Diario de León

El legado de Eduardo Dato que aún perdura en Sahagún

El autor de ‘Tierra y poder: Sahagún (1837-1916)’ (Lobo Sapiens 2024) estudia las prioridades políticas en ese distrito del Diputado Quiñones de León

Traslado de los restos de Eduardo Dato al Panteón de Hombres Ilustres.

Traslado de los restos de Eduardo Dato al Panteón de Hombres Ilustres.ABC / Julio Duque / congreso de los diputados

Publicado por
Luis Crespo
León

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A Eduardo Dato, impregnado en la encíclica Rerum Novarum del papa León XIII (1891), se le reconoce como el pionero de la política social en España. Durante 25 años fue diputado a Cortes por Murias de Paredes. En ese tiempo fue varias veces ministro y presidió el Congreso de los Diputados. También en tres ocasiones fue el Presidente del Gobierno. Quizás por las consecuencias de la aplicación de su política social, la tercera vez que presidió el Consejo de Ministros, sufrió un atentado terrorista mortal en la Puerta de Alcalá (1921). La figura de Dato se ha agigantado con el paso de la historia, como se puso de manifiesto con ocasión del centenario de su muerte, hace cuatro años.

La principal razón de nuestro nuevo papa para tomar el nombre de León XIV, fue porque León XIII con la Rerum Novarum afrontó la cuestión social en el contexto de la primera gran revolución industrial, y hoy la Iglesia ofrece su patrimonio de doctrina social para responder a otra revolución industrial y a los desarrollos de la inteligencia artificial, que traen nuevos desafíos en la defensa de la dignidad humana, de la justicia y el trabajo.

En España la acogida de la encíclica de León XIII, según Carballo López, de la Universidad Pontificia de Salamanca, «suscitó incomprensión y desconcierto de una parte nada desdeñable del pueblo de Dios. Se organizaron jornadas de oración por la salvación del Papa. Que parecía haberse dejado influir por el socialismo, al condenar las graves consecuencias sociales de la economía liberal capitalista».

Pero prueba de que en nuestro país la primera encíclica social se recibió con entusiasmo, fue la proliferación de organismos, asociaciones —sindicatos católicos-, centros y círculos de estudios, etc., para poner en práctica las enseñanzas pontificias.

Con ocasión del centenario del magnicidio de Eduardo Dato, Pedro Schwartz desde la Academia de Ciencias Morales y Políticas, reconocía que «el estudio de la vida de Dato permite corregir algunas ideas erróneas que son moneda corriente ante quienes vuelven la vista hacia la evolución de la cuestión obrera a principios del siglo XX. La legislación social fue obra principalmente de políticos conservadores (y de León XIII) y no surgió principalmente en los círculos socialistas. Dato era un político y gobernante conservador y sin embargo muy atento a las reivindicaciones del mundo del trabajo».

Añade Schwartz, que Dato puso las bases para la política del bienestar en España, al tiempo que lo estaban poniendo en Australia y Nueva Zelanda, después de haberlas puesto Inglaterra, y años más tarde se pusieron en EEUU (1933), y Francia (1936).

Dato comenzó su política social en 1900, con la Ley de Accidentes del Trabajo, primer sistema de seguros sociales, dos meses después con la Ley que regulaba el trabajo de mujeres y niños en las fábricas y en las minas; posteriormente la Ley del Descanso Dominical, incluía medidas para eliminar la pobreza y promover la alfabetización. Siendo Presidente del Congreso de Diputados dinamizó decretos y leyes, como la de Regulación del Pago de Salarios, la Ley de Emigración, la Ley de Huelgas, etc., y la creación del Instituto Nacional de Previsión, poniendo las bases para las primeras pensiones obreras.

Según el socialista Montagut, la creación del Ministerio de Trabajo en 1920, a las 48 horas de ser Jefe de Gobierno, fue la iniciativa más importante. En él se integraron entre otros, el Instituto de Reformas Sociales, el Instituto Nacional de Previsión, la Dirección General de Comercio, Industria y Trabajo, el Consejo de Emigración. Dato promovió e impulsó la candidatura de Quiñones de León como diputado a Cortes por Sahagún (1907-1916). Quiñones también tenía presente la cuestión social.

A pesar de residir en París por ser miembro de la Embajada de España y acompañar al rey Alfonso XIII en sus numerosos viajes por Europa y España, trabajó con ilusión, empeño y generosidad por el bien común del distrito de Sahagún.

Objetivo prioritario: la educación

El diputado Quiñones dejó constancia de su empeño por mejorar la vida de Sahagún. Su objetivo prioritario era mejorar la educación. Promovió la construcción de escuelas y casas-escuelas, tanto para niños, como escuelas para niñas, dentro de los escasos presupuestos del Estado. La encíclica Rerum Novarum, al recordar y defender la dignidad del hombre, y la importancia del trabajo se apoyaba en la educación como base necesaria para contribuir a la dignificación de las personas. CARRETERASOtra de las prioridades de Quiñones por el distrito de Sahagún, fue la construcción de carreteras para mejorar las comunicaciones, pero además, tenía muy presente que las obras públicas eran una oportunidad para la creación de puestos de trabajo, y el trabajo decía, es «un bien para el pueblo y en pro de la gente obrera», un medio para aliviar, en lo posible «la miseria por la que atraviesa la clase obrera». Para todo lo referente a la cuestión obrera, Quiñones remitía a la autoridad de Dato. juan pablo fusiDesde la Academia de la Historia Juan Pablo Fusi, con ocasión del centenario de la muerte de Dato, reconoce su protagonismo en las leyes sociales y que puso las bases a la sociedad del bienestar de España, escribe «a Dios lo que es de Dios y a Dato lo que es de Dato». doctrina socialLa historia es maestra y en este caso permite, al menos, brindar para desear que la Doctrina Social de la Iglesia que proclame León XIV, encuentre receptores como los encontró su antecesor León XIII.
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