Diario de León

MEMORIA DEMOCRÁTICA

Un leonés asesinado en Madrid: "Ha sido la ETA"

'Rolando 2.15–2.45. 50 años de la primera masacre de ETA', exposición presente en la Biblioteca Pública, rememora el primer atentado indiscriminado de la banda

Manuel Llanos trabajando como camarero.

Manuel Llanos trabajando como camarero.Fuente: Aidé Llanos

Pacho Rodríguez
León

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El 13 de septiembre de 1974, a las 14.30 horas, la cafetería Rolando, en la calle Correo de Madrid, al lado de la Dirección General de la Seguridad en la Puerta del Sol, saltó por los aires. ETA quería matar policías pero falló. No reconoció la masacre hasta 2018. Ese día murieron 11 personas y más de 70 resultaron heridas. Dos personas más murieron más adelante: debido a las secuelas físicas, Gerardo García Pérez falleció el 29 de septiembre de 1974 y el inspector de Policía Félix Ayuso Pinel, el único policía de la lista de víctimas, murió el 11 de enero de 1977. Así, el balance final de la matanza de Rolando ascendió a 13 víctimas mortales, entre las que se encontraba el leonés Manuel Llanos Gancedo. El diario Pueblo titulaba: «Ha sido la ETA».

Esta historia aparece detallada en la exposición Rolando 2.15–2.45. 50 años de la primera masacre de ETA que ha llegado a León por iniciativa del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, la Asociación de Víctimas del Terrorismo de Castilla y León, el Colegio Profesional de Periodistas de Castilla y León y la Junta de Castilla y León. Esta muestra se podrá visitar de manera gratuita hasta el 30 de septiembre en el salón de actos de la Biblioteca Pública de León (C/Santa Nonia, 5) de lunes a sábado de 09.00 a 14.00 horas. Inaugurada este miércoles, asistieron al acto de presentación el secretario técnico del Servicio Territorial de Cultura, Avelino Crespo; el decano del Colegio Profesional de Periodistas de Castilla y León, Pedro Lechuga; el intendente jefe de la Policía Local de León, Miguel Ángel Llorente; el director del Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo, Florencio Domínguez; el comisario Principal de León, Miguel Ángel del Diego; el subdelegado del Gobierno en León, Héctor Alaiz; la comisionada para las víctimas del terrorismo de Castilla y León, Sonsoles Sánchez-Reyes; el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo de Castilla y León, Sebastián Nogales; el teniente coronel de la Comandancia Guardia Civil de León, César Sánchez. y el Director de la Biblioteca Pública de León, Jacob Serrano.

Foto de familia de la inauguración de la exposición, con Crespo, Lechuga, Llorente, Domínguez, Del Diego, Alaiz, Sánchez-Reyes, Nogales, Sánchez y Serrano.

Foto de familia de la inauguración de la exposición, con Crespo, Lechuga, Llorente, Domínguez, Del Diego, Alaiz, Sánchez-Reyes, Nogales, Sánchez y Serrano.DL

Fatídica anotación

«Rolando 2.15–2.45» es una anotación que la policía encontró en la agenda del etarra José María Arruabarrena Esnaola, Tanque, con la franja horaria del mediodía con mayor afluencia de público a la cafetería Rolando. La cronología de esa jornada es de escalofrío aunque hayan pasado cincuenta años. Cómo el azar eligió víctimas inesperadas, como ese leonés de Laciana, Manuel Llanos Gancedo, y también víctimas aunque no mortales los dueños del restaurante, de origen leonés y trasladados a la capital a probar suerte, según destacaba en un artículo en este periódico Susana Vergara justo hace un año.

Tal vez, un dilema sería cómo afrontar la recreación o investigación de lo ocurrido sin caer en que el aura trágica se convierta en morbo. Pero de lo que no cabe duda es de la necesidad de no olvidar esta historia reciente que aún respira como herida de unos años que a día de hoy resultan incomprensibles en cuanto a la connivencia o el simplemente mirar para otro lado.

Dos clientes normales

Bernard Oyarzábal y María Lourdes Cristóbal. Dos clientes aparentemente normales llegarán al Rolando ese 13 de septiembre. Ni el mirar a los ojos de las víctimas, como el leonés Manuel Llanos Gancedo, camarero que les atiende, despierta un ápice de piedad. La suerte está echada y la bomba, en el restaurante. Según el relato ofrecido por el director del Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo, Florencio Domínguez, antes, «a las 8.00 Forest (colaboradora en el atentado) recoge con su coche a Oyarzábal y Cristóbal cerca del nº 19 de la calle Virgen del Val. 8.30 horas: los deja en un café de la calle Luchana junto a la Glorieta de Bilbao. A las 11.30 horas, Forest recoge a los etarras y los traslada a la Plaza de Callao. Ella lleva una pesada bolsa de tela y él un maletín negro. 11.40, Montan la bomba de relojería».

La tragedia ya no se detiene

La historia ya no se detiene. «A las 14.00 horas Oyarzábal y Cristóbal se acomodan en el comedor de la cafetería Rolando. Empiezan a entrar otros comensales al salón. Cristóbal finge un mareo. Mientras el camarero Manuel Llanos Gancedo va a buscar una tisana, los franceses salen del local ‘a tomar el aire’. Bajo la mesa han dejado el artefacto. 14.30 horas: se produce la explosión». La exposición también cuenta como ya por la tarde Forest recoge a los etarras en la plaza de España. A las cinco y media de la tarde los lleva a Alcorcón, donde les acomoda en un piso de planta baja.

«Fue el primer atentado masivo e indiscriminado de la larga historia de ETA. Sin embargo, como hizo tantas otras veces, la banda terrorista mató y mintió. En vez de reivindicar el crimen culpó a la ultraderecha y al régimen franquista. No reconoció su responsabilidad hasta 2018. Los supervivientes y los familiares de los fallecidos se sienten los grandes olvidados de la historia de la primera masacre de ETA. En su memoria, el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo ha organizado e impulsado la exposición Rolando 2.15–2.45. 50 años de la primera masacre de ETA.

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