EL ARTE EN CIFRAS
'Don Quixote' logra que el Musac reciba 53.ooo visitas
La exposición del artista y disidente chino Ai Wewei es una de las que está recibiendo más público de los últimos años

Una de las obras de la exposición 'Don Quixote' enla que Ai Weiwei se autorretrata.
Las cifras de visitantes son el principal termómetro para medir cualquier exposición. Un total de 53.365 personas han desfilado por el Musac desde que el 8 de noviembre se inauguró Ai Weiwei. Don Quixote, una extensa exposición de este creador imprescindible en el panorama artístico internacional, conocido por su capacidad de fusionar arte y activismo político. La muestra, que puede visitarse hasta el 18 de mayo, incluye 42 obras, entre instalaciones, vídeos, películas y cuadros ejecutados con ladrillos de juguete. Se trata, además, del primer proyecto que exhibe en profundidad la serie de cuadros realizados por Ai Weiwei (Pekín, 1957) con ladrillos de juguete, que constituyen el hilo conductor del proyecto: diecinueve obras en las que el artista parte de los cuarenta colores disponibles de estas piezas de plástico de juguete para producir imágenes que recrean cuadros de la historia del arte, modifican fotografías procedentes de los medios de comunicación o recrean obras del propio Ai Weiwei realizadas anteriormente con otras técnicas. Entre estas piezas destaca TheThird of May (El tres de mayo), un gran cuadro inédito, producido para esta muestra, que versiona la obra de Goya de los fusilamientos de 1808.
Con más de 1.700 metros cuadrados, Don Quixote es uno de los proyectos expositivos más ambiciosos hasta la fecha del artista y disidente chino, quien durante la inauguración declaró que se trata de «su mejor exposición hasta la fecha». Comisariada por el director del Musac, Álvaro Rodríguez Fominaya, la muestra ha sido diseñada junto al artista en exclusiva para el museo leonés, cuyas salas permiten albergar algunas de sus obras más monumentales, imposibles de exponer en otros museos. Es el caso de la instalación La Commedia Umana (2017-2021), que se expone por primera vez en un museo. Con más de ocho metros de alto y 2.700 kg de peso, es uno de los candelabros de Murano de mayor tamaño realizados nunca y surge de las reflexiones del artista sobre el humanismo y la humanidad, así como de su defensa de la libertad de expresión.
Para encontrar el origen de Don Quixote hay que retroceder a la infancia del artista. Su padre, el poeta Ai Qing, tuvo entre sus libros una edición de la obra maestra de Cervantes, que Ai Weiwei recuerda vívidamente por su bella portada e ilustraciones y la breve introducción a la historia que su padre le hizo. En los desiertos remotos de Xinjiang, donde la familia había sido deportada, la extravagante pareja formada por Don Quijote y Sancho Panza despertó su imaginación infantil y le reveló que se podía concebir todo un mundo de fantasía, más allá de la doctrina maoísta. En la exposición quedan reflejadas las inquietudes humanistas de Weiwei: desde la libertad de expresión, las crisis migratorias, la defensa de los derechos humanos o el declive del humanitarismo.