La noche en que Genarín se convirtió en una ópera
Siempre en el filo de la leyenda, el personaje leonés da nombre a una operística congregación paródica que anuncia que fue representada en Francia en una creación de Martin Moulin, interpretada por Offrandes

Un momento de la representación de la ópera 'Genarín'.
Preámbulos, los justos, porque el tema tiene la suficiente enjundia para que prevalezca el testimonio, en este caso de la Cofradía del Padre Genarín, nunca mejor dicho gran fuente filosofal y de orujo. Sí advertir que empatarían en interés tanto el resultado como conocer el detonante de cómo se puso en marcha la idea de una ópera para Genarín. El caso es que el gran personaje leonés, declarado ya invencible pase lo que pase, y moda que aparezca, tiene ahora una versión operística que tal vez no se sepa hasta dónde llegará. Pero será cumplir con la condición de esa procesión que se celebra el jueves santo en León y que aunque tenga un itinerario concreto también está claro ya que su recorrido es infinito.
Como aquí hay relato, abades, escenografía y demás, ellos mismos, antes de que todo sea leyenda, cuentan que la Cofradía de Nuestro Santo Padre Genarín asistió al estreno universal de la ópera Genarín en La Fonderie de Le Mans. Esta «congregación paródica», como fue rebautizada, arropó al compositor y amigo Martin Moulin y al elenco de intérpretes del Ensemble Offrandes. Los hermanos y hermanas desplazados a tierras galas pudieron sentir la gran hospitalidad de la asociación que da vida a este gran centro cultural, una antigua fundición reconvertida en lugar de creación artística y reflexión social y cultural.
Y la historia sigue: «El padre abad, Maxime Barthe, estuvo presente en las tres representaciones: viernes y sábado en La Fonderie y el domingo en una antigua fábrica de papel convertida en escenario para la obra. El sábado se celebró un encuentro previo entre la cofradía, parte del Ensemble Offrandes y una buena parte del público que asistió luego al recital. El abad, con la inestimable colaboración del padre del autor, resumió la obra y milagro de Genarín, su transformación en mito y la dinámica de la procesión. El turno de preguntas fue amplio e intenso, puesto que parte de la idiosincrasia de Genarín se explica desde el fervor católico y la represión franquista que no han existido en Francia. Aun así, de las preguntas formuladas por los asistentes se pudo inferir que habían comprendido en gran medida la creación de Paco Pérez Herrero. Además, nos reímos muchísimo, cofrades y neófitos».
éxtasis y orujo
A la conclusión del coloquio, tras un breve ínterin para charlar, tuvo lugar el momento más esperado, la representación de la Opera Genarín, ante unos doscientos asistentes de todas las edades, incluyendo una docena de hermanos y hermanas y otros españoles amigos de Martin Moulin. Sin querer destripar la obra, se puede decir que tiene una gran riqueza musical, que reinterpreta a Genarín desde la perspectiva personalísima del compositor, que tiene mucha fuerza expresiva y, también hay que decirlo, que exige al público atención y abstracción. Como no puede ser de otra manera tratándose de Genarín, también hay ironía y humor. Tras el éxtasis final de la obra, convenientemente regado por orujo leonés, los amigos y amigas de La Fonderie invitaron a una cena de hermandad, en la que no faltó el típico ramillete de canciones tradicionales leonesas con sus preceptivos brindis, loas a Genarín y a la Moncha y vivas para los músicos profesionales y para los aficionados. El domingo tuvo lugar la última representación, esta vez en una antigua fábrica de papel en las inmediaciones de Le Mans. El espacio postindustrial en el interior en combinación con el paisaje rural en el exterior dotó a la obra de una atmósfera todavía más mística. Además, la puesta en escena resultó un poco más familiar, puesto que el número de asistentes tuvo que ser menor por exigencias del lugar. No obstante, la Cofradía de Nuestro Santo Padre Genarín estuvo exquisitamente representada por el Padre Abad y por cuatro elegantes hermanas que acudieron ataviadas con sus capas en honor a Genarín y para admiración de los presentes. «Desde la Cofradía de Nuestro Santo Padre Genarín queremos agradecer la gran labor artística de Martín Moulin, el Essemble Ofrandes y el resto del equipo y la enorme gentileza y hospitalidad de la comunidad de La Fonderie. Esperamos con todas las ganas el estreno en León y animamos a todos los genarianos y a todas las generianas que se precien a asistir a una obra que ha vuelto a poner el mito de Genarín en la vanguardia cultural europea», destacan los entusiastas seguidores de Genarín.