Diario de León

El deporte tradicional de León que se parece a los bolos, pero no lo es: tiene siglos de historia

El bolo leonés y sus variantes siguen vivos en pueblos de la provincia con normas que sorprenden incluso a muchos vecinos

Una partida de bolo leonés, uno de los juegos tradicionales más arraigados de la provincia de León y que todavía se practica en numerosos pueblos.

Una partida de bolo leonés, uno de los juegos tradicionales más arraigados de la provincia de León y que todavía se practica en numerosos pueblos.DIARIO DE LEÓN

Patricia de la Torre
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Cuando alguien piensa en bolos, lo normal es imaginar una bola rodando para derribar el mayor número posible de piezas. Pero en gran parte de la provincia de León existe un juego tradicional que rompe completamente esa idea: en algunas de sus modalidades, no siempre gana quien más bolos tira. El llamado bolo leonés, todavía muy presente en zonas como Omaña, Riaño, Maragatería o El Bierzo, sigue reuniendo a vecinos de todas las edades alrededor de una tradición con siglos de historia.

Según explica la Diputación de León en sus Tutoriales de la cultura tradicional leonesa, el bolo leonés «se practica desde tiempos inmemoriales» y sus primeras referencias documentadas se remontan a la Edad Media. La institución provincial también señala que este juego aparece en la leyenda de la Dama de Arintero, aunque considera probable que ya se practicara mucho antes.

El bolo leonés: un juego donde importa más la destreza que la fuerza

A diferencia de otros bolos populares en España, el bolo leonés o de media bola no utiliza una bola completamente redonda. La Diputación de León explica que su principal característica es el uso de una bola semiesférica, conocida como «media bola» o «bola cachava».

El objetivo del juego tampoco es simplemente derribar piezas. Según detalla la institución provincial, la bola debe entrar en una zona llamada castro y completar una trayectoria concreta. La jugada más valiosa recibe el nombre de «ahorcado», que se consigue cuando la bola sigue el recorrido correcto y supera la línea imaginaria del juego.

Esto hace que, en esta modalidad, la técnica y el control resulten fundamentales. La Reserva de la Biosfera Valles de Omaña y Luna recuerda, de hecho, que «la destreza para guiar la bola y lograr el recorrido deseado es más importante que la fuerza, la velocidad o la puntería».

La Diputación de León sitúa tradicionalmente la práctica del bolo leonés en las riberas de los ríos Cea, Porma, Curueño, Torío y Bernesga, además de zonas del Páramo, el Órbigo y la montaña oriental leonesa. En la actualidad, añade, se trata de un deporte federado y regulado, con boleras repartidas por numerosos municipios de la provincia.

El bolo riañés: la modalidad de León que mezcla dos formas de jugar

En Riaño y pueblos cercanos se conserva otra modalidad conocida como bolo riañés o bola redonda. Según la Diputación de León, se juega con bola redonda (como ocurre en otros territorios del norte de España) pero sus reglas están «fuertemente influidas por el bolo leonés de media bola».

La institución explica que el juego se desarrolla con nueve bolos colocados en filas y un bolo más pequeño, denominado miche, cuya posición condiciona parte de la estrategia. La jugada de máxima puntuación vuelve a ser el «ahorcado», mientras que el sistema también contempla el birle, una segunda tirada que se realiza desde el lugar donde quedó detenida la bola del primer lanzamiento.

Maragatería, Laciana o El Bierzo: otras formas de jugar a los bolos en León

La riqueza de los bolos tradicionales leoneses no termina en estas modalidades. Según los materiales divulgativos de la Diputación de León, en Maragatería sobreviven los bolos maragatos, integrados dentro de los llamados juegos de impacto o pasavolos, donde el objetivo consiste en derribar las piezas y alejarlas lo máximo posible.

En Laciana se mantienen los bolos lacianiegos, mientras que en El Bierzo persisten modalidades como el bolo berciano y el llamado bolo del país, con reglas y puntuaciones que pueden variar según la localidad.

La propia Diputación destaca que, aunque estas son las modalidades principales, la provincia conserva otras tipologías de bolos y juegos similares, algunos minoritarios o en desuso, que reflejan «la inmensa riqueza etnográfica» del territorio.

Lejos de quedar como un recuerdo del pasado, los bolos siguen formando parte de la vida social de muchos pueblos de León. En localidades de zonas como Omaña todavía es habitual ver partidas en las que participan personas de distintas edades, manteniendo una tradición que, además del componente deportivo, sigue funcionando como punto de encuentro vecinal.

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