Andoni Canela, el fotógrafo que ‘captura’ lobos en león
Publica ‘Territorio lobo’, con muchas imágenes tomadas en los montes leoneses, y trabaja en un documental sobre este animal

La suya es una cacería sin más armas que una cámara de fotos. Andoni Canela (Tudela, 1969) lleva treinta años ‘capturando’ lobos. Un trabajo que requiere paciencia. Acaba de publicar Territorio lobo y espera presentarlo en León antes de Semana Santa. Un libro con algunas imágenes tomadas en Riaño, Mampodre y otros enclaves de la montaña leonesa. A pesar de que conoce algunos territorios como la palma de su mano, confiesa que «no es fácil ver lobos» y que «la experiencia no garantiza verlos». No ha contado las veces que los ha perseguido en esta provincia, pero «son muchísimas». Tiene su propia estadística: «En zonas buenas de montaña, una de cada ocho veces tengo un encuentro». Hasta ahora, ninguno desagradable. «Su reaccion ante el ser humano es huir, algunos de forma tranquila y otros rápidamente. La lucha entre hombres y lobos está ahí desde el Neolítico», afirma. El fotógrafo navarro asegura que tiene más miedo a los perros que a los lobos. «Si sales al monte, los más peligrosos pueden ser perros o vacas. También hay que tener cuidado con los jabalíes, que te pueden dar un susto. Algún perro me ha intentado morder; un lobo, imposible».
Es consciente de que el lobo tiene ‘mala prensa’. «Ve el ganado como presa y se producen ataques a potros, terneros, cabras y ovejas. En los ambientes rurales —dice— es jugar con su pan. Es difícil proteger al ganado. El lobo no perjudica a nadie más que a los ganaderos, porque en los campos de cultivo come topillos y conejos». En su opinión, «hay diferentes posturas, pero tienen más voz las más extremistas. Hay que intentar minimizar los daños y llegar a un consenso».
Territor lobo, con imágenes tomadas en los últimos cinco años y alguna inédita más antigua, captadas con infinita paciencia en toda la Península Ibérica, habla de este conflicto en uno de los capítulos, pero aborda además cuestiones como la capacidad de adaptación de este animal a todos los paisajes, desde la alta montaña a las llanuras. «El lobo es esquivo, nocturno y muy social, como el ser humano». Por el libro también desfilan expertos que han trabajado con el lobo «con puntos de vista muy diferentes». Ha visto manadas de cuatro y hasta ocho ejemplares y lobos solitarios —que pueden pertenecer a un grupo y van en busca de comida— o los flotantes, que viven aislados. León es una de las zonas donde hay mas densidad de lobos «ahora y durante todo el siglo XX».
Lobos de cine
Canela también fue a la ‘caza’ de osos en León para un libro que publicó hace años, cuando era un animal en peligro de extinción y apenas quedaban 90 ejemplares en la montaña leonesa y Asturias. Siempre viaja solo, sin guías, cargado con un gigantesco teleobjetivo, con el que ha apresado linces, águilas imperiales y, fuera de España, grandes felinos, como el leopardo de las nieves o el jaguar; todos ellos protagonistas de varios libros. Cuenta que «casi todos tienen una historia apasionante. Son grandes depredadores con una relacion interesante y de conflicto con el ser humano».
A Canela la fotografía le llevó al mundo del documental hace ya una década. Empezó con el Ártico y después con panteras, para una serie de televisión y un largometraje. Actualmente, está embarcado en un documental con Wanda Films, de unos 90 minutos de duración, que posiblemente verá la luz a finales de año, con el lobo como protagonista. Autor de más de una docena de libros, como
La llamada del puma, Durmiendo con lobos, Islandia bajo cero o La mirada salvaje, ha realizado numerosas exposiciones y su largometraje El viaje de Unai fue seleccionado a los Premios Goya como mejor película documental.