Diario de León

ENTREVISTA

Marisa Flórez: «La fotogenia es discutible»

La fotógrafa leonesa expone en Madrid las imágenes de medio siglo de la historia de España 

Una imagen de joven de Marisa Flórez.

Una imagen de joven de Marisa Flórez.cortesía de marisa flórez

Verónica Viñas
León

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Marisa Flórez (León, 1948) lleva toda la vida detrás de una cámara. La exposición Un tiempo para mirar reúne en la Sala Canal de Isabel II cinco décadas de fotoperismo (1970-2020) en imágenes, algunas inéditas. Flórez, fotógrafa del diario El País entre 1976 y 2012, sigue vinculada a León, «una ciudad muy bonita y habitable», confiesa. Ha retratado a Lady Di, Ronald Reagan o Berlanga y en la Transición hizo más horas en las Cortes que muchos diputados. Una de sus imágenes inolvidables: la de Pasionaria y Alberti el día de la apertura de las primeras Cortes democráticas.

—¿Sabe cuántas fotos ha hecho en su vida?

—Imposible, no tengo ni idea. Pero bueno, a lo largo de cinco décadas alguna he hecho... No lo sé, la verdad.

—¿Cuál ha sido la foto más difícil?

—Yo creo que no es cuestión de la más difícil o la que más me costó. La dificultad no está en hacer una imagen, sino también en el contexto. Hubo momentos difíciles, de atentados, de cambios. Se trabajaba en un contexto de tensión y trabajar en la calle no era fácil. Por eso, la dificultad de una imagen está, a veces, en querer conseguir algo o en el contexto en el que tienes que trabajar. Yo, realmente, si quiero hacer algo, pongo todo el empeño en ese momento. A veces consigues lo que quieres y otras, por mucho que lo intentes, es prácticamente imposible.

—Ha estado en atentados y ha visto un poco de todo, ¿Cómo se conserva la calma y cómo supera escenas desagradables?

—En esos momentos tienes que ir con el máximo respeto, pero también intentar transmitir al lector lo que está ocurriendo. Compaginar ambas cosas, a veces no resulta del todo fácil. Yo he intentado, desde mi punto de vista, hacer lo posible porque esas imágenes llegaran al posible al lector con la mayor veracidad que podía, con la verdad por delante y siendo fiel a lo que estaba haciendo.

—Imagino que habrá tenido infinidad de cámaras, desde las analógicas a las digitales, y pasó del blanco y negro al color. ¿Tiene preferencias?

—He trabajado con distintas marcas y distintos objetivos también, desde grandes angulares a los grandes teleobjetivos, dependiendo del trabajo que tenía que hacer, adaptándome un poco a lo que convenía en cada momento. Creo que soy capaz de expresarme mejor en blanco y negro, aunque no todo es blanco ni negro; hay unos grises intermedios que reflejan muchas cosas, mucho de lo que está ocurriendo. Pienso que yo transmito mejor en blanco y negro que en color.

—¿Cómo ha seleccionado entre miles de fotos las de la exposición?

—Con la ayuda de Mónica Carabias, que es una maravillosa comisaria y me ha ayudado muchísimo a elegir casi 200 imágenes entre todo el material. Pero he intentado que, a lo largo de la visita, se reflejen los cambios que hubo en este país a nivel político, a nivel social, en la economía, el cambio de régimen... Todos estábamos aprendiendo —la clase política, la sociedad, los periodistas— a que las cosas fluyeran. Y los periodistas, a transmitir lo mejor posible todo lo que pasaba.

—¿Cómo se retrata a alguien que no es fotogénico?

—La fotogenia es discutible. Si fotogenia es ser más guapo o más feo, no tiene nada que ver. La cámara quiere o no quiere, y es verdad que hay personas a las que la cámara las quiere. Yo no me fijo tanto en eso como en informar. Aunque es verdad que he retratado a mucha gente, lo que más he trabajado es la noticia; y en la información, no es cuestión de fotogenia. Me considero fotoperiodista y esa era, creo, mi función.

—¿Todo es fotografiable?

—Yo creo que sí, todo es fotografiable, desde el respeto. Desde la forma de mirar de cada uno, yo creo que todo es fotografiable. Intentar informar es una de las cosas que creo que son fundamentales en una democracia.

—Y ahora que todo el mundo se cree periodista y todo el mundo tiene un teléfono que hace fotos maravillosas, ¿qué espacio nos queda?

—Que la fotografía se haya socializado me parece fantástico, pero no todo el mundo que tiene un móvil y hace fotos es fotógrafo; es lo mismo que cantar, cantamos casi todos, pero considerarte cantante y profesional es otra cosa.

—¿Piensa la foto antes de disparar?

—Por supuesto, yo me informo de lo que voy a hacer, preparo los reportajes como periodista y procuro estar informada de lo que va a ocurrir cuando voy a trabajar, pero luego hay imágenes que surgen en un momento dado y que, estás ahí o no estás. Cuando surge una noticia y estás donde se produce, a veces también tienes la suerte de decir: ‘lo he conseguido’; que no es fácil muchas veces.

—¿Cuál diría que es la seña de identidad de Marisa Flórez?

—Yo creo que una forma de mirar, una forma de ver, una forma de observar puede marcar un poco tu forma de sentir, pero es que eso es muy complejo. Pones mucho de ti, con la mejor intención, siendo diferentes unos de otros, ni mejores ni peores, pero es verdad que te acercas al objetivo de una forma muy personal. Quizá en el conjunto de mi trabajo puede haber esa forma de relacionarme con lo que estoy haciendo, es un poco complicado de explicar. Lo que diferencia a un fotógrafo de otro, quizá, es la forma de mirar.

—¿Sigue vinculada a León?

—Pues sí, sí, voy de vez en cuando, porque tengo todavía allí a mi hermana, a mis sobrinos, a mi cuñado... Disfruto muchísimo cuando voy, me parece una ciudad fantástica, muy bonita y muy habitable.

—¿Cómo resume el espíritu de la exposición?

—La exposición, como dice el título, es un tiempo para mirar, pero depende de quién la vea; para algunos será una forma, un tiempo para recordar; y para otros, que son mucho más jóvenes, quizá un tiempo para descubrir. Estos primeros días he visto a algunas personas que realmente se emocionan mucho al ver imágenes donde han estado, que han vivido o que han formado parte de algo que ahí se expone. Y, para otras personas, es un descubrimiento de muchas cosas que, por haber nacido mucho después, les suena, pero quizá aquí profundizan un poco más.

—En la exposición hay fotos inéditas e imagino que al revisar el archivo habrá descubierto algunas de las que ni se acordaba...

—No hay muchas inéditas, porque he estado publicando mucho tiempo; pero sí hay temas que son inéditos a la hora de verlos y esa labor de bucear en el archivo ha sido muy interesante, es una forma de revisar tu trabajo y a veces te sorprende.

—¿Dónde guarda tanto archivo?

—En el periódico, en el archivo del País.

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