Yoko Ono busca ojos de mujeres leonesas
Lanza un llamamiento para que las víctimas de violencia machista cuenten su experiencia y envíen fotos de su mirada para incluirlas en una obra del Musac

Imagen de la artista Yoko Ono, que inaugura exposición en el Musac el 8 de noviembre.
Yoko Ono busca ojos en León. Los de las mujeres que han sido víctimas de la violencia machista. Y hace un llamamiento para captar su mirada en fotos e incluirlas en la instalación Arising (Ascendiendo). Es una obra que ha dado la vuelta al mundo como un grito silencioso contra las mujeres maltratadas y que recalará en el Musac a partir del 8 de noviembre, dentro de su exposición Yoko Ono: Insound and Instructure. Los ojos de cientos de mujeres se convertirán en testigos mudos de un dolor universal. La artista japonesa, viuda del cantante John Lennon y pionera del feminismo en el arte desde los años 60, convoca específicamente a las leonesas a sumarse. «Envíen una foto de sus ojos y un testimonio anónimo de cualquier daño sufrido solo por ser mujer», pide.
En los ojos se revela todo. Allí habitan la angustia, la tristeza, la desilusión, pero también la alegría y la esperanza. Yoko Ono lo sabe bien. En épocas donde los feminicidios se viralizan como una plaga global y movimientos como Ni Una Menos emergen como un rugido colectivo, Arising se erige como un espacio de catarsis y sanación. «Escribid vuestro testimonio en vuestro propio idioma, con vuestras propias palabras y con tanta franqueza como queráis. Podéis firmar con vuestro nombre de pila si lo deseáis, pero no debéis dar vuestro nombre completo. Enviad una fotografía en la que solo se vean vuestros ojos», reza la convocatoria del Musac.
Estos relatos, acompañados de un nombre o en completo anonimato, confluirán con las imágenes de ojos en una instalación multimedia devastadora. No se trata de un mero collage visual, es un espejo colectivo que obliga a confrontar el maltrato, la discriminación y la violencia de género. La artista propone que, a través de estas miradas y memorias, todos podamos «ver el mundo desde la mirada de estas mujeres» y dar «un paso cada día más grande contra la violencia de género». Como un eco de su lema vital: «Escucha a tu corazón, respeta tu intuición, manifiéstate, no hay límites. Ten coraje, ten rabia, estamos todas juntas. Sigue a tu corazón, usa tu intuición, manifiéstate, no hay confusión».
Arising no es una novedad en el repertorio de Ono, luchadora infatigable por un mundo igualitario y libre, que ha roto barreras con sus performances e instrucciones poéticas. La obra vio la luz en abril de 2013 y se exhibió por primera vez en la 55 Bienal de Venecia, en el Palazzo Bembo, como parte de la muestra Personal Structures. Desde entonces, ha crecido como un organismo vivo, incorporando cientos de miles de testimonios de mujeres de todos los continentes. Ha pasado por ciudades como Buenos Aires o Santiago de Chile y en cada parada, la pieza se expande, absorbiendo nuevas historias, desde agresiones físicas hasta discriminaciones sutiles, todo aquello que hiere «por el simple hecho de ser mujeres».
Rabia para no callar
Ahora, León se convierte en el próximo capítulo. El Musac parece el escenario perfecto para esta obra que invita a una militancia activa. «La instalación seguirá creciendo y se exhibirá en muchos países. Espero contar con vuestra participación», concluye Ono en su mensaje. Es una llamada a la acción— No hay límites de edad, idioma o procedencia. Solo se necesita coraje para manifestarse, rabia para no callar, y la intuición de que, juntas, las mujeres pueden resurgir.
En un mundo donde la violencia de género sigue siendo una «desgracia viralizada», Arising recuerda que el arte no es solo contemplación, sino transformación. Yoko Ono, a sus 92 años, sigue siendo esa voz inquebrantable que obliga a mirar de frente.
La convocatoria para recibir testimonios que se incluirán en la obra del Musac se mantendrá hasta la clausura de la exposición, el 17 de mayo. Las fotos que se envíen antes del 31 de este mes se mostrarán en la inauguración del proyecto en León.