Diario de León

Proyectos excéntricos de los que se libró la Catedral de León

Entre las ideas, abrir criptas en el subsuelo, un techo de cristal en el claustro, un ascensor panorámico o una ‘visera’ en la fachada

Cubo de cristal que se propuso para cerrar el claustro de la Catedral. 

Cubo de cristal que se propuso para cerrar el claustro de la Catedral. otxotorena

Verónica Viñas
León

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La Catedral de León ha inspirado ideas tan audaces como excéntricas. A lo largo de sus ocho siglos, ha estado en el punto de mira de proyectos que desafían la imaginación, desde intervenciones arquitectónicas temerarias a planes culturales que rozaban lo surrealista.

Uno de los más estrambóticos fue la cúpula barroca que a punto estuvo de hundir el templo gótico. En 1631 se arruina la bóveda del crucero y el arquitecto Juan de Naveda levanta una gran cúpula demasiado pesada que, al poco tiempo provoca daños. Las soluciones adoptadas desequilibraron aún más el edificio, hasta que en 1743 se hundió parte de la capilla del Carmen y la bóveda de la capilla de la Virgen del Dado. El terremoto de Lisboa de 1755 hizo que la Catedral se tambalera literalmente. En 1857 se derrumbó una parte de la nave central. El arquitecto Matías Laviña no pudo contener la ruina. En 1869 llegó el mejor restaurador que existía en España, Juan Madrazo, que murió al poco tiempo, angustiado por los problemas que planteaba el edificio y los enfrentamientos que mantuvo con el Cabildo. Su sucesor y salvador del templo fue Demetrio de los Ríos.

Una cripta para el claustro

En 2001 el Cabildo lanzó la voz de alarma ante el lamentable estado de los frescos de Nicolás Francés que decoran el claustro, debido a humedades y heladas. La primera medida fue convocar un concurso de ideas organizado por el Colegio de Arquitectos. Se presentaron 62 proyectos y dos fueron los finalistas. El ganador, el navarro Juan Miguel Otxotorena proponía cubrir el claustro con un cubo de cristal; y el vallisoletano Antonio Paniagua quería hacer una cripta subterránea. Para Paniagua, «el hecho de vaciar el subsuelo del claustro es deseable porque soluciona la patología de la piedra y se pueden descubrir las esculturas que puede haber debajo, tanto en el patio románico como en las termas romanas, porque estamos hablando de bajar al nivel de la avenida de los Cubos, que podría ser el originario de época romana», argumentó entonces. Tanto el proyecto del cubo como el de la cripta se quedaron sobre el papel.

En 2004, el Ayuntamiento propuso reabrir unas excavaciones en la cripta norte de la Catedral. En este lugar se localizaron hace décadas los restos de las antiguas termas romanas, un espacio reutilizado en la Edad Media como panteón. La cripta norte es un túnel de aproximadamente 22 metros de largo por cinco de ancho, parcialmente cegado El proyecto municipal era ambicioso y permitiría, junto a la cripta de Puerta Obispo, que preserva también restos de las termas, crear una ruta romana subterránea. Sin embargo, los riesgos de excavar bajo los frágiles cimientos góticos llevaron al abandono de este proyecto.

La colocación de una plataforma para restaurar las vidrieras, que estuvo abierta al público, planteó la posibilidad de instalar un ascensor panorámico en la torre norte. Por la angosta escalera de la torre, con sus empinados 182 escalones, accedieron 200.000 personas para ver de cerca las vidrieras desde la plataforma suspendida bajo el rosetón central. Las visitas se cerraron en diciembre de 2013 tras siete años.

De ruta por el tejado

Surgió entonces la idea de instalar un elevador para evitar la peligrosa escalera de caracol que da acceso al campanario. La colocación de un montacargas facilitaría además la visita guiada por los tejados del templo gótico, un plan que proporcionaría más ingresos al Cabildo para poder ejecutar obras en el edificio. La ruta por las cubiertas del templo gótico exigía costosas medidas de seguridad, como construir una pasarela que bordeara los tejados.

Hace tres años el Cabildo volvía a convocar un concurso de ideas, en esta ocasión para salvar el triple pórtico de la Catedral, que se encuentra en un estado crítico. El ganador fue el proyecto titulado Desde el corredorcillo, del estudio madrileño Funcionable, liderado por Julio César Moreno. Su propuesta se fundamenta en la recuperación del histórico antepecho para el cierre. Una especie de visera protectora. El Cabildo consideró que alteraba demasiado la visión de la fachada principal, así que ha dejado el proyecto congelado.

Un proyecto igualmente rocambolesco, que sí se llevó a cabo, fue la demolición en 1910, en nombre del progreso, de Puerta Obispo, que unía la Catedral con el Palacio Episcopal.

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