RELIQUIAS DEL PASADO
Museos de León con restos humanos en sus colecciones
Solo los estatales dejarán de exhibir momias, huesos, pelo y otros órganos

La mandíbula de San Juan Bautista (izquierda) y la mano de Santo Martino, que se conservan en San Isidoro.
Los restos humanos se han 'evaporado' de los museos estatales. Es una decisión del Ministerio de Cultura que no ha gustado en Tenerife, donde consideran «una ofensa» que la momia guanche que exhibía hasta ayer el Museo Arqueológico Nacional (MAN) vaya a un almacén. Según un informe previo a la decisión del ministro Ernest Urtasun, solo el Museo Nacional de Antropología de Madrid cuenta con 4.426 restos humanos inventariados, desde momias de Atacama (Chile), a cabezas reducidas por los «jíbaros». De momento, en León ningún museo está obligado a retirar «piezas» similares.
El Museo de la Catedral, según el administrador del templo, Mario González, no expone restos humanos; otra cosa es la Pulchra, que preserva decenas de reliquias de santos.
La momia de Doña Sancha, hermana del emperador Alfonso VII, estuvo expuesta al público rodeada de obras de arte. Fue en los inicios del Museo Arqueológico Provincial en San Marcos. El cuerpo de la infanta leonesa era todavía entonces venerado, porque existía la creencia popular de que la momificación era voluntad divina. A finales del siglo XIX los restos de Doña Sancha volvieron al Panteón Real, donde hay otros tres cuerpos momificados, los de los infantes María, Fernando y Leonor.
Huesos, personas momificadas, tejidos blandos, órganos, secciones de tejido, embriones, fetos, piel, cabello y uñas se consideran restos humanos, pero no así los ajuares funerarios. El Museo de San Isidoro, desde su reforma, exhibe el ajuar funerario de la infanta María. Se trata de uno de los conjuntos textiles más importantes de España, porque no hay prendas medievales tan antiguas como estas, del siglo XIII. En la sala donde se muestran la arqueta de San Isidoro, la de los marfiles o el estuche de reno, único testimonio vikingo del siglo X en España, una de las cajitas está abierta y se ve la reliquia que contiene, el hueso de un santo.
Colección de reliquias
La colegiata ha logrado reunir más de 2.500 reliquias. Durante siglos el prestigio de una iglesia se medía por la cantidad y el valor de las reliquias que pudiera atesorar. Los monarcas leoneses Fernando I y Sancha pusieron todo su empeño en conseguir las más ricas y codiciadas piezas de santos. En el año 1062 hicieron traer desde Sevilla el cuerpo de san Isidoro. Contaban también desde antiguo con la mandíbula de san Juan Bautista. En los años setenta, una delegación del Colegio de Estomatólogos de Barcelona se desplazó a León para verificar si la mandíbula del Bautista correspondía o no al profeta. Llegaron a la conclusión de que correspondía a un hombre de unos 33 años, de raza oriental y que había vivido en el desierto —por el desgaste inequívoco que la arena produce en las piezas dentales—. En 1940 el cráneo de San Isidoro lo cedió el entonces obispo de León, Carmelo Ballester, al recién creado Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). En la última década, el Cabildo isidoriano ha reclamado sin éxito su devolución.
Los mesolíticos de Pallarés
En 2014 el CSIC ganó la carrera internacional y España fue el primer país del mundo en desvelar el genoma completo del hombre del Mesolítico, que fue llamado el «primer europeo», un individuo de piel oscura y ojos azules hallado en 2006 en una cueva de La Braña. Los dos esqueletos localizados por espeleólogos en una gruta del municipio de Valdelugueros están desde 2010 en el Museo de León.
El Museo de Ciencias de los dominicos de La Virgen del Camino expuso durante años la cabeza reducida de una «india jíbara del alto Amazonas (Ecuador), donada por Ramón Amicón", según rezaba la placa con la que se exhibía.
En la Edad Media hubo una pasión desatada por las reliquias, lo que propició el «tráfico» de restos humanos. En el Renacimiento empezaron a surgir los gabinetes de curiosidades. El Museo Nacional de Antropología, fundado en 1875 por el doctor Pedro González de Velasco, llegó a reunir una numerosa colección de cráneos europeos e incluso el esqueleto del llamado gigante extremeño, el segundo hombre más alto de la historia de España, 2,35 metros, Agustín Luengo Capilla, fallecido a los 26 años. Desde 2023 estas piezas no se muestran al público en la llamada Sala de los Orígenes.
La feria Arco, que abrirá una nueva edición el 5 de marzo, abrió un gran debate en 2008 con la exposición Body World, que exhibía cadáveres en los pabellones de Ifema.
El Ministerio de Cultura sigue las directrices del Código Deontológico del Consejo Internacional de Museos (ICOM), una ONG creada en 1946 que asesora a la Unesco. Su código de deontología señala que los restos humanos en los museos «deben ser tratados con respeto y dignidad, y de conformidad con los intereses y creencias de las comunidades y grupos étnicos o religiosos de origen». En España algunos museos se anticiparon y retiraron de sus salas, antes que los 16 estatales, cráneos y momias.