Diario de León

SIETE AÑOS 'EN OBRAS'

La construcción hostil del Museo de Marialba

Tras la renuncia de dos empresas y la pérdida de la subvención, el ayuntamiento espera el 2% cultural para acabar el edificio

El Museo de Marialba, que iba a ser un revulsivo para la zona, está parado y no hay fecha del reinicio de las obras.

El Museo de Marialba, que iba a ser un revulsivo para la zona, está parado y no hay fecha del reinicio de las obras.fernando otero

Verónica Viñas
León

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Parece una tragedia griega. Traiciones, pleitos, un alcalde numantino y empresas que se dieron a la fuga. Una historia plagada de desdichas. El museo diseñado para proteger los restos de la iglesia paleocristiana de Marialba de la Ribera se ha convertido en una construcción hostil. El edificio tendría que llevar terminado desde hace cuatro años, pero sigue empantanado. La empresa de Lorca encargada la segunda fase del proyecto desistió y dejó las obras colgadas casi recién empezadas, aunque gastó 100.000 euros del presupuesto.

Tras su renuncia y con la pandemia de por medio fue preciso repetir todos los trámites y volver a licitar los trabajos en la plataforma de contratación del Estado. La adjudicataria resultó ser la madrileña Bauen, que, además de desertar, entró en concurso de acreedores.

Desesperado, el alcalde de Villaturiel, el leonesista Valentín Martínez, tuvo que pelear en los tribunales. Con solo el 25 por ciento de la obra concluida, consiguió en los juzgados la devolución del 65 por ciento de la fianza estipulada para garantizar el cumplimiento del contrato, 65.000 euros. Pero no pudo cantar victoria, porque el ministerio reclamó la devolución de la subvención que había concedido al ayuntamiento para la construcción del museo, «por incumplimiento de contrato».

Martínez lleva meses esperando la subvención del 2% cultural para acabar las obras de una vez por todas. Ha encargado un estudio para conocer el coste de los trabajos que restan por ejecutar. Las obras tenían un presupuesto inicial de 1,2 millones de euros. Pero eso fue hace siete años y, en este tiempo, casi todos los materiales, mano de obra o transportes se han disparado.

La construcción del edificio que protegerá los restos de la basílicia paleocristiana más antigua del mundo —junto a la de San Juan de Letrán, ambas del siglo IV— parece gafada. Los vestigios quedaron «bajo techo» en la primera fase del proyecto —adjudicada a la empresa leonesa que hará el Centro de Interpretación del yacimiento de Lancia—, tras más de medio siglo de estar a la intemperie. Solo la asociación Promonumenta limpiaba de maleza periódicamente el yacimiento. El arquitecto leonés Melquíades Ranilla, responsable del Plan Director de la muralla de León, diseñó para Marialba de la Ribera una estructura liviana, semejante a una membrana, que hará posible pasear «sobre» los restos sin dañarlos. Se trata de un museo único en la provincia. Con dos plantas y 1.856 metros cuadrados, permitirá contemplar las ruinas a diferentes niveles. El edificio tendrá en el exterior tonos tierra, en armonía con el paisaje del entorno.

Lo que esconde el subsuelo

El museo explicará los restos, desde las primeras excavaciones, llevadas a cabo en 1968 por Helmut Schlunk y Theodor Hauschild, del Instituto Arqueológico Alemán; un yacimiento que sigue teniendo muchos cabos sueltos tanto para los historiadores como para los arqueólogos. De formas simples, la construcción tiene plena accesibilidad a través de suaves rampas. Pero lo que verdaderamente define el edificio es la luz natural, gracias a un techo de lucernarios. De día el edificio se hace más opaco y es desde el interior donde el espectador se asomará a los restos como si fuera un mirador. En 2009, la «lectura» del subsuelo con georradar, en un área de 8.000 metros cuadrados, develó grandes construcciones, a unos 200 metros al norte de la basílica, que llamaron la atención de los arqueólogos por la solidez y amplitud de las estructuras detectadas; todo apunta a que se trataría de edificios notables, en consonancia con la propia basílica. Unos restos que no se han excavado.

El museo se ha convertido en un proyecto crucial para esta localidad de la llamada España vaciada. El Ayuntamiento de Villaturiel ha aportado el 35 por ciento del coste del museo; el resto lo han sufragado la Diputación y el Ministerio de Transportes (con cargo entonces al 1,5 por ciento cultural). Desde 2018, cuando comenzó la construcción del museo, Villaturiel ha perdido casi un diez por ciento de población, hasta los 1.838 habitantes actuales.

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