Diario de León

CINE QUE ES ARQUEOLOGÍA

El desconocido encanto del cine industrial leonés

La Filmoteca Nacional hace inventario del género con un puñado de cortos leoneses

Imagen de Antibióticos en los años 50.

Imagen de Antibióticos en los años 50.archivo

Verónica Viñas

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La Filmoteca Nacional acaba de inventariar los fondos que posee de un género tan desconocido como el llamado cine industrial. La mayoría son cortometrajes. Al igual que los bienes muebles e inmuebles relacionados con la cultura del trabajo adquirieron hace unas décadas la categoría de Patrimonio Industrial, ahora le ha tocado el turno al cine. La mayoría son cintas que promocionaban tecnologías, obras hidráulicas, extracción de minerales o la producción en factorías de diversa índole. Entre las películas que ha 'desempolvado' la Filmoteca hay un puñado de cortos leoneses, como el titulado La electrificación de la rampa de Brañuelas, de 1955, dirigido por Daniel de Linos y producido por Renfe. También hay un filme de ocho minutos de duración sobre la fábrica de Antibióticos, rodado en 1952, así como una cinta dirigida por Jaime Ramírez Verdes-Montenegro en 1978 sobre la factoría de Villadangos del Páramo, producida por Butano S.A. Otra de las películas rescatadas por la Filmoteca para su catálogo —que puede consultarse en internet— es un film sobre el pantano de Bárcena del Río, de 1951, encargado por la empresa Endesa, rodado en blanco y negro. De 1967 es la película Ponferrada, producida por Tarfe Films y dirigida por José Luis de Zavala. Curiosamente, este realizador escribió el guión del documental Historia en la Costa del Sol, dirigido por el escritor de ascendencia leonesa Jesús Fernández Santos (Los jinetes del alba). También hay un corto sobre la mina Coto Cortés, dirigida por Eduardo Irisarri, bajo el título Compañía Auxiliar de Voladuras S.A: minería de carbón, de 1977. 

De la productora La Maquinista Terrestre es el corto Alternador con destino a la Central Térmica de La Robla, del año 1965. Todo este material tiene, sin duda, un alto valor antropológico, con fábricas y paisajes que ya no existen y maquinaria extinguida. En el inventario de cine industrial hay auténticas ‘reliquias’, como un corto de 1924 dedicado a la fábrica de chocolates La Agustina, de Mieres, que fueron muy populares en León a principios del siglo XX; o un film mudo de 1913 sobre la fábrica de galletas Patria, de 1913, dirigido por Antonio de Padua Tramullas; y una visita de Juan de la Cierva a la fábrica Solans en 1921.

Metrópolis, de Fritz Lang (1927) sería el primer precedente de cine industrial, con un ambiente futurista y un universo absolutamente mecanizado. La Unesco ha incluido el filme en su Memoria del Mundo. La Segunda Guerra Mundial impulsó las películas y documentales sobre los avances notables de las diferentes industrias, sobre todo, armamentísticas. Grandes directores como José Luis Borau hicieron incursiones en este género. Hay una delgada línea entre cine industrial y publicitario. La Filmoteca ha establecido una frontera muy nítida: el film industrial tiene como misión principal educar e informar; por contra, el principal objetivo del film publicitario es vender.

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