Diario de León

UN AUTOR 'PATRIMONIO DE LA SOCIEDAD LEONESA'

Luis Mateo: «Soy el escritor que soy porque nací en León»

El premio Cervantes recibe la Medalla de Oro de la Provincia en un acto en el que recordó a los mineros fallecidos en Cerredo

El escritor lacianiego Luis Mateo Díez sostiene la Medalla de Oro de la Provincia junto al presidente de la Diputación, Gerardo Álvarez Courel.

El escritor lacianiego Luis Mateo Díez sostiene la Medalla de Oro de la Provincia junto al presidente de la Diputación, Gerardo Álvarez Courel.ramiro

Verónica Viñas
León

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Luis Mateo Díez, desde el estrado del salón de plenos de la Diputación, confesó estar «consternado» por la muerte de cinco mineros en Cerredo, en el mayor accidente en treinta años. El escritor, nacido en Villablino, localidad de cuatro de los cinco fallecidos, afirmó: «La liquidación de las minas no sé si era necesaria, pero se hizo de una manera impía». Lamentó que su Valle «ahora está perdido y con la mina traicionada». Según el escritor, el olvido de la memoria minera y de lo que fue ese mundo del trabajo y del sacrificio en aras del bien común «ha quedado laminado».

El presidente de la Corporación Provincial, Gerardo Álvarez Courel, esbozó los méritos sobrados del creador de Celama para recibir la Medalla de Oro de la Provincia de León, por unanimidad de los 25 diputados.

El autor de El diablo meridiano aseguró que de todos los reconocimientos que ha recibido, ninguno «es tan entrañable» como la medalla de oro de «mi provincia». «Esta es mi tierra, esta es mi gente, esta es una casa que conozco y visito con frecuencia. Soy el escritor que soy porque nací en León y aquí quiero seguir estando con la imaginación y la ficción».

Relató que ya en su primera novela, Las estaciones provinciales, esa referencia del título marcó una huella de espacio imaginario, de lo provincial —que no provinciano— a lo universal. León era la protagonista de aquella «novela incipiente», con la desolación de un país en ruina y el fulgor de la belleza una ciudad monumental que había pasado a ser vieja y fea. Desde entonces, el autor de El expediente del náufrago tuvo la necesidad de hacerse dueño en la ficción de un León que le pertenecía en lo real y de hacer deambular a sus desasosegados personajes por unas Ciudades de Sombra situadas en el cosmos del declive de lo rural y la deriva de lo que es León. Porque, como decía Borges, «lo irreal es la auténtica condición del arte».

Niño de posguerra

Luis Mateo no negó que su literatura siempre se remite a unos orígenes personales, más allá de Laciana y de ser un niño de la posguerra, a la atmósfera de un modo de entender y entrener la vida. «Lo que se recuerda es la leyenda de lo que se vive», dijo.

El espacio fantasmagórico donde deambulan unos seres abandonados a su suerte en su conocida trilogía Celama —El espíritu del páramo, La ruina del cielo y El oscurecer— es «ese territorio que tiene una fisonomía encuadrada en nuestro Páramo. Mi padre nos llevó allí siguiendo ese cauce de agua promisoria».

Álvarez Courel destacó que Luis Mateo Díez «es uno de los escritores más relevantes del panorama nacional e internacional. «La concesión del Premio Cervantes, el mayor reconocimiento para un autor en lengua castellana, no ha hecho más que confirmar su excepcional carrera literaria», dijo. El presidente de la Diputación reiteró la eterna vinculación del escritor tanto con León como con la Diputación, ya que su padre fue secretario de la institución. Recordó que Luis Mateo creó en 1984, junto a sus grandes amigos y escritores José María Merino y Juan Pedro Aparicio, la colección Breviarios de la Calle del Pez. «Su obra es intensa y prolífica, con más de 70 obras publicadas. Celama es un extradordinario monumento a la cultura campesina», añadió.

Un escritor patrimonio de León

Courel elogió que Luis Mateo, precisamente, con Merino y Aparicio, «la santísima trinidad de las letras leonesas», creó el personaje apócrifo de Sabino Ordás, intelectual leonés, escritor y crítico exiliado, bajo cuya firma apareció el libro Las cenizas del fénix, publicado en 1985 por la Diputación de León. No se ha olvidado Courel de cómo Díez junto a los dos escritores mencionados han difundido la importancia y la universalidad del filandón por todo el mundo, a lugares como Nueva York, Londres, México, Cádiz, Cartagena de Indias o Taiwán.

«Para mí esta es mi casa», subrayó el autor de El paraíso de los mortales, porque «aquí pasé una parte importante de mi juventud». «Esta es mi tierra, esta es mi gente, esta es mi casa provincial». Antes de entregarle la Medalla de Oro a Mateo Díez, Courel dio las gracias al escritor «por todo lo que has hecho por León y por la literatura. Eres patrimonio de la sociedad leonesa».

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