churrigueresco» de Narciso Tomé, dejándose llevar por la moda del momento. El retablo gótico fue desmantelado y las tablas que lo integraban se «dispersaron».
Cuando el arquitecto Matías Laviña recibe el encargo del Gobierno de salvar la Catedral decide, asimismo, recuperar lo que queda de la obra de Nicolás Francés. Tras quitar el retablo que hiciera el autor del transparente de la catedral de Toledo, Laviña recompone con las pocas tablas que se salvaron el actual y mermado retablo que hoy puede contemplarse en el altar mayor.
Franco Mata se empeñó en reconstruir el original, tabla a tabla, para el libro La Catedral de León. Su aspiración era poder reunir algún día todas las piezas de este gran puzle.
Pese a sus 1.700 páginas, Vida e imágenes del arte gótico hispano en el marco europeo, no es, ni mucho menos, «un tocho». Escrito de forma amena y divulgativa, la autora es capaz de adentrar al lector en los secretos de uno de los estilos artísticos y arquitectónicos más sublimes. La investigadora es capaz de refutar a expertos de la talla del suizo Peter Kurmann, que defiende que «la Catedral de León es la más francesa de todas las francesas».
¿Catedral francesa?
Franco Mata, autora del indispensable libro Arte leonés fuera de León, un laborioso trabajo de investigación para recopilar todo el patrimonio provincial que fue vendido y salió incluso de España, considera que la girola de la Pulchra es «discípula» de la de Reims; el pórtico occidental, deudor de la catedal de Chartres; y la Portada de San Francisco, imita a la de Notre Dame. «Pero es única dentro de las catedrales góticas que tienen las torres separadas de la nave central. Esto lo tomó de la catedral de Santiago». Y el claustro —explica— está situado en «el lado inverso» al que debería, porque, sencillamente, no había sitio al otro lado.
Franco Mata es autora de 360 títulos y varios en prensa, ha tratado temas como la escultura románica, la eboraria de los reinos hispánicos durante los siglos XI y XII y, específicamente en León, así como los tesoros de Oviedo y León, iconos bizantinos y ortodoxos.
La temática de sus investigaciones remite sobre todo a la escultura gótica, tanto monumental como funeraria, y vinculaciones entre iconografía y liturgia. Asimismo, ha abordado las 118 piezas leonesas que atesora en su colección el MAN.