El alfabeto invisible de León
La Once atesora una biblioteca con 80.000 títulos, incluidos algunos de escritores leoneses, en braille, un sistema de lectoescritura que el Ministerio de Cultura quiere declarar ahora como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial

Un joven lee en braille los artículos de la Constitución española.
Un código que solo entienden en León 120 personas. Seis puntos en relieve, dispuestos como un mapa secreto. Los ideó en 1833 Louis Braille, un niño ciego francés de doce años, a partir del sistema militar creado por el capitán Charles Marie Barbier para comunicarse con los soldados en la oscuridad.
Ahora, en España, este sistema de lectoescritura para las lenguas españolas —el braille que adapta el castellano, el catalán, el gallego, el euskera y el valenciano— da un paso hacia la inmortalidad cultural. El ministerio que preside Ernest Urtasun acaba de iniciar el expediente para que sea Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, justo una semana después de tramitar la misma declaración para los hórreos del norte de la Península —320 de ellos en León—.
No es solo un trámite burocrático, es un reconocimiento a las personas con discapacidad visual que han protegido y transmitido este saber, tejiéndolo en la memoria colectiva de un país que, por fin, toca con los dedos su propia historia. En un momento en que la tecnología susurra alternativas —sintetizadores de voz, apps que leen en tiempo real o audiolibros— el braille parece acorralado.
De las 750 personas afiliadas en León a la Once, apenas 120 usa el braille, afirma María Quindós, directora de esta organización en León. «Una persona ciega total, sin el sistema braille, sería analfabeta», sentencia. La tecnología facilita, pero no sustituye. El braille es lectura profunda, es comprensión, es el puente a la educación y al mundo. Quindós explica que ella y las personas con baja visión no emplean el braille, pero para el 15% de los afiliados a la Once en León es «imprescindible».
El León que lee «al toque»
Los leoneses que dependen de esos seis puntos como de un salvavidas tienen al alcance de su mano 80.000 títulos en la biblioteca de la Once, incluidos libros de autores de esta provincia. «Si alguien quiere un libro concreto, se pasa al braille», aparte de los manuales escolares «que se hacen específicamente para cada alumno», explica Quindós. La Once posee la mayor reserva de audiolibros de España. «Desde antes de que existieran los audiolibros tal como los conocemos», recuerda, «los teníamos en cinta, en cedé, con aparatos especiales para reproducirlos».
El expediente del Ministerio de Cultura, publicado en el BOE del pasado día 20, «lo valoramos súper positivamente», asegura Quindós.
El braille llegó a España en 1840 de la mano del profesor catalán Jaime Bruno Berenguer. Sin embargo, no fue declarado método oficial para la lectura y la escritura de los ciegos españoles hasta 1918. Algunos autores justifican este retraso por el debate suscitado entre dos corrientes: los que pensaban que las personas ciegas no debían usar un alfabeto distinto al de los videntes, ya que se levantaba una barrera entre ambos, y los que abogaban por el Braille.
Con la Guerra Civil, cuando miles de combatientes perdieron la vista en las trincheras, el braille cobró un auge inusitado. Pero como recuerda el ministerio, el primer precedente de una lectoescritura para ciegos es español. En el siglo XVI el aragonés Francisco Lucas ideó un conjunto de letras hendidas en bloques de madera y otras en relieve, utilizadas para el aprendizaje del alfabeto.
Actualmente, según relata el ministerio, unos 50 millones de hispanohablantesc tienen ceguera o una deficiencia visual grave que les impide leer con normalidad textos en caracteres visuales. Los alfabetos braille para el español y las lenguas cooficiales están unificados desde el primer cuarto del siglo XX, para su uso en cualquier país en que se hable alguno de estos idiomas. El sistema braille para lenguas españolas es el tercero de lectura y escritura táctil más utilizado en el mundo, solo por detrás del chino mandarín y el inglés.
Aparte de la Once, otra destacada colección de ejemplares en braille es la que atesora la Biblioteca Nacional de España, que preserva revistas y libros antiguos, algunos de 1902.
Cultura alerta de que el sistema braille no está a salvo de amenazas; básicamente, por el auge de lo digital y soluciones basadas en audio, realidad aumentada o códigos QR como supuestos sustitutos. El principal riesgo es que el uso del braille retroceda hasta convertirse en una práctica residual, fracturando un patrimonio cultural inmaterial. La ONU proclamó, en 2019, Día Mundial del Braille el 4 de enero, fecha del nacimiento de Louis Braille (1809-1852).