EL LEONÉS QUE FABRICÓ TIEMPO
EL relojero Losada busca calle en Madrid
Su familia y los autores de su biografía piden una plaza para el célebre leonés

Portada del libro. dl
José Rodríguez Losada, creador del reloj más famoso, el de la Puerta del Sol, no tiene calle en Madrid. Familiares y admiradores del relojero de Iruela pretenden que la capital de España le dedique una calle o una plaza. Y lo van a reivindicar hoy, en un acto literario, precisamente, en el edificio donde está su célebre carillón, la Real Casa de Correos, sede de la presidencia de la Comunidad de Madrid. A las 20.00 horas, Marcelino González López, descendiente de Losada, y Francisco Javier Álvarez Prada, maestro de Castroquilame e investigador infatigable del relojero, presentan la segunda edición de su libro Relojero Losada, un texto que pone en solfa mucha de la historiografía sobre el mítico personaje leonés, por falta de rigor histórico. Según los autores, la peripecia vital de Losada «está llena de exageraciones, medias verdades, incluso de leyendas». Ellos sostienen que el relojero Losada es más grande por lo que no sabemos que por lo que de él se ha escrito. Al acto acudirá el jefe de mantenimiento del reloj, Jesús Terradas, quien lo mostrará por dentro al día siguiente.
Se calcula que 6.000 relojes llevan su firma, auténticas joyas por las que se pagan fortunas. Miguel Rodríguez y María Conejero, casados en 1796, pusieron de nombre José al hijo que tuvieron el 7 de mayo de 1797; y, al siguiente, nacido en 1799, Manuel. El primogénito fallecería a los tres años. El 19 de marzo de 1801 consta en los libros parroquiales de Iruela el bautismo de José Manuel Rodríguez Conejero. Probablemente, el relojero utilizó la identidad del hermano muerto para adelantar su emancipación e ingresar en el ejército, donde habría logrado el grado de oficial siendo aún menor de edad.
Huida a Londres
Sus primeros 30 años están llenos de lagunas. Se cree que fue pastor, pero es un misterio cómo logró salir de los confines de la provincia, llegar a Madrid —en una época en la que viajar estaba al alcance de muy pocos— y convertirse en oficial del Ejército. Sí parece probado que participó en una conspiración liberal en 1823 contra el absolutismo de Fernando VII, lo que le obligó a huir a Londres. En aquellas reuniones clandestinas había un personaje peculiar, un policía que acudía disfrazado nada menos que de fraile. Descubierto, le obligaron a firmar un salvoconducto para que Losada pudiera cruzar la frontera francesa. Era el padre del célebre escritor José de Zorrilla, que contó el episodio en Recuerdos del tiempo.
El aventurero de la Cabrera se casó con Hamilton Ana Sinclair, una escocesa diez años mayor que él. No se sabe a ciencia cierta si era viuda de un relojero y si, a su muerte, Losada heredó el negocio. Lo cierto es que el emprendedor de Iruela abrió en la capital londinense un próspero negocio de relojes y su carrera, a partir de entonces, fue fulgurante. La relojería de Losada en Londres estaba ubicado en 105 de Regent Street y en su trastienda acogió una singular tertulia a la que acudían desde Zorrilla a Ramón Cabrera o el General Prim, lo que lo convirtió en punto de encuentro de exiliados españoles.
El autor del reloj de la catedral de Málaga también aparece, nada menos, que en los Episodios Nacionales, de Benito Pérez Galdós. Fue en 1865 cuando regaló a la ciudad de Madrid el reloj que marca las campanadas en Nochevieja. Entre su clientela figuraba la élite de Europa.