Diario de León

El ILC guarda en cajas un museo arqueológico

La 'joya de la corona' es el ídolo de Rodicol, pero atesora 540 monedas y piezas de excavaciones pioneras en la provincia

Una de las pocas exposiciones en las que el ILC mostró sus fondos arqueológicos. 

Una de las pocas exposiciones en las que el ILC mostró sus fondos arqueológicos. jesús f. salvadores

Verónica Viñas
León

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Durante años ocupó el sótano del edificio Fierro. Actualmente, el Instituto Leonés de Cultura (ILC) guarda en cajas todo un museo arqueológico. Hace nueve años, este organismo dependiente de la Diputación tenía un plan para exhibir al público tesoros descubiertos en excavaciones de toda la provincia o donados por particulares. El proyecto iba a costar 720.000 euros —porque los trabajos incluían adecentar la fachada, arreglar el ascensor, redistribuir espacios, mejorar el plan de incendios y eliminar las barreras arquitectónicas—, pero no nunca se ejecutó.

Este legado, que fue expuesto en distintas épocas del ILC en la denominada Sala de Arqueología, «es actualmente accesible para investigadores y personas interesadas por algún aspecto de nuestra historia, previa solicitud expresa al ILC. Distintos objetos de dicha colección se han prestado para exposiciones en León y fuera de nuestra provincia, y han sido reproducidas en ediciones impresas y digitales», aclara por escrito el arqueólogo del ILC, Jesús Celis.

La joya de la corona

Hay más de 3.000 objetos, todos catalogados e inventariados, prácticamente desconocidas por el gran público. Muchas piezas proceden de excavaciones pioneras. Una de las ‘joyas de la corona’ de la es el ídolo de Rodicol, una pieza única que varios historiadores interpretan como un monumento fálico, datado 2.000 años antes de Cristo, mientras otros consideran que se trata de una deidad femenina. Tiene una curiosa historia. Formaba parte de una cerca en el pueblo de Rodicol. Lo descubrió la maestra Conchita Farto en 1969, cuando triunfaba en la radio el programa Misión rescate, cuya finalidad era despertar el interés de los escolares por el patrimonio histórico e incitar a los niños a descubrir obras de arte desconocidas o simplemente ocultas. Lo sorprendente es que aquel programa en León dio muchos frutos. No sólo premiaron a Farto, sino a los alumnos de Felisa Rodríguez, que encontraron el llamado ídolo de Noceda, del segundo milenio antes de Cristo, hoy en el Museo Arqueológico Nacional.

La Diputación custodia en 230 cajas piezas procedentes de las excavaciones llevadas a cabo en Lancia por Francisco Jordá entre 1957 y 1961, así como una espectacular colección reunida por el médico maragato Julio Carro, como cuatro lápidas funerarias localizadas en la villa romana de El Soldán, en Santa Colomba de Somoza, en una campaña arqueológica en la que él participó. También forman parte del mismo legado 554 monedas, entre las que hay denarios romanos, vellones y reales de plata medievales —desde Juan II a un florín de oro de Pedro IV—, maravedíes y monedas de los austrias y pesetas de la II República.

Otra de las joyas es un jarrito visigótico que apareció en una tumba en la localidad asturiana de Alesga. La Diputación hizo acopio de numerosos fondos en la época previa a las transferencias en materia de Patrimonio a la comunidad autónoma. Ahora, todos los objetos que salen en las excavaciones son depositados en el Museo de León (Pallarés). Eso explica que el ILC tenga en su poder lápidas medievales que fueron rescatadas en el firme de una carretera o un ara romana de Astorga, así como objetos del alfarero romano Virilio. La colección del ILC incluye elementos arquitectónicos del Palacio de los Guzmanes, sede de la Diputación, como un capitel altomedieval. En 100 cajas hay miles de piezas cerámicas de época romana, monedas, vidrio, restos óseos... Hay dos cajas que contienen fósiles de la provincia de León. Y 76 restos esculpidos de épocas prehistóricas, romana, medieval y moderna que pertenecieron a molinos, sarcófagos, columnas, capiteles, laudas sepulcrales con letra gótica... Catorce cajas preservan restos romanos y medievales recuperados en tiempos anteriores a la creación del ILC en las escombreras de León y Astorga procedentes de vaciados sin control del subsuelo de ambas ciudades. Además, en 20 cajas están inventariados vestigios de distintos yacimientos leoneses, entre los que sobresale un lote de cerámicas de la Edad del Hierro del Castro de Sacaojos en Santiago de la Valduerna.

Celis explica que «Al tratarse de fondos antiguos, en muchos casos se ha perdido el contexto arqueológico preciso, por lo que su valor como documento histórico es relativo». En su opinión, solo el 5% de esta colección «tiene un evidente interés museográfico».

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