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Santonja sitúa 'Orígenes' más allá del prestigio
Ediciones como ‘Nodicia de Kesos’ colocan el archivo de la Catedral como referencia de Occidente, según el consejero. Además, esta línea culmen de trabajo detecta la desaparición de documentos en Covarrubias

Santonja, presentando las últimas publicaciones esta pasada semana.
Cuando Gonzalo Santonja, consejero de Cultura, Turismo y Deporte, indicaba ya al frente del departamento la necesidad de que todo el valor de los archivos históricos de la Comunidad fuera rescatado y presentado, casi todo estaba por hacer. Pero a día de hoy, por una vez, hay la promesa cumplida de una consejería convertida en una fructífera lluvia fina llamada consenso. La publicación dentro de las ediciones contenidas en Orígenes, en referencia al nacimiento del español como lengua, del libro sobre Nodicia de Kesos, un trabajo de José Manuel Ruiz Asencio y José Ramón Morala Rodríguez sobre el que es el testimonio del romance leonés más antiguo del que se reconoce como los primeros testimonios escritos que aparecen en el Becerro Gótico de Valpuesta (Burgos) y en la citada Nodicia de Kesos, han servido para reavivar una llama que es la cultura escrita siglo a siglo.
En esta línea de trabajo intenso se llega hace días al momento culmen también de la presentación de El Cartulario de Froncea (Siglos X-XIII), Fragmentos visigóticos de un penitencial tipo silense del siglo XI (BNE, MS. 10008) y Fuero de Andaluz (Siglos XI y XIII). Todos reciben el ok de las instituciones y academias y aquí hace un inciso fundamental Gonzalo Santonja sobre el cómo hacer y lo que queda por hacer. «Si para hacer estas cosas buscas la confrontación es imposible. Además, todos sabemos que el Patrimonio es muy propicio para ser utilizado en el enfrentamiento. Hay que sacar el patrimonio de la guerra política. Hay que arreglar el monasterio, el acueducto... ¿De dónde saco yo el dinero que no hay? Pues me tendré que entender con el Ministerio, con ellos. Eso hago», afirma. Y asegura que ante los problemas hay que ir a buscar la solución. Resulta interesante este inciso que afortunadamente se aleja de la actual refriega política de tan bajo nivel. Y lo que también resulta interesante es saber si es un legado en retirada o con cierto carácter reivindicativo, porque el consejero demuestra que tiene planes. Las ediciones de Orígenes lo demuestran y sería una pena que se perdieran. Para León, por ejemplo: «El plan de Orígenes se ha cumplido según lo previsto. Faltaría Covarrubias y el Cartulario de Sahagún. Pero queda más. Me gustaría entrar en la Catedral. Tiene el archivo más importante de España y posiblemente de Occidente. Me gustaría indagar en todo eso», avanza.
«En todos los países de Europa han hecho este tipo de ediciones. Para hablar de las cosas hay que conocerlas. Contar con el material necesario. No es lo mismo trabajar desde el Instituto de la Lengua que desde la Consejería. Se habían editado cosas pero no bien. Los filólogos necesitamos datos muy pequeños. Eso nos obliga a hacer esfuerzos que llevan tiempo. De hecho, hemos creado esta metodología a base de muchas reuniones. Por ejemplo, en Nodicia de Kesos hemos conseguido lecturas nuevas, porque le hemos metido rayos ultravioleta y hemos descubierto palabras que parecían otras. Ha sido dificil ponerlo en marcha. Y encima contamos con la RAE», recapitula Gonzalo Santonja sobre un material que en otros lugares, no ya países, sería elevado a lo fundacional y fundamental.
Mientras, entre tanto, este trabajo no solo da sus frutos en forma de estas publicaciones sino que puede ocurrir que se descubran casi desde el esperpento que hay publicaciones o documentos que faltan, que se los han llevado. José Manuel Ruiz Asencio es uno de los eruditos que por encargo de la Consejería de Cultura han trabajado en el Archivo de Covarrubias, encontrándose con la desagradable sorpresa de que faltaban ocho documentos de los que se tenía constancia de su existencia. «Esos documentos faltan desde 2014, aunque parezca mentira», sostiene Ruiz Asencio. «Hemos hecho un trabajo muy serio por encargo de Santonja. Encontramos uno, o sea que son siete los que han volado», indica. Curiosamente de uno de ellos se pierde el rastro tras estar en Las Edades del Hombre. «Hablamos con ellos y nos dijeron que sí, que había formado parte de la exposición». Una denuncia ante la UCO es la forma, según el experto, de salvaguardar su aparición en alguna subasta y que incluso se pierda la propiedad.
Desde la ignorancia, una pregunta: (salvo en un supuesto mercado negro) ¿para qué quiere alguien un documento tan añejo? «Para nada, igual para tenerlo en casa...», dice Ruiz Asencio, que tampoco entiende muy bien el descuido histórico del patrimonio que ahora se subsana.