El festival de masas que surgió de una prohibición

El Monoloco prevé expandirse a otras ciudades, pero mantendrá a León como edición principal y tratará de ser aún más grande a medio y largo plazo

Los jóvenes leoneses Diego Bajo y Héctor Herrero son las mentes detrás del Monoloco. Cortesía del monoloco

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León

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El 6 de abril de 2022, la Plaza de Toros de León acogió la primera edición del Monoloco. Hoy, tres años después, el festival se ha consolidado como uno de los grandes festivales de música de España. Lo que comenzó como una alternativa de las clásicas espichas universitarias, hoy congrega a decenas de miles de jóvenes en varias ciudades, siendo León la sede principal.

Los artífices de este proyecto son Diego Bajo y Héctor Herrero, dos jóvenes leoneses de poco más de veinte años que buscaron una alternativa a la negativa de la Universidad a seguir celebrando las espichas: «La prohibición de la Universidad de hacer las espichas en el campus universitario nos hizo intentar crear lo que serían las espichas de económicas en la Plaza de Toros», explica Herrero, «la Universidad nos dijo que no podríamos llamarla así, y ahí fue donde nos exprimimos un poco la cabeza para crear el nombre de Monoloco».

En aquella primera edición se reunieron cerca de cuatro mil personas, «vendimos todas las entradas en poco más de una semana», comenta Bajo, y gracias a ello fue que pudieron financiar aquel primer festival, «no fue un festival rentable, pero se sacó algo de dinero que se utilizó para la siguiente edición».

Los comienzos no son fáciles y la falta de experiencia puede dar lugar a malos momentos: «En los primeros Monolocos los problemas se magnificaban demasiado», explica Bajo, pese a los problemas el festival siempre ha salido adelante, «cada edición ha tenido su mal momento, desde que el día de antes nos dijesen que había que cancelarlo a problemas con la lluvia, con el viento... Cuando empezamos, todo era un caos». Soportar un crecimiento mediático tan grande no es fácil a nivel mental, «al principio lo llevábamos mucho peor», comenta Herrero, «con el tiempo hemos sabido diferenciar las críticas constructivas de aquellas hechas para hacer daño».

El evento nunca ha necesitado financiación externa pese a que los precios de los artistas cada vez son más caros: «El problema que tenemos nosotros es que estamos solos, no tenemos ninguna ayuda institucional, están empezando a entrar patrocinadores, pero es un porcentaje mínimo, siempre hemos vendido un montón de entradas de inicio y nunca hemos necesitado esa ayuda externa», explican los dos organizadores.

Además de León, el Monoloco también ha llegado a Valladolid y Avilés, «nuestro objetivo es seguir expandiéndonos, pero ahora mismo la industria está en una burbuja, primero queremos hacernos fuertes en donde estamos a día de hoy», comentaba Herrero. «Queremos seguir expandiendo la marca Monoloco, hemos hecho una fiesta al estilo Bresh o Blue Party de Michenlo en Albacete, en el Boombastic hicimos un día de Monoloco con un formato en el que prima la marca del festival sin necesidad de grandes carteles», añade Bajo.

Pese a que el sueño de los organizadores es seguir creciendo, tienen claro cuál seguirá siendo el festival principal, «queremos que el Festival de León sea el buque insignia porque somos de León y nos gusta muchísimo nuestra ciudad. La idea empezó un poco por el pensamiento de por qué vamos a tener que irnos nosotros a Salamanca, Asturias u otros sitios a ver a artistas y no podemos tenerlos en León», comentaba Herrero. La intención es que la edición de León siga haciéndose más grande: «Lo que nos gustaría el día de mañana es montar un festival de dos, tres, cuatro días con camping y con todo lo que oferta un festival grande».

La organización del festival es complicada, pero también trae consigo momentos emotivos y especiales, «en el último Monoloco me acuerdo de estar con Héctor subido a la torre que hay en el medio, viendo los fuegos artificiales, estar con un amigo nuestro, y que se le caigan las lágrimas de decir: ‘chavales, que habéis hecho vosotros esto’», recordaba Bajo.

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La próxima edición leonesa ya está anunciada para el 4 de octubre en el Hípico y las entradas ya están a la venta. El Monoloco ha situado a León como punto de referencia musical en toda España, transformando una simple ilusión juvenil en un proyecto que parece no tener techo.