TEATRO
La nevada filomena 'cae' en el Auditorio
La programación municipal presenta 'Polar', con Chema Adeva, Cristina Gallego, Natalia Hernández y Secun de la Rosa

Chema Adeva, Cristina Gallego, Natalia Hernández y Secun de la Rosa llegan hoy a León con 'Polar'.
El ciclo de Artes Escénicas del primer semestre del año continúa su programación para adultos con el espectáculo Polar, una comedia trágica de contrastes radicales en la que tres historias cómicas están unidas por un accidente ecológico. El Auditorio Ciudad de León acogerá hoy esta representación de la mano de la compañía Sanra Produce, que ya ha colgado el cartel de entradas agotadas en el patio de butacas. La función dará comienzo a las 20.30 horas. Bajo la dirección de Rulo Pardo, la obra cuenta con un elenco protagonizado por Secun de la Rosa, Natali Pinot, Cristina Gallego y Chema Adeva. La producción de Sanra Produce cuenta además con la narración en off de Aitana Sánchez-Gijón.
Polar surge de atender a manifestaciones naturales cada vez más frecuentes en nuestros días. Las ciudades y superficies de tierra dominadas por la especie humana nunca están preparadas para escuchar la voz de la tierra cuando ruge, bien sea en forma de tsunamis, arrasando poblaciones, deshielo, inundaciones, terremotos, incendios… nunca estamos preparados. Nunca.
la gran nevada
Una de esas últimas manifestaciones fue la nevada caída en Madrid en el 2021 llamada Filomena que hizo ver al autor cómo una ciudad grande y segura se hacía vulnerable ante la nieve y se volvía débil e inestable. Por muy seguras que creamos que son las grandes urbes nunca estarán preparadas ante la respuesta de la naturaleza.
Puede que parezca raro ver un mensaje de este tipo en una comedia, pero precisamente que la risa y el relajo del cuerpo sean interrumpidos por un accidente duro y trágico es lo más parecido a encontrar esa sensación de vulnerabilidad entre ciudades y naturaleza. ¿Quién está a salvo del hambre de la naturaleza entonces? Nadie. Cuando irrumpe en los lugares en los que no debería, entonces nos damos cuenta de que lo que llamamos «nuestros espacios» no lo son tanto.
«La tierra no nos pertenece, los bosques sienten, los espacios naturales se resienten, desaparecen, hace siglos que venimos empujando la vida hacia la nada, talándola, despoblándola, colmándola de cemento y carreteras, y más recientemente ocupando grandes superficies de terreno para instalar la energía natural», destaca la sinopsis de la obra.