IMÁGENES PARA EL RECUERDO
Moreno ‘disparó’ en León a monumentos en semirruina
El fotógrafo, del que se cumplen 160 años de su nacimiento, retrató el León de 1907

La Catedral con Puerta Obispo, a la derecha.
La Catedral, San Isidoro o las murallas son ahora ‘más jóvenes’ que hace un siglo. En este tiempo han sufrido restauraciones, mutilaciones y reformas. Pioneros de la fotografía como Mariano Moreno García ‘congelaron’ un León que desapareció. Sus imágenes son las únicas pruebas del ‘cambiazo’ que han experimentado los principales monumentos de la ciudad.
Se cumplen ahora 160 años del nacimiento de Moreno, que comenzó como aprendiz en el estudio del J. Laurent, el francés que también retrató el León de finales del siglo XIX. Había llegado a España en 1844 con más ideas que dinero y pronto se especializó en la fotografía de obras de arte. En 1856 Laurent, inventor de un procedimiento para colorear retratos y paisajes, abría un estudio de fotografía en la Carrera de San Jerónimo. Es allí donde Moreno aprendió los trucos del oficio hasta 1893, fecha del fallecimiento de Laurent.
Moreno encontró un filón en la fotografía de monumentos. El Museo del Prado le encomendó reproducir sus fondos. En 1893 creó el Archivo de Arte Español, hoy conocido como Archivo Moreno. Sus fotografías aparecen firmadas como M. Moreno; y más tarde, como Casa Moreno, Cliché Moreno o Fotografía de Arte Moreno.
El León de Moreno
Sus cuatro hijos heredaron el oficio, aunque solo el primogénito continuó con el negocio familiar y el archivo, un fondo con 70.000 placas negativas en vidrio o acetato, fechadas entre 1890 y 1953.
A partir de 1907 Moreno recorrió gran parte de la Península documentando monumentos y obras de arte. León le cautivó de tal modo que, además de retratar la Catedral, San Isidoro, San Marcos, las murallas o San Miguel de Escalada, fotografió página a página códices como el Antifonario y el Libro de las Estampas de la Catedral o la Biblia Visigótica de San Isidoro. El fotógrafo contempló un San Isidoro casi en ruinas, sobre todo el claustro; una colegiata rodeada por una alta verja y árboles. Captó la Catedral con Puerta Obispo, que conectaba el templo gótico con el Palacio Episcopal, derribada en 1910. Capturó con su cámara una Pulchra que seis años antes había concluido la mayor restauración de su historia y evitó su derrumbe. Gracias a los pioneros de la fotografía se puede contemplar cómo fue la reconstrucción. Hasta el Museo del Prado guarda una excepcional serie fotográfica, procedente de la colección de la familia Madrazo, adquirida en 2006. En las imágenes de Moreno la fachada principal aún lucía la estatua de la Virgen Blanca original protegida por una hornacina. Y más sorprendente es ver el altar mayor sin retablo. En el año 1740 los canónigos desmontan el magnífico retablo realizado en 1434 por maese Nicolás, de más de trece metros de ancho y conformado por más de cien tablas, para instalar uno churrigueresco de Narciso Tomé, influidos por la moda del momento.
El retablo gótico fue desmantelado y las tablas que lo integraban se dispersaron; algunas fueron enviadas a las iglesias más pobres y otras acabaron en museos y colecciones privadas. Cuando el arquitecto Matías Laviña recibe el encargo del Gobierno de salvar la Catedral decide, asimismo, recuperar lo que queda de la obra de Nicolás Francés. Juan Crisóstomo Torbado recompuso, con las cinco tablas grandes que se conservaban y otras del Maestro de Palanquinos y de la iglesia del Mercado, el actual y mermado retablo que hoy puede contemplarse en el altar mayor.
Fotos imprescindibles
Las imágenes de Moreno tienen un alto valor, porque son un documento de trabajo inapreciable para descubrir elementos de la Catedral que fueron cambiados o eliminados. Tampoco San Marcos y, menos aún, las murallas, eran a principios del siglo XX igual que hoy. En una instantánea del fotógrafo madrileño se comprueba que los cubos de la fortificación tardorromana eran ‘más altos’. Y es que la muralla, durante siglos, fue uno de los monumentos más maltratados de la ciudad, con continuos desplomes y mutilaciones. Prueba de ello fue el derribo de siete cubos en la calle Carreras en 1906.
El Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), que actualmente está llevando a cabo la restauración del monumental trascoro de la Catedral de León, preserva en su fototeca más de 60.000 imágenes tomadas por Mariano y Vicente Moreno entre 1898 y 1954. Un archivo digitalizado y accesible a todo el mundo en el que se pueden ver decenas de imágenes de un León en blanco y negro.
El Archivo Moreno es un referente en imágenes de monumentos, utilizado por historiadores, arquitectos y restauradores para conocer cómo era el patrimonio en el pasado. El fotógrafo no solo inmortalizó edificios históricos, sino también personajes notables del León de principios del siglo XX. Laurent, el maestro de Moreno, capturó un León ‘en madreñas’, con una muralla desvencijada, una Catedral con la fachada semitapada por grandes bloques de piedra, coincidiendo con la magna restauración, y una colegiata de San Isidoro y una Calle Ancha casi irreconocibles.

La Virgen Blanca original con hornacina.

El altar mayor de la Catedral sin retablo.

San Isidoro con árboles y una reja alta.

Las murallas de León en 1907.