Diario de León

LEYENDA DEL ROCK

"Tequila es un buen recuerdo, una bonita nostalgia. Fue mi universidad"

El argentino, voz del grupo, productor de ‘19 días y 500 noches’ y otros grandes éxitos, actúa este sábado en El Gran Café y presenta en Sputnik su libro 'Yo debería estar muerto' (Espasa)

Alejo Stivel llega a León este fin de semana por partida doble, en concierto y presentación de su libro: ‘Yo debería estar muerto’. JUANJO MARTÍN

Alejo Stivel llega a León este fin de semana por partida doble, en concierto y presentación de su libro: ‘Yo debería estar muerto’. JUANJO MARTÍN

Pacho Rodríguez
León

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Con su vida se hacen unas cuantas. Fue a tocar un rock and roll a la plaza del pueblo, y lo hizo. Produjo a Sabina y aquello fueron 19 días y 500 noches que ahora duran en forma de mañanas, porque ni él, esto es Alejo Stivel, ni el de Úbeda, están ya en el crápula dream team que cada uno en su tiempo y forma lideraron. Stivel estará en León este sábado y hará doblete: presenta su libro Yo debería estar muerto, y trae su gira a El Gran Café. La gira se llama Muy Vivo Tour, que ya dice él que es «más que en vivo, muy vivo», y que si se une al título del libro publicado por Espasa, y que presenta a las 13.00 horas en Sputnik Café Librería el mismo sábado 18, quiere decir que Alejo Stivel, argentino errante, es un superviviente de un montón de cosas, en singular y en plural.

«Podría estar muerto, pero no lo estoy, y estoy muy vivo, por eso puse ese nombre a la gira. Los conciertos son una fiesta y una celebración de la vida con banda sonora de rock and roll», explica. Es más, sobre el concierto en sí en León encuentra la conexión con la ciudad y su tradición musical e incluso amistades, por lo que Stivel promete gran velada.

Acepta el paralelismo futbolero si se le dice que su caso es como el gran jugador que luego es gran entrenador. Sus producciones le avalan. Y le sale de inmediato: «Puede ser. Una especie de Pep Guardiola. Ya me gustaría», afirma, además de remarcar que le sirvió para aprender: «De Sabina, Tarque, Dani Martín, de muchos...», enumera.

Su vida, la que está en el libro, es digna de ser leída. Por muchas cosas de las que pasaron. Pero casi al mismo nivel por ser él mismo, él, que debería estar muerto, ya lo dice, sea quien las cuenta. Por cierto, el cooperador necesario, el que le empujó a escribirlo, fue Juan Cruz. Y es un acierto porque su lectura delata a alguien que sabe escribir. Pero eso de la muerte...: «Está claro que ese día tampoco me tocaba», dice al respecto de un episodio surrealista en un concierto de Tequila en el que, «yo estaba muy pasado, como era habitual», matiza, y tuvo algo parecido a un desmayo temporal, ahí sentado al lado de la batería y cuando recobró el conocimiento la canción sonaba y nadie notó nada. Él libró, pero lo que no se sabía entonces era que el fuego con el que jugaban, esto es la politoxicomanía que se practicaba entonces, se llevaría por delante a muchas de las estrellas underground, y no tanto, del rock español de finales de los 70 y principios de los 80. De hecho, eso pasó con dos de los socios fundadores de Tequila: Julián Infante y Manolo Iglesias, cada uno a su tiempo. A Stivel, no.«Pero no culpes al rock and roll, porque es básicamente una de las cosas que me salvaron. Otra vez, en una noche de delirio, me caí de una moto y milagrosamente no me hice más que unos raspones. Un día Mike Tyson casi me mata de una hostia. Otra vez me volví a caer de otra moto en Lanzarote y quedé a medio metro de un precipicio. Obviamente, nunca más me subí a una. Luego, hace poco, pasé un cáncer con varios tumores muy agresivos que me hicieron ver la muerte de frente otra vez, y más cerca que nunca. Habrían tenido éxito (los tumores) completando su misión, si no los hubiera enfrentado en un estadio temprano. Así que la frase no es una boutade, sino una apreciación bastante realista de lo que pudo ser», avanza en estas memorias en directo que ahora son libro y conciertos.

Como al final el presente es lo que cuenta, y para Alejo Stivel también, los tiempos actuales son un resumen de su trayectoria junto a nuevos proyectos. Es decir, los de una gran vida rock como cabeza visible de Tequila y productor de artistas icónicos. Con estos mimbres, Alejo Stivel propone una noche mágica llena de energía, nostalgia y sorpresas. El concierto está fijado para las 21.30 horas, con apertura de puertas media hora antes. «Cuando recuerdo Tequila todo es bonito. La mayoría fue bueno. Una sonrisa, un buen recuerdo, una bonita nostalgia. Para mi, Tequila fue mi universidad», afirma al respecto de aquellos siete años gloriosos que duró la banda. Y como el tiempo no se puede repetir pero las canciones lo reclaman, he aquí ahora Alejo Stivel. Para cantarlo y contarlo. Por el rock y por el libro.

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