Un álbum que se inspiró en el valle de Laciana
‘Técnicas y procedimientos’ es una banda que debutó el fin de semana pasado en Veguellina del Órbigo y que apuesta por la música popular de Asturias y León

Adrián F. Balsera; vocalista y compositor de las letras; Xisco Rojo a la guitarra y los sintetizadores; Dani Goldmann en la batería y programaciones, y Tomás Garrido en los bajos. Se trata de los integrantes del grupo «Técnicas y procedimientos», que debutaron el pasado fin de semana en el festival de Veguellina del Órbigo, Urbikoa.
Y es que, aunque no sean naturales de León, la provincia ha dejado huella tanto en sus corazones como en sus letras. Desde su nacimiento hace ocho años, el último disco que han lanzado, bajo el título «Animales que no existen», está inspirado en el valle de Laciana e invita al oyente a reflexionar sobre la vida rural en los pueblos de la montaña leonesa. «El disco salió básicamente corriendo por el monte», ha destacado uno de los integrantes de la banda. Tal y como han explicado en sus redes, el álbum, inspirado en la Laciana, cuenta con ocho canciones que se fueron componiendo mientras corrían, desbrozaban y paseaban al perro durante su estancia en la localidad. En uno de sus temas más conocidos, «Cerquina», se hacen referencias a extractos de canciones populares de Asturias y el Norte de León. «No daba un duro por seguir haciendo música y resulta que acabé sacando otro disco», publicó uno de los integrantes.
En sus discos anteriores, también han tratado temas como la España Negra de los años noventa, el amor y la muerte a partir de deportistas de élite.
En cuanto al estilo de esta original banda, parece que no existen los límites. Hablan de acoples de rock, pero a su vez, y como bien han aclarado, «cuando hay bases, es electrónica; cuando nos tiramos por el suelo, es punk; y cuando hacemos baladas nos parecemos un poco a Víctor Manuel».
Un dato curioso también es el nombre con el que decidieron bautizar al grupo. «Queríamos un nombre que no se relacionara con el mundo de la música, que pareciera el título de un Trabajo de Fin de Máster», han bromeado. «Es un nombre que, sin añadir nada detrás, no significa mucho, y eso nos hacía gracia. Además, es redundante, ya que un procedimiento es un tipo de técnica, y a la vez, es un nombre difícil de recordar», han continuado. Y lo más importante, «nos sigue gustando como el primer día».
Sus inspiraciones a la hora de crear provienen desde los libros hasta las noticias en los periódicos, las películas o las canciones con las que se han criado gracias a sus padres, y por eso, en sus letras se pueden escuchar varias referencias a obras como «El Resplandor» o «El Club».
Sin embargo, ser un grupo emergente en un mundo en el que el contenido musical es infinito y constante, supone luchar contra desafíos. Para ellos, la mayor lucha es el dinero: «tener dinero para seguir sacando discos», han aclarado. También, y casi en igual medida, tener energía para seguir componiendo música. «Tiene que ir todo bien en nuestra vida de lunes a viernes para tener ganas de cantar y de subirse a un escenario».
La banda pretende continuar y ha adelantado que tienen pensado lanzar un nuevo disco para el año 2026. «La idea nace del meme de la lucha entre el perro grande y el perro pequeño. El grande representa sus aspiraciones y el pequeño, la realidad y las posibles debilidades. «Queremos representar esa tensión entre lo que somos y lo que queremos ser», han explicado. «El juego será saber si esta vez gana el perro grande o el perro pequeño, o igual quedan en empate», han sugerido en tono jocoso.
Cuando han sido preguntados sobre qué consejo darían a una banda de música emergente que quiera comenzar, han reconocido que ellos siguen siendo un grupo emergente, y que el consejo que darían se lo deben aplicar a ellos mismos. Para ellos, el límite en el que un artista deja de ser emergente es difuso, y no tiene que ver con el tiempo que lleves en el panorama musical.
A pesar de todo, el mensaje es claro y no da lugar a dudas: «No tener miedo a cambiar y tampoco tener miedo a hacer siempre lo mismo. Intentar no arrepentirnos de lo que dejamos cantado y de lo que dejamos escrito. Y sobre todo, pensar que, quizás, ese estado «emergente» es algo de lo que no hace falta salir para que un grupo funcione».