Diario de León

La fuga del Conservatorio no condenará a su Auditorio

El Ángel Barja, inaugurado en 1995, será el nuevo contenedor cultural de la Diputación

Imagen del concierto que Fermín Villanueva y Mizuki Waki ofrecieron en el Auditorio Ángel Barja.

Imagen del concierto que Fermín Villanueva y Mizuki Waki ofrecieron en el Auditorio Ángel Barja.juan luis garcía

Verónica Viñas
León

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El Auditorio Ángel Barja no correrá la misma suerte que el Teatro Emperador, cerrado en 2006 y pendiente de ser rehabilitado desde entonces. La fuga del Conservatorio a un nuevo emplazamiento en la avenida San Juan de Sahagún dejará libre el edificio de la calle Santa Nonia, en el que han aprendido música varias generaciones de leoneses desde 1956.

La Diputación aún no ha desvelado el destino de este inmueble, pero Emilio Martínez Morán, diputado de Cultura, adelanta que el auditorio se mantendrá como contenedor cultural; independientemente, de que el resto de las plantas se dediquen a otros usos. Explica que, ahora mismo, están trabajando en «proyectos culturales para desarrollar en este Auditorio, ya que creemos que es un espacio muy interesante para llevar a cabo todo tipo de actividades». Martínez Morán reclamará espacio para dos departamentos del Instituto Leonés de Cultura (ILC) que sufren ‘estrecheces’, el de arte y exposiciones y la biblioteca.

El Auditorio Ángel Barja lo inauguraron los Virtuosos de Moscú, dirigidos por Vladimir Spivakov, el 18 de abril de 1995 —ocho años después de la muerte del compositor que le da nombre—. Su remodelación costó 120 millones de pesetas (unos 720.000 euros actuales). Con capacidad para 300 espectadores, esta sala ha sido sede y hogar de festivales como el de Música Española o de los desparecidos Festival de Nuevas Músicas y Festival New Age.

30 años sin reformas

En treinta años no ha sufrido remodelaciones, de ahí que tenga problemas de iluminación, butacas estropeadas y unos accesos, junto al escenario, que interrumpen las actuaciones. El Auditorio, que también ha acogido actos electorales, de Mariano Rajoy (en 2004) y Pablo Iglesias (en 2019), ha sido el primer escenario y prueba de fuego para cientos de alumnos del Conservatorio. Un escenario que ha acogido eventualmente presentaciones de libros, conferencias y obras de teatro.

Uno de los hitos más memorables de esta sala fue el celebrado el 3 de diciembre de 1999, bajo el lema ‘Música para la paz’. Una veintena de grupos musicales y teatrales leoneses actuaron ininterrumpidamente durante todo el día, después de que la banda terrorista ETA decidiera poner fin a una efímera tregua. Miles de personas desfilaron aquel día por el Ángel Barja.

El Auditorio ha acogido actuaciones de músicos como el pianista Humberto Quagliata, el Trío San Petersburgo, los guitarristas Bertrand Piétu o Adam Levin, el Cuarteto Bretón, Ocean Drive y los pianistas David Abramovitz o John Salmon.

El año pasado, Carlos Cano y Hernán Milla, ambos nominados a los Latin Grammy, ofrecieron un recital en esta sala.

Prácticamente todas las corales de la ciudad han desfilado por el Ángel Barja, que llegó a contar con un presupuesto anual para programación y ciclos como Los viernes musicales.

Si hay un evento que define la relevancia del Ángel Barja es el Festival de Música Española, que realiza una labor impagable de rescate del patrimonio musical de este país y ha convertido en su seña de identidad el estreno mundial de obras de compositores leoneses como María José Cordero, Julio Aller o José María García Laborda. Con una acústica que permite oír el susurro de una cuerda o el matiz de una voz, esta sala también ha acogido recitales líricos y de zarzuela.

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