CUANDO EL ARTE ES TERAPÉUTICO
Studio Drift planta en León su arte hipnótico
El Musac abre sus puertas a dos instalaciones icónicas de los artistas holandeses y una muestra dedicada al pintor Secundino Hernández con obras inéditas

La artista Lonneke Gordijn, de Studio Drift, ante la obra 'Amplitud'.
La irrupción de Studio Drift en el Musac es excepcional. No solo porque es la primera vez que los reconocidos artistas holandeses Lonneke Gordijn y Ralph Nauta —respaldados por su equipo de 65 ingenieros, arquitectos y científicos— exponen en España, sino porque es casi imposible conseguir dos de sus instalaciones más icónicas y disputadas, como Amplitud y Pradera. Dos obras colosales —también en tamaño— que podrán verse en León hasta el 19 de octubre y que resumen la filosofía de Studio Drift sobre las relaciones de los seres humanos con la naturaleza y la tecnología. Sus obras son siempre una clara mezcla de alta tecnología, inspirada en la ciencia ficción moderna, y creación poética. Su producción se mueve en la delgada línea entre el diseño industrial y el arte y está colocada en grandes museos y colecciones. De ahí el triunfo de mostrar ambas en el museo leonés. La exposición de los holandeses, titulada como sus dos esculturas, Amplitud/ Pradera, abre sus puertas al mismo tiempo que Estación total, del artista abstracto madrileño Secundino Hernández. El comisario de ambas exposiciones es Álvaro Rodríguez Fominaya, director del Musac, que ha «elevado» el museo y disparado el número de visitantes al dar paso a algunos de los artistas más reconocidos del momento, como Ai Weiwei o, a finales de año, Yoko Ono. Las dos nuevas muestras han costado 300.000 euros: 190.000 la de la pareja afincada en Ámsterdam; y 110.000 euros la de Hernández, incluida la publicación del catálogo.
En la sala seis, la más monumental del Musac, reabierta el año pasado con una obra de Pipilotti Rist tras años convertida en trastero, en la que también se colgó recientemente la gigantesca lámpara de murano de Ai Weiwei La comedia humana (de 9 metros de altura), puede contemplarse ahora Pradera (Meadow), una escultura cinética compuesta por flores mecánicas que se abren y cierran en una suerte de ballet cromático. Una obra cambiante en cada lugar que se exhibe, para «mimetizarse» con la flora local. La obra simboliza el cambio constante de la naturaleza. Todas las flores juntas crean la experiencia de una criatura botánica que involucra al espectador en una simbiosis. En la sala contigua, se ha instalado Amplitud. Construida con tubos de vidrio, mantiene una cadencia constante, semejante al flujo del mar. Una estructura de gran formato que semeja la columna vertebral de un animal, con un movimiento que los artistas del estudio de Ámsterdam han sintonizado para que produzca calma en los espectadores. «Las pulsaciones del espectador», explicó ayer Lonneke Gordijn, «se adaptan al ritmo» de la obra, y «el cuerpo se calibra». Lo importante, destacó, «es que todas las personas de la sala, y no una sola, se conecten a ese movimiento». Y es que Amplitud se inspira en las conexiones que establecen los seres humanos. Las obras de Drift, de apariencia sencilla, pero con una compleja tecnología, tienen un poder hipnótico. Existe una lógica en todo su proceso creativo, la esperanza de que la naturaleza y la tecnología pueden convivir en armonía.
Como es habitual siempre que el Musac estrena exposiciones, la entrada será gratuita el fin de semana. Hoy, a las 19.00 horas, los artistas Gordijn (Studio Drift) y Secundino Hernández mantendrán una conversación con el comisario de ambas exposiciones. Mañana, a las 12.00, 13.00 y 18.00 horas, habrá visitas guiadas gratuitas.
Poética abstracta
Estación total, cuyo título remite a un poema de Juan Ramón Jiménez, resume la última década del artista madrileño Secundino Hernández. Al igual que con la pareja holandesa, conseguir algunas obras de Hernández procedentes de colecciones europeas ha sido todo un logro. La exposición presenta obras de gran formato. Hernández, durante la presentación que tuvo lugar ayer para la prensa, hizo un guiño al universo que inspira los «artefactos» de Studio Drift. Al igual que ellos —dijo— «mi obra pictórica también se identifica con preguntas esenciales» del ser humano y la naturaleza. La mitad de las 35 obras de Estación total son inéditas. Fominaya destacó que se trata de una exposición «única en España» de uno de los artistas más reconocidos de su generación a nivel internacional. Hernández (Madrid, 1975) elige «despojarse del bagaje histórico, como recurso para generar un espacio propio, en un diálogo consigo mismo».