José de León, pintor y artista leonés: «Mi Forma de pintar un cuadro se basa en jugar»

El artista de origen leonés habla con el DIARIO DE LEÓN sobre la nueva exposición que inauguró el pasado sábado 17 de mayo en la galería de arte Ármaga. Además, repasa su carrera como pintor

Retrato de José de León junto a su nueva exposición en Ármaga. ángelopez

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El pasado sábado 17 de mayo, la galería de arte Ármaga inauguró la exposición Primaveras del Alma, una muestra de 60 obras realizadas por el pintor José de León, ampliamente conocido en la ciudad de leonesa. Un artistas que ha tenido una carrera larga en la pintura que le ha llevado a vivir en varios países durante muchos años y que lo ha querido compartir en una entrevista.

—¿Qué ha querido transmitir con la exposición Primaveras del Alma, la muestra que inauguró el pasado sábado 17 de mayo en Ármaga?

—He querido transmitir una sensación de renacimiento personal y colectivo. Después de años marcados por la pandemia y también por algunos problemas de salud que tuve que afrontar, sentí que mi pintura evolucionaba de manera natural hacia una obra más luminosa y optimista. La exposición representa el paso de una etapa oscura a otra llena de color, esperanza y vitalidad. Por eso hablo de «primaveras», porque simbolizan la llegada de la luz después del invierno.

—Usted comentó en la inauguración que su trabajo no es metódico. ¿Qué proceso sigue cuando empieza un cuadro?

—Aunque no sigo un método rígido, sí existe una disciplina fundamental: sentarme todos los días delante de un lienzo y trabajar. Mi forma de pintar se basa en el juego y la libertad creativa. Me enfrento al cuadro como un niño que experimenta sin saber exactamente qué va a suceder. Simplemente dejo que las ideas aparezcan mientras trabajo y permito que la obra vaya encontrando su propio camino.

—¿Por qué se define como un pintor surrealista?

—Porque no premedito mis obras. Para mí, el surrealismo consiste en crear fuera del control absoluto de la razón. Cuando me siento frente al lienzo no sé exactamente qué voy a pintar. Las imágenes, los colores y las formas van apareciendo de manera espontánea. Esa libertad forma parte de mi personalidad y de mi manera de entender el arte. No me interesa reproducir algo previamente diseñado, sino descubrir lo que surge durante el propio proceso creativo.

—¿Qué papel juega la libertad y la imaginación en su trabajo?

—Son fundamentales. Tengo la suerte de trabajar sin condicionantes externos y eso me permite pintar exactamente lo que quiero. No dependo de tendencias, galerías o exigencias comerciales que determinen el contenido de mi obra. Cuando unes esa libertad con la imaginación y con una actitud abierta al juego creativo, surgen trabajos muy diferentes entre sí.

—Cuando pinta un cuadro, ¿nunca le ha ocurrido que se bloquea y piensa que no funciona?

—Claro que ocurre. Hay cuadros que salen de forma inmediata y otros que presentan dificultades. Lo importante es no abandonar. Cuando aparece un bloqueo, dejo reposar la obra, me alejo de ella y continúo trabajando en otras piezas. Con el paso del tiempo vuelvo a observarla con otra mirada y descubro qué necesita para completarse. Muchas veces la solución llega días o incluso semanas después.

—¿Cómo sabe que un cuadro está terminado?

—Es una sensación que llega después de un proceso de revisión y maduración. A veces una obra parece terminada, pero necesita más contraste, más equilibrio o algún elemento adicional. Cuando finalmente todos los componentes del cuadro dialogan entre sí y transmiten lo que deben transmitir, siento que está acabada.

Mi principal objetivo no es alcanzar fama o reconocimiento, sino seguir pintando, mejorar mi obra y dejar un legado artístico sólidoJosé de León

—Siempre ha dicho que trabaja en su casa del pueblo, ¿qué importancia tiene vivir ahí en su proceso creativo?

—Vivir en un pueblo me aporta tranquilidad, espacio y concentración. Después de muchos años en grandes ciudades como Madrid y de numerosos viajes internacionales, he encontrado en el entorno rural un lugar ideal para trabajar. Allí dispongo de espacio suficiente para desarrollar proyectos de gran formato y puedo dedicar mi tiempo a la pintura sin tantas distracciones. Esa serenidad favorece el proceso creativo.

—Ha vivido en ciudades como Madrid, Nueva York, París, Berlín o Pekín. ¿Qué le han aportado esas experiencias?

—Cada ciudad me ha enseñado algo distinto y ha ampliado mi visión del mundo. Los viajes me han permitido conocer otras culturas, otras formas de entender el arte y otras maneras de vivir. Han sido experiencias fundamentales tanto a nivel humano como artístico. Sin embargo, después de tantos años viajando, también he aprendido a valorar la calma y el recogimiento que encuentro actualmente en el pueblo.

Muchas veces siento que mi obra vale más de lo que indica su etiqueta porque detrás hay años de experiencia, reflexión y trabajoJosé de León

—¿Ha percibido mucha rivalidad dentro del mundo del arte?

—Sí, porque el arte es un ámbito muy competitivo. Existen corrientes, grupos y tendencias que a menudo generan enfrentamientos o rivalidades. Sin embargo, considero que esto forma parte de la propia naturaleza humana y no es exclusivo del mundo artístico ni de un país concreto. Allí donde hay personas, hay aspiraciones, egos y competencia.

—¿Cómo ha vivido el regreso a León para presentar esta exposición?

—Llevo años exponiendo aquí y siento que el público ya conoce mi trabajo. Más que preocuparme por las cifras de asistencia, me interesa que las personas que visiten la exposición conecten con las obras. León es una ciudad que siempre me ha acogido bien y donde puedo mostrar mi trabajo sin la presión que a veces existe en otros circuitos artísticos.

—Después de todo lo que ha conseguido, ¿sigue teniendo metas por alcanzar?

—Mi principal objetivo ya no es alcanzar fama o reconocimiento. Lo que realmente me importa es seguir pintando, mejorar mi obra y dejar un legado artístico sólido. Creo que vivimos en una época demasiado obsesionada con la popularidad, los seguidores y la visibilidad inmediata.

—Mirando hacia atrás, ¿qué etapa recuerda con más cariño de su trayectoria?

—Guardo un recuerdo muy especial de mis años de juventud en Madrid, cuando estudiaba Bellas Artes y descubrí el ambiente cultural de la ciudad. Fue una época de aprendizaje, experimentación y descubrimiento. También recuerdo con mucho cariño los años de viajes por ciudades como Nueva York, París, Berlín, Pekín o la India.

—¿Cree que pinta mejor ahora que cuando eras joven?

—Sí, sinceramente creo que he mejorado. La experiencia aporta serenidad, conocimiento y una comprensión más profunda de la pintura. Cuando era joven dedicaba mucho tiempo a otros aspectos de la vida y tenía una energía distinta. Hoy trabajo con más concentración y más disciplina.

—¿Cómo le afecta poner precio al arte?

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—Es una relación compleja porque el arte tiene un valor emocional y creativo difícil de traducir en cifras económicas. Los cuadros necesitan un precio porque forman parte de un mercado, pero para mí ese precio nunca refleja realmente su valor. Muchas veces siento que una obra vale mucho más de lo que indica su etiqueta porque detrás hay años de experiencia, reflexión y trabajo.