Diario de León

CONCIERTO

David Otero: otra noche en El Gran Café

El músico madrileño agota entradas desde hace días en un formato acústico titulado 'Mi guitarra y yo' hoy en el local leonés (21.30 horas). Cada función se convierte en un encuentro irrepetible, casi como estar en el salón de casa entre melodías y confidencias

David Otero actúa hoy en León en El Gran Café.

David Otero actúa hoy en León en El Gran Café.DL

Pacho Rodríguez
León

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"No hay mal que por bien no venga". Cuando se desclasifiquen los papeles de El Canto del Loco puede que esta frase aparezca en algún lugar de su historia como en la de España de 1973. Y podría estar por varios motivos. Todos centrados en la figura de uno de ellos: David Otero, que junto a su primo Dani Martín se convirtieron en un fenómeno pop de masas que cuando se disolvió pareció dejar huérfanos a cientos de miles de seguidores. Cada uno tiró por un lado y como en España no se concibe el éxito sin adjudicarle el fracaso a alguien pareció que era Dani el que iba por el lado correcto de la historia. No era cierto ni fue así. Porque si es verdad que Dani Martín optó por las grandes autovías de la música dispuesto a pagar todos los peajes que hicieran falta incluso a costa de cierto desgaste emocional, David Otero eligió las carreteras en las que el destino es la disculpa para atravesar un camino con más paisajes que peajes, también con sus dificultades pero con el premio a cambio de seguir en la música, vivir más tranquilo, evitar aglomeraciones emocionales y anteponer su calidad de vida al peso de la fama exagerada. Uno, dani, juega en la Liga de los llenapalaciosdedeportesdemadrid... El otro llena El Gran Café. Como ocurre hoy, donde tiene todo vendido desde hace días. Los dos tienen, por tanto, el éxito que buscaban. O parecido.

En el apartado de entradas de la página web de El Gran Café figura que el concierto comenzará a las 21.30 horas. Pero las entradas, a 25 euros, están agotadas. Da la sensación de que si se hubiera plantado dos noches en León, también hubiera llenado. Ese éxito lluvia fina es el que logra Otero y además el que le gusta. Pero esa es otra historia para contar más tarde.

El concierto se llama Una guitarra y yo y es toda una declaración de intenciones que se sitúan en el terreno de los principios de un músico y compositor, guitarrista y cantante, a lo que suma un trabajo personal de producción y conocimiento de la trastienda de las grabaciones y demás labores de estudio.

En sus propias palabras, lo de hoy en León es "un concierto íntimo, cercano y sin artificios", explican desde su web, donde solo su voz y su guitarra bastan para recorrer las canciones que han marcado su vida y la de varias generaciones. En escenarios pequeños y especiales de toda España, cada función se convierte en un encuentro irrepetible, casi como estar en el salón de casa. Entre melodías y confidencias, David comparte no solo su música, sino también las historias que laten detrás de cada canción. Una invitación a escuchar, sentir y conectar con la esencia más pura de un artista en estado natural.

No hay mal que por bien no venga, entonces, podría ser una de las frases que definirían parte de la trayectoria de David Otero. Que es la de un músico tranquilo. Cuando el trasatlántico El Canto del Loco llega a puerto, él casi suspiraba anhelando una vida diferente. Y la consiguió. Además, su perfil no se corresponde con el del músico crápula sino todo lo contrario. Un cine con su padre, una visita al casco histórico, una tarde con su mujer y sus hijos es su mejor ocio. Y tampoco es el mejor acompañante para visitar garitos ruidosos y oscuros. Confesaba a este periódico que siente auténtica fobia a estos espacios. Por lo que sus conciertos son todo un ejercicio de entrega y precaución.

Hoy, este bien que viene es el de David Otero, pletórico, en El Gran Café como si estuviera tocando en el salón de su casa las canciones de su, ahora sí, exitosa trayectoria. De discos en solitario como por ejemplo Nada-Lógico (2010), Ultramar (2014), David Otero (2017), 1980 (2018), Otero y yo (2021) o Inteligencia natural (2024). A la espera de que caigan algunas de las canciones fundamentales de aquel grupo de chavales que montó con su primo.

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